jueves, 19 de noviembre de 2009

Biografía (11): de Karelia a "Karelia" (1892-1893)

Capítulo anterior (10): Kullervo y la boda (1891-1892)
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Jean Sibelius y Aino acababan de casarse, bajo los auspicios del éxito de "Kullervo" opus 7, y emprenden su viaje de miel a la región de Karelia.

Karelia es, en las décadas previas a la independencia de Finlandia, un auténtico mito. Para el pensamiento nacionalista de aquellos días la región de Karelia ha conservado la esencia misma de la Finlandia ancestral, encarnado en el espíritu del Kalevala. No en vano aún se podían oír allí los cantos y los versos que recogió Lönnrot en su forma más auténtica. Ésta fue una de las razones que llevó a nuestro músico a la tierra báltica.
La región tal y como está dividida en la actualidad entre Finlandia (la regiones situadas a la izquierda) y Rusia (la República de Karelia)
 
Pero Karelia era mucho que un lugar donde se habían conservado los antiguos cantos. Fue la base de todo un movimiento cultural, llamado precisamente "Karelianismo", que busca encontrar esa identidad primordial finlandesa que se había formado en aquellos lugares, protagonista de las viejas leyendas. Esta versión finlandesa del Art Nouveau, con ese fuerte matiz nacionalista, inundó la cultura y el arte especialmente en la década final del siglo XIX.

Ni decir que tiene que nuestro compositor fue el gran karelianista musical. El pintor Gallén-Kallela, el escritor Juhani Aho, el escultor Emil Wikström y otros muchos de los puntales de la cultura de élite finlandesa también hicieron su particular peregrinaje a la tierra de los antiguos héroes.

Como músico, Sibelius cumplió en su viaje elencargo de la Universidad de Helsinki y recorrió la región en busca de los cantores de runos. Anotó entre 15 y 20 temas, con el lugar y el nombre del cantor. No fue un trabajo del todo científico (al menos bajo los cánones actuales), pero es obvio que esas melodías le supusieron mucho. Para una de ellas escribió un acompañamiento de piano ("Tule, tule, kultani" ["Ven, ven, mi corazón"] JS.211), otra la incorporó a la música para los cuadros históricos de la Asociación Educativa de Viipuri de la que hablaremos más abajo.

En cualquier caso el viaje a Karelia impactó a Sibelius más espiritualmente que musicalmente, incluso los elementos puramente musicales que pueden verse como resultado con el encuentro de las viajes melodías no inciden de manera directa, sino muy estilizados, incluso en las composiciones de este año donde se descubren más fácilmente que en el futuro. Como hemos dicho en más de una ocasión, a Sibelius no le interesa el folclore real, sino lo que en él pueda encontrar del pasado mitológico: ciertamente la visión de un karelianista.

También fue un buen viaje compositivamente: tres canciones con texto de Runeberg salieron a la luz, que pasarían a formar parte del número de opus 13: "Under strandens granar"("Bajo los pinos", nº1), "Kyssens hopp" ("Esperanza del beso", nº2) y "Till Frigga" ("A Frigga", nº6). La más interesante, "Under strandens granar" tiene unas pretensiones casi de poema sinfónico, muy en la línea de la futura En saga. Recoge una leyenda sobre el rapto de un niño por parte de una ninfa, tema éste del arrebatamiento al mundo invisible muy característico de la literatura nórdica, y al que Sibelius acudirá en varias ocasiones.

Aino no acompañó a su marido en las últimas etapas de ese viaje lúdico, iniciático y de trabajo. Las últimas semanas fue a visitar a un familiar a Kuopio, aunque llevaba ya algo de nuestro músico en sus entrañas... En aquella ciudad se reunieron finalmente, y conocieron a dos figuras literarias de primer orden, la dramaturga y pionera femenina Minna Canth y el poeta Karl August Tavaststjerna. Incorporado su viejo amigo Juhani Aho a la tertulia, sus discusiones giraron a los temas que aquella época ocupaban el círculo literario, como eran la teosofía y el budismo. Sibelius fue muy escéptico ante aquellas materias, pero sin duda fueron discusiones enriquecedoras para el joven artista.

