viernes, 15 de enero de 2010

Biografía (13): La Ninfa del Bosque, conciertos y proyectos (1895)


Capítulo anterior (12): la crisis wagneriana (1894)
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1895 fue un año no especialmente prolífico en composiciones, casi un año de transición. Posiblemente el autor estaba reencontrándose a sí mismo tras la llamada "crisis wagneriana" del verano del año anterior, y su creatividad podría haberse resentido. Tal vez estuviera aún dando vuelta a la composición de su ópera sobre Väinämöinen. La búsqueda en cualquier caso es más estética que puramente musical, ya que nuestro autor sigue imbuido en este periodo del espíritu karealianista, de los cantos arcaicos del pueblo finlandés...

Como ya vimos anteriormente, Jean Sibelius había virado decididamente del mundo del drama musical al del poema sinfónico. Parte del material escrito para la ópera pasó a Lemminkäinen opus 22, por lo que los estudiosos asumen que la composición de los cuatro poemas sinfónicos basados en el Kalevala empezó ese mismo otoño. La opinión actual (Andrew Barnett) sin embargo postula que otros proyectos fueron los que nacieron de aquel momento.

Aparte de alguna idea que desconocemos, el primer resultado de su nueva inmersión profunda en el mundo del poema sinfónico fue La ninfa del bosque opus 15, finalizado durante ese invierno de 1894-1895. Basado en una balada de Viktor Rydberg, la obra narra el viaje de un joven, Björn, al interior del bosque donde una ninfa, le seduce y le atrapa para siempre. La música sigue fielmente el programa propuesto, desde la fanfarria que describe a Björn, las danzas de los duendes, el amor por el ser elemental y el trágico lamento final: "el corazón robado por una ninfa del bosque / no retorna jamás".

La obra orquestal es el poema sinfónico más extenso de Sibelius (casi 22 minutos), y el que más cerca se basa en una premisa literaria, a distancia de la abstracción de otras obras. A pesar de que tuvo éxito en estreno - el 17 de abril- y en otras interpretaciones los años siguientes, y aunque el autor le reservó el privilegio de contar con un número de opus, nunca entregó la partitura a la imprenta. Y no lo hizo quizá por no estar convencido de su gran calidad - aunque ciertamente son varias sus debilidades, como su carácter episódico. O bien la consideró una obra muy primeriza o transicional después de otros trabajos como Lemminkäinen opus 22 y la versión revisada de En saga opus 9. Poco más de un siglo después, la fantástica grabación de Osmo Vänskä demostraría lo severo e injusto del juicio del propio músico sobre su obra, magnífica en muchos sentidos.

El poeta Viktor Rydberg. Además de La ninfa del bosque, Sibelius escribió numerosas canciones y otras obras sobre sus versos.

Un mes antes, el 9 de marzo, en el marco de un sorteo benéfico, Sibelius había estrenado otra versión de La ninfa del bosque, distinta de la orquestal, en forma de melodrama para recitador, piano, dos trompas y cuerda. Esta partitura condensa los temas del poema sinfónico en poco menos de la mitad de su duración, y cuenta con la declamación del texto completo de Rydberg. Aunque ha habido discusión sobre el tema, se puede asumir que la obra orquestal estaría completándose en esas fechas, y el melodrama sería una revisión de la partitura para orquesta y no al revés.

Éstas no son las únicas versiones de la pieza: entre 1888 y 1889 ya había escrito una extensa canción con el mismo texto, aunque con música diferente. Al año siguiente se publicaría una versión para piano del final del poema sinfónico, llamada simplemente "Skogrået" ("La ninfa del bosque" el título en sueco).

El concierto en el que se estrenó versión orquestal fue la oportunidad de Helsinki para escuchar otras de la grandes obras que el autor había escrito esos años tras 
"Kullervo" opus 7, y dirigidas por él mismo, como eran movimiento de "Karelia", la Sonata para piano opus 12 (tocada por Oskar Merikanto), y la Canción de primavera opus 16 (en una nueva revisión). Para aquel concierto y la voz de Abraham Ojanperä escribió expresamente la Serenata para barítono y orquesta JS.168, una hermosa canción.



