martes, 12 de mayo de 2009

Biografía (6): 1888, el primer gran año compositivo

Interrumpimos brevemente nuestra serie sobre la Música para las Celebraciones de la Prensa para continuar con la biografía del genio finlandés.

Capítulo 1: 1865-1868

Capítulo 2: Niñez y primeros pasos musicales (1868-1881)
Capítulo 3: primeras obras y últimos años en Hämeenlinna (1881-1885)

Capítulo 4: el primer año de estudio en Helsinki (1885-1886)
Capítulo 5: los años 1886 y 1887

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El año 1888 fue un gran salto hacia delante del Sibelius compositor. Es un año de exploración de las formas y de nuevos géneros (las primeras obras vocales). Recibe sus primeros encargos, estrena sus primeras obras ante público y crítica, e incluso publica su primera partitura. Jean Sibelius en definitiva se consagra como compositor, principiante, pero compositor al fin y al cabo.

Nuestro autor había comenzado en el año anterior sus ejercicios de composición para voz con un Credo para coro mixto, y a lo largo de 1888 prosigue con esta práctica, con textos convencionales de la tradición religiosa o con textos poéticos más cuidadosamente escogidos, incluyendo tres coros con texto de Runeberg. También sobre un texto del gran poeta compone la canción "Serenade" JS.167 en enero de aquel año. Esta obra, posiblemente creada a instancias de Wegelius, fue incluida en una antología editada por el maestro, "Det sjungande Finland" ("La Finlandia cantante"), publicada al mes siguiente. Ésta es de hecho la primera publicación de una obra de Jean Sibelius. Otras canciones vinieron ese año, algunas como ejercicios (e incompletas), otras al parecer con un propósito más artístico.

A lo largo de este post hablaremos de las obras más sobresalientes, ya que los títulos individuales son muchos y ya se detallarán en la primera parte del catálogo cronológico que estamos preparando.

El profesor Wegelius, muy orgulloso de su alumno, decidió ofrecerle la posibilidad de escribir una pieza para la obra "Näcken" ("La ondina") de Gunnar Wenneberg, de la que Wegelius escribiría el resto de la música incidental. La aportación de Sibelius consistió en una canción (JS.138) con recitación y con acompañamiento de trío con piano. La obra, sencilla pero hermosa, estrenada el 9 de abril en el Instituto de Música, fue acogida favorablemente, y Richard Flatin llamó la atención sobre ella en su crítica.

En el concierto de despedida del curso 1887-1888, nuestro músico estrena una nueva e importante partitura, su Tema y variaciones en do sostenido menor para cuarteto de cuerda JS.195. Con ocasión del evento, aquel 31 de mayo interpretaron la pieza Hermann Csillag (el profesor de Sibelius) y Anna Tigersted (una vieja amiga de Hämeenlinna) a los violines, el propio Jean a la viola y su hermano Christian al cello. La obra - en la que descubrimos algunas de las futuras texturas del Sibelius más maduro, como obstinati de la época kalevaliana o "auras" - fue muy aplaudida y alabada (Faltin escribió en Nya Pressen que la composición exhibió "una fina habilidad técnica y una notable riqueza de imaginación"). La pieza recibió por parte del autor un número de opus 1, aunque lo perdió años más tarde (las numeraciones del autor fueron cambiando en muchas ocasiones con los años, en especial con el comienzo de la lista). Parte de la misma obra parece perdida, al menos cinco compases (fácilmente reconstruibles) de la tercera variación, pero es posible que alguna variación entera esté también perdida por desgracia.
La Sibelius-Akatemia en la actualidad, en su día el Instituto de Música que fundó Martin Wegelius y donde el propio Sibelius cursó estudios entre 1885 y 1889
 
En verano el autor finlandés se desplazó a Loviisa ("Lovisa" en sueco), a la vieja casa de su abuela paterna, fallecida en 1879, pero que en ese momento volvía a ser para la familia. De nuevo fue un intenso verano compositivamente hablando, quizá el último donde los propósitos artísticos superaban los de las obras inscritas para el Instituto. En la localidad costera se escribieron los compases del último gran trío, conocido como es habitual como "Lovisa" (Trío en Do Mayor JS.208). Esta obra, optimista y vigorosa, con un melancólico movimiento central, ha sido una de las más conocidas de las músicas de juventud del autor, ya que incluso en sus últimos años el autor permitió su ejecución. En lo sentimental significaba mucho para Sibelius: aquellas despreocupadas y felices vacaciones de sus primeros años.

