miércoles, 7 de octubre de 2009

Biografía (10): Kullervo y la boda (1891-1892)

Capítulo anterior (9): Viena, el último año de estudios (1890-1891)

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Jean Sibelius regresó a Finlandia en junio de 1891. Su época de estudiante había terminado oficialmente. Era el momento en el que el compositor debía presentarse ante sus compatriotas como un verdadero profesional. En esos primeros días sin embargo se sentía un tanto fuera de sitio, y no muy inspirado para componer, situación que con ayuda de su prometida Aino pudo superar.

Ese verano lo pasó principalmente en Loviisa, aunque fueron frecuentes las escapadas a Tottesund (Tottisalmi), cerca de Vaasa, donde los Järnefelt tenían su propia casa de verano. Una época despreocupada y muy feliz. No fue sin embargo un momento totalmente ocioso, son varias las obras que aborda entonces, incluido
"Kullervo", aunque la obra del Kalevala no es aún su principal meta. Trabaja también en un Preludio JS.83 para torviseitsikko (septeto de metal) y el Dúo para violín y viola JS.66 (la fecha exacta no es segura). Además, durante una visita a Wegelius en agosto, escribe la canción con texto de Runeberg "Jägargössen" ("El joven cazador"), una maravillosa pieza en estilo schubertiano (pero muy nórdica y melancólica al tiempo), publicada más tarde como número 7 del opus 13.

El otoño transcurrió fundamentalmente en Helsinki (con frecuentes estancias en Loviisa). En la capital hubo tiempo para Aino, pero también para frecuentar entre otras compañías a William Dayas, un alumno de Liszt que había sustituido a Busoni en el Instituto de Música. Invirtió mucho tiempo en socializar, llegando a pedir un préstamo para pagar cigarros y otros gastos y deudas. "Gasto mi tiempo comiendo manzanas, fumando, echando de menos Europa y componiendo".

Pronto se ve obligado a ganar algo de dinero por su cuenta, y decide poner un anuncio en el periódico, en el que se ofrece como profesor de violín, cámara y teoría musical.

Un total de nueve alumnos acuden al reclamo, a lo que se suma la dirección de una pequeña orquesta amateur. Las mañanas y las noches las dedica a la composición. "Tengo ideas tan maravillosas - maravillosas según mi punto de vista de todas formas - aunque la mayoría de ellas se vuelven imposibles de concretar". "Kullervo" va tomando poco a poco cuerpo.

El barítono Abraham Ojanperä (futuro Kullervo y muy pronto un gran campeón sibeliano) da el 19 de octubre un recital con las canciones Runeberg compuestas desde la época vienesa (varios números del opus 13), causando la aprobación del público y el entusiasmo del crítico Flodin. Quizá esto le impulsa a sumergirse más profundamente en su sinfonía coral, con mayor dedicación y perfeccionismo: "no quiero chocar con una nota falsa o artificial en el arte, y por lo tanto escribir y luego romper lo que he escrito". Al tiempo comprueba que no se siente a gusto al reproducir simplemente los sonidos populares para expresar "lo finlandés". Es su espíritu lo que busca: "veo elementos puramente finlandeses en la música menos realísticamente que antes, pero pienso que más profundamente".

El folclore real puede experimentarlo directamente gracias a la cantante kalevaliana Larin Paraske, a la que pudo escuchar esos días, y cuya huella se deja notar de forma notable en "Kullervo", en muchos de sus giros melódicos, pero sobre todo en su evocación de lo ancestral.

En noviembre siente un zumbido en los oídos, y acude asustado a un especialista. El médico le dice que sus oídos están muy delicados, y que podría quedarse progresivamente sordo. Le prescribe dejar de beber, fumar, los baños fríos... e incluso usar sanguijuelas... Los biógrafos discuten sobre si fue el error de un matasanos o si el médico aprovechó la hipocondría de Sibelius para asustarle sobre sus excesos, ya que aunque más de una vez en su vida volvería a tener problemas, nunca perdió su gran oído... En cualquier caso el diagnóstico asustó de veras al autor, que ve ante sí el terrible destino de Beethoven: "ahora, sobre todo, escucho música orquestal intensamente mientras todavía pueda oírla, para que cuando pierda la audición pueda imaginarme el sonido real más claramente". Curiosamente este incidente pudo ser la base de su progresivo abandono del piano o el violín como apoyo a la composición, y su habilidad futura para escribir partituras orquestales a partir de su pensamiento.

Aquel otoño apareció "En bok om en människa" ("Un libro sobre un hombre"), una novela de su amigo
Adolph Paul, donde un personaje, el compositor llamado "Sillén", es reflejo, un tanto caricaturizado, del propio Sibelius, en especial de la vida disoluta en la en ocasiones caía. Todo Helsinki reconoció a la perfección el retrato, lo cual molestó a nuestro músico. No era la primera vez que un libro le disgustaba: el año anterior pudo leer una novela de Juhani Aho en la que retrataba a un personaje basado en Aino con gran pasión erótica...