En mayo Busoni celebraría una serie de recitales en Helsinki y no perdió la oportunidad de visitar a su amigo. Entre sus discusiones, el afamado pianista y compositor sugirió a Sibelius la idea de enviar al editor ruso Belyayev obras suyas para que fueran publicadas. El empresario ruso era un entusiasta pero inteligente mecenas, siempre atento a la nueva música que hacían, entre otros, sus amigos del Grupo de los Cinco. Sus publicaciones se limitaban a los compositores rusos: pero en aquel momento Finlandia seguía siendo parte del Imperio Ruso. Quizá por no acceder Belyayev a publicitar la obra de un compositor del díscolo ducado nórdico o simplemente por falta de interés, aquello terminó en nada. Las partituras de Sibelius miraron siempre a los editores del corazón de Europa.

El artista pasó el verano muy tranquilamente en Vaania, junto a un lago cercano a Lahti, junto con su mujer y sus dos hijas, recogiendo bayas silvestres, pescando y aprovechando algún momento para componer. De aquel verano procede un animado coro masculino, "Saarella palaa" ("Fuego en la isla") opus 18 nº4, sobre un texto del Kanteletar en torno a los preparativos de una boda popular. La música tiene ciertamente cierto sabor folclórico, abordada con la elegancia del autor.

No fue la única pieza para piano de esos días estivales: vino a la luz la Romanza en La Mayor opus 24 nº4, de ánimo romántico y en ocasiones de tintes oscuros. El Caprizzio en si bemol menor (sin número de catálogo) fue escrito el 26 de agosto, y es virtuoso, casi diabólico. Una tercera partitura para el piano pudo ser escrita también ese verano: el Impromptu en sol menor opus 24 nº1, intenso, dramático, de sonoridades llenas de fantasía.

A la vuelta de las vacaciones la familia Sibelius se mudó de nuevo de casa dentro de la ciudad de Helsinki, costumbre que durante los años previos a la construcción de Ainola fue casi anual.

En el otoño, mientras trabajaba, ya plenamente, en Lemminkäinen opus 22, retomó algunas clases. Además colaboró con A. A. Borenius en una serie de arreglos de melodías rúnicas como complemento al comentario de una nueva edición del Kalevala, preparada por la Sociedad Finesa de las Letras. Sin duda que aquellas arcaicas notas vertieron algo de su espíritu en la gran obra que le ocupaba esos días.

El entusiasmo por el simbolismo pictórico - que había descubierto el año anterior con Böcklin - creció esos días con una exposición con obras de Magnus Enckell, un importante artista finlandés que estableció amistad con nuestro músico. A Sibelius le había entusiasmado su cuadro titulado "Melancolía". Otra obra de esa exposición, titulado "Fantasía", muestra a un joven rodeado de cisnes negros: es inevitable pensar en la posible influencia de aquella visión sobre El cisne de Tuonela, que escribía en aquellos días.


"Fantasía" (1895), de Magnus Enckell (1870-1925)



El 7 de diciembre el coro YL estrenaba "Fuego en la isla" además de un arreglo de Sibelius de un coro de Jāzeps Vītols (1863-1948), un compositor letón injustamente olvidado. Es uno de los pocos ejemplos de arreglos de Sibelius sobre música sobre otros autores, por lo que merece ser recalcado. El texto, traducido al finés, de "Laulun mahti" ("El poder de la canción") JS.118 narra una lucha entre letones y estonios calmada por un "viejo hombre de pelo gris con un kántele", una figura que bien recuerda a la figura central del Kalevala, Väinämöinen.


El trabajo principal durante el otoño de 1895 y el invierno 1895-96 fue, no obstante, fue Lemminkäinen opus 22, que consumió la mayor parte de su tiempo. La obra estuvo acabada en la primavera, y lista para estrenarse. Pero eso ya lo contaremos en nuestro próximo capítulo.

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