Jean y Aino volvieron finalmente a Helsinki, donde alquilaron un piso en el centro en lo que hoy es la Kalevankatu (Calle Kaleva). El hermano del músico, Christian, viviría con ellos. Aino fue una buena esposa para Jean, su amor era una auténtica devoción. Le permitió sus excentricidades monetarias y su tendencia a la melancolía, pero siempre estuvo atenta a servirle de apoyo. Sin duda fue desde el principio consciente de su genialidad, y ante su arte y ante su persona hizo grandes concesiones sin pretender nunca alterar su poder creativo. No fue Aino una mujer a la sombra, una mujer servicial, sino una mujer que comprendió que no podía irrumpir egoístamente en su tarea musical.

Para poder prosperar económicamente, nuestro autor se sacrifica a la - bajo su punto de vista - ingrata tarea de dar clases, en cualquier caso preferibles para él formar parte de una orquesta o dirigir un coro. Acepta las proposiciones que Kajanus y Wegelius le habían formulado meses antes y enseña en la Escuela de la Orquesta y en el Instituto de Música, tanto teoría como violín. No obstante jugó un papel secundario en ambas instituciones, ya que los grandes alumnos preferían, lógicamente, a los directores. Como complemento, durante el curso 1892-93 se convierte de nuevo en el segundo violín del cuarteto del Instituto.

Treinta horas semanales de docencia, además del cuarteto, suponían una gran carga para el compositor, que por supuesto quería seguir centrado en la creación por encima de todo. El cuarteto lo dejó en un año, y en cuanto le fue posible las clases regulares.
Kajanus había pedido a nuestro compositor que escribiera una pieza orquestal corta. Para el gran director "Kullervo" opus 7 era demasiado difícil de montar, lo que dejaba pocas oportunidades para que su música fuese oída y el nombre del autor conocido. Era necesario, creía Kajanus, que Jean Sibelius crease una obra de repertorio, que todas las orquestas de Finlandia y pronto del extranjero pudiesen incorporar a sus programas. Es así como nuestro músico comienza la composición de Una saga, que pronto desbordó y con mucho la intención de Kajanus.

En septiembre Abraham Openjerä cantó "Under strandens granar" y "Till Frigga" en concierto, y sorprendieron por su originalidad y modernidad. Pronto se decidió a publicar todo el ciclo de Runeberg (Siete canciones opus 13, con piezas compuestas desde su estancia en Viena) en la prestigiosa Breitkopf y Härtel, en Leipzig. Por primera vez el nombre del autor aparecía en portada, y además en una edición internacional. El camino de su futuro ya estaba trazado.

Karl August Tavaststjerna le visitó en Helsinki, y entabló amistad con el compositor. Pero el poeta, un hombre del bosque nórdico, no se sentía a gusto en la gran ciudad, y pronto despareció de su vida (aunque el músico recurrió en más de una ocasión a sus versos para escribir canciones).

En cambio en esos meses afianzó su amistad con el pintor Akseli Gallén-Kallela, sin duda el mayor artista plástico finlandés de su generación, con el que compartía muchos ideales, entre ellos el del amor por el Kalevala y el karelianismo. Hubo entre las dos figuras de talento una gran atracción, pero también tensión por sus personalidades tan diferentes (Sibelius melancólico, soñador y meditativo, Gallén-Kallela temperamental y directo). Fue el principio de los días del "Symposium" (tal y como reflejaría un cuadro del pintor en 1894), el círculo intelectual y lúdico al que pertenecieron ambos, junto a Kajanus (de hecho el líder del grupo), Armas Järnefelt y Adolf Paul.

Autorretrato de Gallén-Kallela, de la época
 
El otoño de 1892 transcurrió entre las clases, la composición y el ocio. Y con el ocio de nuevo los problemas económicos. El 4 de diciembre sin embargo recibió una noticia que le afectó mucho más profundamente: la muerte de su abuela materna Juliana Borg, que había jugado una parte esencial en su infancia. Jean acudió a Hämeenlinna, a la casa de su niñez, donde miles de recuerdos le asaltaron y le llevaron a una profunda melancolía. Fue la última vez que estuviera en ella, ya que fue vendida poco después. Sus sentimientos estuvieron de nuevo a flor de piel en el Año Nuevo de 1893, cuando visitó Loviisa, donde compartió también recuerdos con su tía Evelina.

