jueves, 23 de febrero de 2012

Biografía (22): el estreno de la versión original del Concierto para violín y el traslado a Ainola (1904)

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Las primeras semanas de 1904 vieron el final de un arduo trabajo, el de la partitura de la versión original del Concierto para violín y orquesta en re menor. Willy Burmeister deseaba estrenar la obra en marzo, pero los problemas financieros de Sibelius - en especial por la construcción de Ainola, su futura y definitiva casa - hicieron que el compositor la ofreciera antes. Fue el 8 de febrero, y a manos de otro violinista, Viktor Nováček, un joven profesor de violín residente en Helsinki (sobre los complicados entresijos de la historia del Concierto pueden leer el post que escribimos en su momento). 

La interpretación de Nováček, dirigido por el propio Sibelius, no fue suficiente para las dificultades que presentaba la partitura, y las críticas no fueron precisamente buenas: "nos ofreció una masa de elementos sin alegría. De cuando en cuando había sonidos terribles" escribió Karl Flodin, cuyas opiniones siempre tuvo muy en cuenta el músico finlandés. Pero la propia obra tampoco salía bien parada, "aburrida" y "un error" para el citado crítico. Aunque Sibelius era consciente de lo mucho que había perjudicado la ejecución en sí de la obra (y ofreció a Burmeister tocarla más adelante para resarcirse), también lo era de las debilidades que contenían sus pentagramas: desistió de publicarlos aquel verano como tenía pensado, y al año siguiente revisaría el trabajo para dar el Concierto en la forma que ahora nos es familiar. 

Formaron parte del mismo concierto la cantata Tulen synty opus 32 (ya estrenada en 1902) , el coro patriótico "Har du mod?" ("¿Tienes valor?) opus 31 nº2 y la Cassazione opus 6 para orquesta. El coro es una aguerrida marcha, breve pero contundente, que preocupó mucho a Sibelius, ya que aparte de una versión para coro a capella escrita en los meses precedentes (JS.93, de material musical diferente, aunque quizá fuera un esbozo) nuestro autor escribiría hasta tres versiones bastante distintas del acompañamiento orquestal, además de arreglos para piano. 

La Cassazione opus 6 es una pieza extensa, de una docena de minutos y carácter episódico. A pesar de constituir una partitura imaginativa, de colorida orquestación, no se puede calificar como partitura brillante, para el compositor y crítico Oskar Merikanto "bastante insignificante". Compartiendo curiosamente el mismo destino que el resto de las piezas de ese concierto y fue revisada, en este caso al año siguiente. No obstante el propio autor la sumergió en cierto olvido: no la publicó, dándole además un número de opus muy bajo, haciéndola pasar así como una inmadura obra de juventud. Pero reaprovechó nada menos que dos décadas después uno de sus temas, en verdad hermoso, para la música incidental de "La tempestad". 

A pesar de que como vemos el evento no fue de los más exitosos, el programa se repitió también el 10 y el 14 de aquel febrero. Lo cierto es que 1904 fue bastante activo compositivamente hablando, sobre todo en el terreno de la obra de pequeño formato. Para un tableau viviente en Helsinki sobre un poema de Heine, "Ein Fichtenbaum - träumt von einer Palme", nuestro autor compuso una breve partitura orquestal, que vio la luz el 5 de marzo y tituló también en alemán: Musik zu einer Scène (Música para una escena). La pieza está formada por una introducción de carácter trágico, seguida por una sección con ambiente de danza de ballet. Esta segunda sección fue separada y revisada años más tarde para constituir la Danza-Intermezzo opus 45 nº2, que se encuentra entre las obras frecuentemente interpretadas de su catálogo. 

El 26 de marzo le llega el turno al estreno de la Romanza para cuerda en Do Mayor opus 42, que con su armonía ambigua y su acentuado lirismo contiene trazas de la música de Grieg o de Chaikovsky. Un mes más tarde, el 25 de abril, Sibelius presentaba otra pieza breve en la Universidad de Helsinki, el Valse triste opus 44 nº1, un arreglo de concierto del primer número de su música incidental para el drama "Kuolema" ("La muerte"), que había escrito el año anterior. No parece que causara un especial éxito entonces, ni el propio compositor dio gran importancia al vals, ya que como probablemente sea conocido por nuestros lectores, Sibelius vendió los derechos de la obra a la editorial Helsingsfors Nya Musikhandel por la suma ínfima de 300 marcos. Lejos estaba el autor nórdico de anticipar que su vals se convertiría en sin duda su partitura más interpretada, arreglada y posteriormente grabada, y que sonaría en todos los lugares imaginables, desde pequeños cafés hasta las grandes salas sinfónicas de todo el planeta. Y de tal popularidad apenas pudo Sibelius sacar beneficio, circunstancia irónica si pensamos en los apuros monetarios que tuvo durante el resto de su carrera musical. 