Casa de los Sibelius en Loviisa. Foto de la época

Otra importante obra parece provenir de estas semanas, la Suite para violín y piano en Mi Mayor JS.188. Partitura virtuosística, muestra las primeras preocupaciones de nuestro compositor por la unidad, con enlaces entre sus movimientos, comúnmente con forma de cadencia. También en esos días escribió el melodrama para recitador y piano "O, om du sett" (Oh, si hubieras visto") JS.141 - con texto de una admiradora, Ellen Hackzell - , y "En visa" ("Una canción") JS.171 para voz y piano sobre texto de Runeberg.

De vuelta a Helsinki, Sibelius escribió numerosos coros, normalmente con palabras en sueco (una excepción respecto a sus años maduros), además de otros ejercicios en ese otoño.
Durante ese año, nuestro músico profundizó mucho en la relación con los Järnefelt, en especial con Eero y Armas, de los que ya era un gran amigo. También por entonces conoció a su hermano, Aino. Según relatarían tanto ella como Jean Sibelius, desde el primer encuentro los sentimientos entre el compositor y la refinada joven fueron grandes y mutuos, si bien en aquellos primeros momentos no parecía que tal relación fuera posible. Ella era hija del General Järnefelt, patriarca de una de las más respetadas familias de Finlandia y él sólo un músico, muy prometedor, pero lejos de su status. Jean sin duda sintió un gran amor entonces por Aino, pero el matrimonio era una idea improbable, y no pudo sino interesarse por otras muchas mujeres. Sólo su triunfo posterior abrió las puertas a la relación.

El hecho más destacado en aquellos días fue sin embargo la llegada de Feruccio Busoni (1866-1924), que permaneció como profesor de piano hasta 189o en el Instituto de Música, y que en seguida se convirtió en un gran amigo de nuestro autor. "Mi encuentro con Busoni fue de lo más estimulante para mí" - narra Sibelius a Karl Ekman -. "Por un lado éramos tan distintos entre nosotros como es posible serlo. Busoni había crecido como niño prodigio y gastado su juventud en hoteles de prácticamente cada ciudad de Europa. Entró en contacto con la naturaleza por primera vez en Finlandia. En las primeras etapas de nuestro encuentro se sorprendía de los grandes beneficios que yo era capaz de extraer de mi comunión con la naturaleza. Más tarde él me entendió mejor, aunque con su muy intelectual, reflexiva actitud no pudo nunca rendirse sin reservas a las impresiones naturales" (mucho dice del propio Sibelius esta cita, más que de Busoni).

La amistad con el músico germano-italiano fue muy grande y se prolongó más allá de la estancia de Busoni en Helsinki, en cada oportunidad que tuvieron se encontraron, es especial en las numerosas vistas del pianista y compositor a Finlandia. El último encuentro se produjo en Londres, en 1921. Pero en aquellos años ambos compositores (aunque Sibelius apenas había comenzado a estrenar sus obras y Busoni tardaría aún más en deslumbrar por sus composiciones) ambos estaban muy lejos de sus futuras carreras. 
Feruccio Busoni, foto de c. 1895

Su contacto fue fructífero por sus discusiones estéticas. Busoni pudo ver en seguida al genio que se intuía en Sibelius, mientras que el finlandés se sintió cautivado por la personalidad del germano-italiano: "era de generosa naturaleza, cordial e impulsivo. Tocaba de buen grado para nosotros durante nuestros encuentros, ya fuera trabajos de sus compositores favoritos o sus propias improvisaciones". Según apunta Robert Layton muy posiblemente la experiencia de presenciar el virtuosismo extremo de Busoni influyó en su decisión progresiva de abandonar el violín a cambio de la composición.

"Cuando no había música Busoni capturaba nuestros espíritus relatando sus experiencias en varios países, describiendo con ánimo contagioso y mezclaba con excelente carácter chistes y bromas. No podía ser superado jugando con las palabras."

En torno a Busoni, se reunió un grupo de estudiantes del Instituto de Wegelius que se harían llamar los "leskovitas" ("Lesko" era el nombre del perro de Busoni), al que pertenecieron Armas y Eero Järnefelt, Adolf Paul y Jean Sibelius (como recuerdo de aquella amistad el primer movimiento de la Geharnischte Suite (1890) fue dedicada a Sibelius (los otros a los demás miembros del grupo de amigos). En el Helsinki de finales de aquella década no era difícil descubrir a los singulares "leskovitas" en los principales cafés y restaurantes de la ciudad, como el del Hotel Kämp.

Es en este ambiente distendido en el que Sibelius pasaba su último curso del Instituto de Música de Helsinki. Ya era un compositor, y muchos preveían en él un genio, el genio que necesitaba Finlandia. Pero aún tenía que encontrarse su personalidad, su estilo propio. Esa búsqueda se iniciará al año siguiente.
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