Mientras prosigue la composición de En saga, hay espacio para otras obras: para celebrar el aniversario de Runeberg, el 5 de febrero de 1893, en el Instituto de Música, nuestro autor escribe un melodrama (JS.125), que acompañaría a un extenso texto del genial poeta: "Svartsjukans nätter" ("Noches de celos"). Como 5 años antes con
"Näcken", Sibelius acompaña la recitación con una soprano (que aquí sólo vocalizará) y un trío de cuerda y piano. El poema amoroso, de fuerte carga erótica, inspirará una partitura realmente hermosa, con momentos realmente mágicos. A pesar de la calidad de la obra, el hecho de su ocasionalidad le hace decidir a guardar sus pentagramas, aunque el mejor material pasará a otra obra de ese mismo año

El poema sinfónico Una saga opus 9 ("En saga" es el nombre en sueco, el más difundido de la obra) es estrenado por el propio autor dirigiendo a la Orquesta de la Sociedad Filarmónica el 16 de febrero. La pieza es extensa y algo bizarra: no cumplía lo esperado por Kajanus (él dirigió el resto del programa, compuesto por Grieg, Schumann y arias de ópera). La fantasía del autor, y quizás también algo aún de su inexperiencia, había tenido pocas ataduras, mostrándonos al Sibelius más imaginativo, visionario e inspirado. La obra tuvo una buena acogida por parte de público y crítica, pero también hubo espacio para algunas reservas (como las de Oskar Merikanto) a sus excesos. Para un concierto en Berlín en 1902 fue sometida a una profunda revisión, que sin duda mejoró el acabado de la obra. Pero, tal y como lamentaba Aino, se hubo que prescindir de algunos "salvajes" pero magníficos pasajes.

La obra orquestal no tiene más programa que el que su propio nombre pueda sugerir. De hecho la misma música es enormemente sugestiva, como parte de esa imaginación desbordada que lo había rodeado: "En saga es [de acuerdo al propio autor] un estado del pensamiento.... En ninguno de mis otros trabajos me he revelado a mí mismo tan plenamente como en En saga".

No corrió la misma suerte "Kullervo" opus 7, que en marzo conocería las últimas tres ejecuciones en vida del autor. Aunque siempre pensó someter a la obra del Kalevala al mismo proceso revisor de Una saga y algunos movimientos sueltos se interpretaron ocasionalmente, la magna obra guardó silencio durante más de 60 años.

Tres días después de este estreno, una nueva obra maestra de Sibelius vino al mundo: su hija Eva. El nombre vino a sustituir por razones obvias al de "Edvard", el planeado por sus progenitores, y se puso en honor de la tía del compositor, Evelina (que desgraciadamente moriría poco tiempo después).

A petición del director del Coro Masculino de la Universidad de Helsinki (el famoso YL), Jalmari Hahl, compuso "Venematka" ("El viaje del barco") opus 18 nº3, una breve pero sensacional pieza basada en un pasaje del Kalevala, inundada del tono popular de las canciones karelias. La obra, que se estrenó el 4 de abril, comenzó con éxito la larga y fructuosa colaboración con el coro universitario, unión ésta la de coro y compositor que prolonga a nuestros días.

Una secuela de ese coro, prosiguiendo el canto de Väinämöinen en el barco, "Heitä, koski, kuohuminen" ("Cesa, catarata, tu furor") fue esbozada. ¿Pensaba en componer un ciclo? Pero desgraciadamente no pasó de ese estado, aunque es posible completar la partitura con las partes escritas. El tema musical principal sería de todas formas empleado en la Sonata para piano opus 12. Y, como veremos después, el tema literario se amplió hasta un proyecto mucho más ambicioso.

De la Universidad también surgió en aquellos días un nuevo encargo, proveniente de la Asociación de Estudiantes de Viipuri. Con el objetivo público de fomentar la educación en la capital de Karelia - entonces segunda ciudad de Finlandia -, y el privado de frenar la rusificación de región, la Asociación celebraría ese otoño un gran festival benéfico, con lotería incluida. La parte artística consistiría en una serie de cuadros históricos para describir los grandes momentos (desde el punto de vista nacionalista) de la historia de Karelia. La música que acompañan dichos cuadros sería compuesta por Sibelius (muy a la manera de la Música para las Celebraciones de la Prensa JS.137).