 
El rostro de Jean Sibelius fue protagonista del billete de 100 marcos finlandeses desde 1986 hasta la desaparición de la moneda local por el euro

En junio el tenso panorama político entre el independentismo finlandés y las autoridades rusas - en medio de la guerra ruso-japonesa - alcanza su temperatura más alta con el asesinato del gobernador, el general Nicolai Bobrikov, que desde su llegada al Gran Ducado en 1899 había reducido considerablemente la libertad finlandesa. El 16 de junio el joven estudiante Eugen Schauman le disparó tres veces cuando Bobrikov entraba en el senado, suicidándose a continuación con la misma arma. Aunque para el zar, según recoge en su diario, fue un hecho sin mucha trascendencia, para Finlandia suponía un desafío transcendental, y los patriotas celebraron sin disimulos el magnicidio. Consta incluso que Sibelius y varios de sus amigos fueron arrestados por mostrar "una alegría sin motivo". 

Viñeta de la época representando el asesinato de Bobrikov por parte de Schauman 

También sometidas al Imperio Ruso, Estonia y Letonia recibieron a nuestro compositor, que cruzó el Báltico para dirigir conciertos en junio y en julio. En dichas oportunidades su Segunda Sinfonía y otras de sus grandes obras fueron bien acogidas. Una buena noticia, teniendo en cuenta que la financiación de Ainola requería una cuantiosa sima. Finalmente el 24 de septiembre los Sibelius se trasladan a su nuevo hogar, una confortable casa en el idílico bosque a orilla del lago Tuusula. Era el remanso de paz que nuestro compositor anhelaba para componer, alejado de las tentaciones de la gran ciudad. No obstante siempre estuvo bien comunicado con Helsinki, ya que pronto llegaría un teléfono y había estación de ferrocarril en la cercana Järvenpää, con línea directa a la capital del Gran Ducado. 

Durante el traslado, la mente de Sibelius también se preocupó de una importante composición para piano, Kyllikki opus 41, suite en tres movimientos sobre un personaje del Kalevala. Aunque el músico negó que la obra tuviera un programa concreto, lo más probable es que tal inspiración extramusical sí esté presente en la partitura, realmente hermosa. Durante aquel otoño escribió también tres sången, aunque no se encuentran entre las más destacadas de sus canciones: "Harpolekaren och san son" ("El arpista y su hijo") opus 38 nº4, "Jag ville, jag vore i Indialand" ("Desearía estar en la India") opus 38 nº5 y la turbadora "En slända" ("Una libélula") opus 17 nº5. Un encargo de mucha mayor envergadura concentró los esfuerzos de nuestro autor, la música incidental que acompañaría una producción del Teatro Sueco, "Pelléas y Mélisande", la inmortal obra de Mæterlinck que inspiraría también a Debussy, Fauré y Schönberg.

El músico emprendió en esas fechas una pequeña gira dirigiendo sus obras en Pori y Oulu, en la costa oeste de Finlandia. Los viajes suponían a partir de entonces una vuelta a las costumbres nocturnas de Sibelius, lejos del control de Aino. En su hogar, se quejaría en cambio de falta de oído, fríos, reuma... lo que para Andrew Barnett no sería sino una muestra de su hipocondría, agravada por la ausencia del consumo frecuente de alcohol que vivía en Ainola.

Lo cierto es que los médicos se tomaron en serio esos síntomas, y sospecharon de algo serio, como diabetes. "Cuando escucho esto, me doy cuenta de que por fin, sólo ahora, me he hecho mayor realmente. ¡Treinta y nueve años! De todo lo posible, pienso que la enfermedad quiere, si pudiera decírmelo a mí mismo, beneficiar a mi música. Mi arte irá a una mayor profundidad, y al mismo tiempo, escribiré más". Sorprendentemente, esta relación entre sus enfermedades (reales o psicosomáticas) puede detectarse sin dudas en la obra de Sibelius. Mientras escribía a su amigo Carpelan estas líneas de desnuda intimidad, el artista nórdico componía su música para "Pélleas y Mélisande" y daba los primeros apuntes a la que sería su Tercera Sinfonía.

El 2 de diciembre el conjunto YL interpretó el coro a capella "Veljeni vierailla mailla" ("Mis hermanos del extranjero") JS.217, una expresiva pieza en finés que recordaba a los que habían emigrado del Gran Ducado ante la amenaza rusa. De fecha indeterminada, pero durante aquel año, data el arreglo para coro mixto de "Sydämeni laulu" de 1898, así como también dos arreglos de la canción "Höstkäll", uno con acompañamiento de cuerda y otro, el frecuentemente interpretado, para orquesta, que estrenaría la soprano americana Minnie Tracey dirigida por Alfred Cortot el 14 de enero del año siguiente.

 Probablemente durante aquellas navidades, las primeras en la tranquilidad de Ainola, escribiera Sibelius otro arreglo más, en este caso de la canción navideña "On hanget korkeat, nietokset" ("La nieve está cayendo") opus 1 nº5, que adaptó para dos voces y piano.

El año acaba con importantes proyectos de composiciones y nuevos viajes, que narraremos en el siguiente capítulo.
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1 comentario:

vsb dijo...

Me alegra que vuelvas a la carga. Hacía un cierto tiempo que no me pasaba por el blog y conforta saber que la cosa sigue hacia adelante.

Saludos desde tierras góticas.