miércoles, 25 de febrero de 2009

Periodización de la obra de Sibelius

Hemos hablado ya en alguna ocasión de distintos episodios en la evolución de la obra de Sibelius, distintas fases que los aficionados habrán llegado a percibir con cierta facilidad.

Tradicionalmente se había hablado de tres periodos, asimilando a nuestro autor a otros grandes músicos como Beethoven. Según esta concepción, aproximadamente teníamos:

- El "romanticismo del Kalevala", hasta 1908
- El "periodo oscuro", entre 1908 y 1915 (o hasta 1919)
- El periodo final, entre 1915 y 1929/1931

A lo que habría que añadir un periodo juvenil hasta 1892 (poco conocido hasta la década de los 80 del siglo XX), y el llamado "silencio de Aionla" o "silencio de Järvenpää", entre 1929/31 y 1957, años en los que Sibelius apenas compuso nada y se dedicó tan sólo a ciertas revisiones e instrumentaciones.

Con el paso del tiempo se ha ido afinando esta diferenciación (que podríamos deducir se basa en la excepcionalidad del "periodo oscuro" como época de cambio, altamente original), buscando una mayor precisión y reflejando el mayor conocimiento y estudio que se tiene en la actualidad de la obra del compositor finés.

La nuevas apreciaciones más importantes son la incorporación de la fase juvenil como una fase plena, además de dividir el periodo 1892-1908 en dos, un periodo de inspiración más kalevaliana, karelianista y finesa en los años 90 del siglo XIX, y otro más romántico y nórdico en general, que va avanzando a posiciones modernistas en la primera década y media del siglo XX. Hay otras divisiones enter los expertos sibelianos actuales, como la que se recoge en la gran página finesa sobre nuestro autor, que resumimos así:

- Obra temprana (aproximadamente 1881-1889)
- Romanticismo nacional (aprox. 1889- 1899)
- Hacia una posición progresista (aprox. 1900-1914)
- Pequeñas piezas y maestría sinfónica (aprox. 1915-1919)
- Unidad sinfónica (aprox. 1920-1929)
- Últimas obras (aprox. 1930-57)

Pero a quien les escribe esta división me parece tan insatisfactoria como la tradicional, ya que parece un tanto artificial (en el fondo es una división en décadas), y no recoge varios fenómenos como es el desbordante romanticismo de "El rey Christian II" ni la irrupción del sentido clásico de la Tercera sinfonía. Por ello aquí nos atrevemos a hacer una división propia.

Ya avanzamos que quizá no sea sencilla porque incluirá subdivisiones con periodos cortos, lo que resultará una estructura un tanto prolija. Sin embargo creemos que es lo suficientemente descriptiva, y que recoge la evolución y los cambios estilísticos de una manera más precisa.

Pasamos a su enumeración, a su descripción, y a citar las obras más representativas de cada división.

- I. Periodo de estudio (1881-1892)
Ia. Academicismo en Finlandia (1881-1889): periodo de las primeras composiciones en Hämeenlinna y Helsinki. Obras: básicamente obras para violín y piano, tríos con piano, y más música de cámara y para piano solo.

Ib. Búsqueda de una voz propia (1889-1892): final de los estudios en Helsinki, estancias en Berlín y Viena, y vuelta a Finlandia. Obras: Florestan para piano JS.82, Cuarteto cuerda en la menor JS. 183, Sonata para violín y piano en Fa Mayor JS.178, Quinteto para piano y cuerda en sol menor JS.159, Cuarteto en Sib Mayor opus 4.

- II. Periodo kalevaliano (1892-1897)
Melodías y ritmos inspirados en la música y en la prosodia popular finesa, netamente modal. Obstinati y pedales extensos, carácter primitivo y legendario. El punto de partida de este periodo es "Kullervo". Obras: "Kullervo" opus 7, "Karelia" (música escénica y obertura opus 10 y suite opus 11), Una saga opus 9, La ninfa del bosque opus 15, Lemminkäinen opus 22, varios de los coros del opus 18, Canciones opus 13 y 17, Impromptus para piano opus 5, Sonata para piano opus 12.

- III. Periodo romántico (1898-1908)
IIIa. (1898-1906).
Colorido netamente romántico, emparentándose muy especialemente con la música nórdica de la época, más diatónica aunque con giros modales. También se mantienen los obstinati aunque con menor protagonismo que la melodía, centro de este periodo, más "internacional" que nacionalista. Obras: "Rey Christian II", "Música para las Celebraciones de la Prensa", "Kuolema", "Pelléas och Mélisande", las dos primeras Sinfonías, Concierto para violín, La hija de Pohjola, Finlandia, Valse triste, "Atenarnes sång", "Snöfrid", "Tulen synty, "Metsämiehen laulu" opus 18 nº5, Canciones opp.36, 37 y 38, Malinconia para violoncello y piano, Piezas para piano opus 24, Kyllikki para piano.


