sábado, 6 de diciembre de 2008

Hoy también es día de fiesta en Finlandia (Día de la Independencia)

Y además la fiesta más importante: la fiesta nacional, que conmemora la independencia del país en 1917.

Puede sorprender a muchos que Finlandia no haya gozado de soberanía propia hasta hace menos de un siglo, pero así es. Hasta el siglo XII Finlandia permaneció aislada de Europa y hasta de la historia, poblada entonces por pastores en su mayor parte, y unos cuantos cultivadores de cereales en el sur. En 1154 Erik IX, rey de Suecia, inicia la cristianización (habrá reductos paganos curiosamente hasta el siglo XX). Desde entonces Finlandia formará parte del reino de Suecia, que dará gran parte de su cultura y parte de su población. En el siglo XIX alrededor de un 16% hablaba el sueco, de los cuales la mitad eran de origen familiar sueco y la otra mitad burguesía de origen finés. Tras la independencia, el 8% de sueco-fineses se mantuvo, y en la actual la cifra es de alrededor de un 5,5%, debido a la menor crecimiento esta parte de la población y la cultura mayoritaria expresada en la lengua ugrofinesa. No obstante las leyes han asegurado el bilingüismo en aquellas poblaciones donde existe sueco-fineses, que se sienten plenamente identificados con Finlandia, pero al tiempo hacen presentes con orgullo al resto de fineses sus particularismos y sus tradiciones.

Sibelius de hecho era sueco-finés, su lengua materna fue el sueco, al igual que sucedió con otros grandes figuras del nacionalismo cultural y político de su época.

Durante el siglo XVIII el Imperio Ruso inició varios conflictos contra Suecia, pretendiendo su expansión y la ganancia de territorios de la actual Finlandia. Cuando llegaron las Guerras Napoleónicas, Rusia invadió Finlandia, a la que Suecia tuvo que ceder el territorio definitivamente en 1815. Entonces nace el Gran Ducado de Finlandia, con cierta autonomía (incluso un parlamento propio), pero sometida cada vez más a una opresiva Rusia.

Ése el siglo de una verdadera explosión cultural, reivindicativo del carácter propio de los finlandeses desde la literatura, las artes plásticas, la música... Es el siglo del "Kalevala", reunión de las tradiciones mitológicas y folclóricas de los finlandeses, recogidas y reelaboradas por Elias Lönnrot y publicado en 1842. El texto estaba publicado en el finlandés más tradicional y arcaico, bajo la rima rúnica de los trovadores populares, y evoca una realidad antiquísima, en el sustrato más ancestral del pueblo finés.

Curiosamente los rusos quisieron en aquel momento promocionar el uso del finés en detrimento del sueco, que era la lengua de la población más influyente y económicamente libre. Eso tuvo un doble efecto: el nacimiento de una cultura de primer nivel en finés, y el nacionalismo profundamente finés de los suecoparlantes. Es ese marco en el que se moverá Sibelius, que excepto los primeros años, estudió en una escuela de lengua finesa, donde conoció a los héroes del Kalevala y el ritmo de sus versos.

En 1899 el zar Nicolás II emite un manifiesto ("Manifiesto de febrero") que impone una progresiva rusificación de Finlandia, lo que provoca una reacción aún más apasionado del movimiento nacionalista. Es el año del poema sinfónico "Finlandia" opus 26 del propio Sibelius (que sonará hoy en radios y salas de concierto de todo el país).



Versión de "Finlandia" cn la Orquesta Sinfónica de la Radio Finlandesa dirigida por Sakari Oramo. Una interpretación agradable, aunque con el mal sonido habitual del servidor.

La revolución rusa de 1905 permite a los finlandeses lograr una mayor independencia, mayor incluso que la que gozaban antes del manifiesto. El descontento crece sin embargo con la Primera Guerra Mundial, donde la metrópoli combatirá masivamente. Y será una nueva revolución, esta definitiva, la que permita proclamar la independencia absoluta de Finlandia: la revolución bolchevique de 1917.

Sin embargo, la propia revolución que permitió el paso hacia la soberanía también influyó en el intento de una revolución leninista en la propia Finlandia, que provocó una corta pero cruel Guerra Civil entre enero y mayo de 1918, entre el bando "rojo", comunistas apoyados por la recién creada Unión Soviética, y los "blancos", apoyados por Alemania. Venció el bando "blanco" y los fineses se sacudieron definitivamente de la influencia rusa, si bien la propia guerra tuvo efectos negativos en la vida política, económica y social del país recientemente independizado, y crearía los funestos cimientos para las alianzas de la Segunda Guerra Mundial.

[Para ampliar más sobre los dos últimos siglos de la historia: Jean-Jacques Fol "Los países nórdicos en los siglos XIX y XX" (Barcelona : Labor, 1984), y en http://virtual.finland.fi/netcomm/news/showarticle.asp?intNWSAID=25909&intSubArtID=16169 (en español)]

Pero de momento no hablaremos de más historia, con estos apuntes creo que podrán entender nuestros lectores el significado de la efeméride que se conmemora hoy.

"El día 6.12. es el Día de la Independencia de Finlandia. El día 6.12.1917 el Parlamento de Finlandia aprobó la Declaración de Independencia del senado y dos años más tarde el Consejo de Estado decidió que este sería el día de la independencia de Finlandia. Durante el día de la Independencia las banderas de Finlandia ondean durante todo el día, y entre las 18.00 y las 21.00 horas dos velas blancas son encendidas en las ventanas de las casas. Se organizan festejos y conciertos en todo el país, y la fiesta más importante es la recepción oficial del Presidente de la República en el Palacio Presidencial. El día de la Independencia el presidente también otorga las condecoraciones de la Orden de la Rosa Blanca y del León de Finlandia a los ciudadanos meritorios, y las medallas Pro Finlandia a los artistas. También es día oficial de izar la bandera."


En el momento de la independencia, Sibelius lleva trece años viviendo en Ainola, a unos cuantos kilómetros de Helsinki, la vivienda que construyó junto al lago Tuusula, para evitar las tentaciones de la gran ciudad que costaron tantos disgustos al autor y a su familia. Allí encuentra un reconfortante estímulo para su trabajo creativo, en plena naturaleza, con la compañía habitual de otros artistas que vivían también junto al lago, un círculo cultural que benefició considerablemente al compositor.

Según nos relata Andrew Barnett en su "Sibelius", nuestro compositor no hace ninguna mención del hecho en su diario, es más, en esta época anota apenas unas pocas líneas sobre la situación de su país, que entra en el trance de una vacilante independencia. Parece más preocupado por su situación personal: la guerra mundial le había arruinado económicamente (la mayoría de sus editores eran alemanes, enemigos del Imperio Ruso) y había vuelto a los malos hábitos (el alcohol y el tabaco), lo que le costaba continuos conflictos con su esposa Aino. No deja sin embargo de ocuparse de la composición: "tengo las sinfonías VI y VII en mi cabeza"). Pronto Sibelius se vería sin embargo más que implicado en los sucesos colectivos de su país: el aislamiento de Ainola no le libraría de la Guerra Civil. Pero esa ya es otra historia.

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