El día 24 dirige un concierto popular de la orquesta de
Kajanus (futura Filarmónica de Viena), con sus primerizas Obertura JS.145 y Scène de ballet JS.163. Era su primera aparición en público como director. "Es maravilloso dirigir" - escribe a Adolph Paul. "No estaba para nada nervioso... Sólo si las composiciones fueran menos horribles". En efecto, el propio autor pronto se distanció de éstos sus primeros ensayos orquestales, en especial de la "Escena de ballet", quizá demasiado audaz y experimental.

En diciembre de 1891 comienza una febril concentración en "Kullervo" que no terminará hasta el día del estreno, en el abril siguiente (los detalles sobre las fases de sus composición ya los vimos aquí).

Por aquellos días, nuestro compositor entra en contacto con el grupo intelectual y político en torno al periódico
Päivälehti. Precisamente en un concierto para recoger fondos para el diario aquel diciembre se interpretarían su Scène de ballet y dos canciones del opus 13. Para la publicación navideña del grupo, "Nuori Suomi", revisó una pieza para violín y piano anterior que se convertiría en su Perpetuum mobile opus 2 nº2. Con su progresiva implicación con el grupo, Sibelius se sumaba al sector más liberal, nacionalista y fennoman de la sociedad de Helsinki.

Al grupo pertenecía
Kajanus, con el que afianzaría definitivamente su amistad (a costa de su rival Martin Wegelius, cada vez más identificado con los svecomann). El director quería que Sibelius se adaptara a sus propios planes musicales. Así, nuestro músico formaría parte de la orquesta de Kajanus, daría lecciones de violín, dirigiría un coro aún por formar, hasta sería su sucesor en la enseñanza de su escuela orquestal... También Wegelius intentó situarle en una plaza de enseñanza en el Instituto de Música. Sibelius siempre quiso dedicarse en exclusiva a la composición, nunca le atrajo la docencia, por muchas ofertas que recibió a lo largo de su vida. Sólo circunstancias como su economía rompieron en ocasiones esa inapetencia. Al siguiente curso académico, en efecto, Sibelius se convertiría en profesor por un tiempo en ambas instituciones musicales.

En enero Sibelius se establecería en Helsinki (definitivamente hasta la construcción de Ainola), donde pudo trabajar en exclusiva en su magna obra. El trabajo de "Kullervo" avanza firmemente, absorbiendo todo el tiempo del genio finlandés. El día del estreno supuso todo un día de inflexión en su carrera y en la historia misma de la música finlandesa (como
ya narramos al hablar de la obra). Sibelius, a sus 26 años se acaba de convertir en el autor de la obra de arte finlandesa por excelencia, y no había duda ya de que era el trabajo de un genio.

Una conocida fotografía de Jean Sibelius, en la época de estreno de "Kullervo"

Pero el estreno de "Kullervo" opus 7 además tuvo otra consecuencia directa, ésta muy personal: la oportunidad para el matrimonio. Aunque la pareja ya había hecho planes para casarse al final de la primavera y pasar su verano en Karelia, según Aino no fue hasta el éxito de Jean cuando los Järnefelt dieron su consentimiento pleno. La familia del general era destacadamente activista fennoman, por el hecho de que su hija amara apasionadamente al exitoso autor de "Kullervo" fue contemplada más que positivamente en ese momento. Los planes de nuestro compositor y de Aino pasaban porque a esas alturas tendrían el dinero suficiente. Pero no era así, y el compositor apenas tenía capacidad para mantenerse.

Aun así los planes de boda siguieron adelante, y sin grandes preparativos el evento se celebró. Fue un 10 de junio de 1892, en la residencia veraniega de los Järnefelt en Tottesund. La madre de Jean no pudo acudir por enfermedad, pero estuvieron presentes sus hermanos Linda y Christian.

Para financiar su viaje de novios, y sortear las dificultades pecuniarias, a Sibelius se le ocurrió aprovechar el viaje planeado realizando a la vez un trabajo académico. Se ofreció a la Universidad de Helsinki para recolectar cantos folclóricos en la mítica religión del Kalevala. La institución aceptó y le otorgó 400 marcos, más otros 200 que recibiría una vez comprobaran el fruto de la investigación. El propio Kaarle Krohn, el gran folclorista de la época (presidente de la Sociedad de Literatura Finesa) preparó una lista de los cantores que debía visitar.

Así, en la legendaria Karelia Jean Sibelius pudo disfrutar de su felicidad personal junto con su amada Aino al tiempo que escuchaba los ecos de las leyendas de otro tiempo. Pero de eso ya hablaremos en el próximo capítulo.

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Capítulo siguiente (11): de Karelia a "Karelia" (1892-1893)

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