IIIb. Joven clasicismo (1907-1908). Unas pocas obras que adelantan características del periodo siguiente, en una búsqueda de la sencillez y la claridad. Obras: Tercera sinfonía, "Svanevit"

- IV. Periodo oscuro (1908-1915)
Tras la operación del tumor en la garganta comienza un periodo existencialista y esencialista, con búsquedas en el expresionismo y la vanguardia. Profundo pesimismo. Uso del silencio, texturas delicadas y adelgazamiento extremo del sonido, armonía cromática en ocasiones llegando a los límites de la tonalidad. Nuevo protagonismo de la modalidad. Obras: "Kom nu hit, död" opus 60 nº1, Cuarta sinfonía, Serenatas para violín opus 69, Cabalgata nocturna y amanecer, La dríada opus 45 nº1, "Luonnotar", El bardo, Las oceánidas, In memoriam, Rakastava para cuerda opus 14, Scènes historiques II, Canciones opus 35 y 57, Cuarteto de cuerda " Voces intimae", Tres sonatinas para piano opus 67, Cuatro piezas líricas para piano opus 74

- V. Periodo final (1915-1929)
Va. Serenidad sinfónica (1915-1925).
Sibelius se aproxima cada vez más a la perfección, con texturas más densas y polifónicas, diatonismo y modalidad como dos caras de una misma moneda, absoluta fluidez del discurso melódico. Aspecto trascendental y sublime incluso en pequeñas piezas. Es el periodo de las tres últimas sinfonías, ejemplo de equilibrio e inspiración única. Obras: Sinfonías Quinta, Sexta y Séptima, Seis humoresques para violín y orquesta, diversas pequeñas piezas para orquesta, las grandes cantatas ("Oma maa", "Jordens sång", "Maan virsi"), canciones como "Norden", Cinco danzas campestres para violín y piano, Cinco piezas románticas para piano, Cinco impresiones características para piano.


Vb. Experimentación final (1925-1929). Sibelius coquetea con procedimientos de vanguardia, retomando la exploración tonal del periodo oscuro, y abriéndose a nuevas y más tensas sonoridades. Posiblemente este periodo hubiera llevado a una nueva de componer, pero tras esta exploración nuestro autor abandona la composición activa. Obras: "La tempestad" opus 109, Tapiola, Música masónica opus 113, Cuatro piezas para violín y piano opus 115, Tres piezas para violín y piano opus 116, Cinco esbozos para piano opus 114.

- VI. El silencio de Ainola (1930-1957)
Aparte de una canción en 1930, la Música fúnebre para órgano opus 111 nº1, una pieza para piano a cuatro manos en 1931, y dos coros que añade a la Música masónica opus 113 en 1946, no compone otras obras que nos hayan llegado. Pero durante años da vueltas a una Octava sinfonía que llegaría posiblemente a completar (hecho seguro para al menos los dos primeros movimientos), pero que destruyó. Aparte de esto, Sibelius no compondrá nada más durante este prolongado espacio de tiempo, que emplea sin embargo en diversos arreglos y revisiones.

Usaremos esta división continuamente en el blog, por lo que recomiendo a los lectores habituales que la tengan en cuenta a la hora de enfrentarse a futuros artículos.

2 comentarios:

José Manuel Brea dijo...

Muy interesante, amigo David, esta división en seis periodos de la obra sibeliana. Veo que en el periodo inicial, de estudio, la mayoría de obras representativas no llevan número de opus. Y que en el final, prácticamente silencioso, destruyó la que habría de ser su Octava sinfonía. ¿Qué rondaría por la cabeza de Sibelius para sacrificar esta obra? ¿Creería acaso que no era digna de publicar por no alcanzar la elevada cota de la Séptima? ¿Estaría ofuscado por la evolución musical y la expansión de las vanguardias? ¿Tendría la salud mermada y la voluntad debilitada?... Este misterio sinfónico no deja de fascinarme. Un abrazo.

David Revilla Velasco dijo...

Gracias, gracias. Escribiré sobre el silencio de los últimos años, y por supuesto sobre la destruída Octava Sinfonía. Sobre las causas hoy se cree, y pienso exactamente lo mismo, que fueron la suma de varios elementos, los que propones y alguno más como la definitiva estabilidad económica, el aislamiento en esa edad (la mayoría de sus amigos y colegas habían muerto, incluso los más jóvenes... Sibelius tenía más de 65 años cuando se "jubiló", ¡y aún viviría hasta los 92!), el alcohol, el enorme éxito de los años 30, su casi endiosamiento en vida... Muchos elementos que se unieron para provocar el silencio casi absoluto y la destrucción de la obra que hubiera supuesto el perfecto colofón...