Ese trabajo le mantuvo ocupado todo el verano, que pasó con Aino y la pequeña Eva en Ruovesi (al norte de Tampere). Pero no fue la única composición en la que trabajo esos meses, en los que vieron la luz dos importantes composiciones para piano, la Sonata opus 12 y los Impromptus opus 5, además de los primeros planes para "Veneen luominen" ("La construcción del barco"), un drama musical sobre Väinämöinen sobre el que trabajó bastante tiempo, pero que jamás pasó del estado de esbozo.

La Sonata para piano opus 12 es la única gran sonata para piano del autor (aparte de las Tres sonatinas opus 67). En tres movimientos, los dos extremos son de una gran fuerza, prácticamente sinfónicos, lo que ha alejado a los pianistas de la obra. El central está basado en el tema del anteriormente citado coro incompleto "Heitä, koski, kuohuminen", alternando con melodías de corte muy folclórico. Toda la obra en general está impregnada de la coloración modal y de los ritmos de melodías populares de una manera característica de estos primeros años de madurez, menos sutilmente que en épocas posteriores. Además aparece ya en todo su esplendor el "estilo obstinato", que llevado al paroxismo es característico también de este periodo kalevaliano. Aunque el obstinato y las notas pedales forman parte del estilo de Sibelius en cualquier periodo, sólo aquí alcanza una dimensión tan destacada y dominante.

Entre ese verano y el otoño reúne nuestro músico los Seis impromptus opus 5, piezas que desnudan esa influencia folclórica única, con escalas modales sin ataduras tonales y ritmos folclóricos (Erik Tawastsjerna habla de "trepak de Karelia" para la segunda pieza, por ejemplo, y de melodía rúnica para la cuarta), bajo una mirada primitivista y arcaizante. Las seis piezas son breves (excepto la sexta), y pueden ejecutarse aisladas o formando una maravillosa suite. Tres de los impromptus rescatan temas de piezas anteriores "olvidadas": la primera un tema del Quinteto con piano JS.159, la magnífica pieza escrita en Berlín; y las dos últimas los momentos más brillantes del melodrama "Svartsjukans nätter" JS.125 del invierno anterior. Éstas dos últimos impromptus forman un díptico muy popular en los recitales pianísticos (y en la enseñanza) en Finlandia, el propio autor vio de nuevo su potencial cuando meses después preparó un arreglo de cuerda, fusionando ambas piezas en un solo Impromptu.

Sibelius planeó "Veneen luominen" como un drama musical, la unión de texto y música bajo las ideas wagnerianas de "Ópera y drama" del genio alemán. Para ello se dirige al poeta J. H. Erkko, miembro del círculo del "Päivälehti": "creo que la música sola, esto es, la música absoluta, en sí mismo no es suficiente. Despierta sentimiento e induce ciertos estados de pensamiento pero siempre deja alguna parte de uno mismo insatisfecha: uno siempre se hace preguntas, ¿por qué sólo esto? La música es como una mujer: es sólo a través del hombre como puede ella dar a luz, y ese hombre es la poesía. La música logra su pleno poder sólo cuando es motivada por el impulso poético. En otras palabras, cuando las palabras y la música se mezclan. Entonces la vaga atmósfera que la música engendra se vuelve más definida y las cosas que puede decir ni siquiera el lenguaje más poderoso puede formularlas. Tú que me has dado pruebas de amistad... ¿no podrías ayudarme? El contenido de las palabras está sacado de los runos 8 y 16 del Kalevala".

A continuación describe el argumento sacado de esos cantos del poema épico, sin seguirlos con exactitud, adecuando a la figura del viejo bardo Väinämöinen a un héroe wagneriano, que enamorado de Kuutar (la doncella de la Luna), necesita un hechizo para construir un barco que le lleve al cielo. Para ello debe acudir a Tuonela, el hogar de los muertos. El héroe consigue el hechizo y el barco que le lleva a poder abrazar a la doncella.

En el Kalevala es la Hija de Pohjola de quien Väino se enamora y quien le impone la prueba de construir el barco, para lo cual desciende efectivamente a Tuonela, pero no logra su objetivo en el texto de Lönnrot. Esta variación de la historia tradicional puede estar motivada por motivos estéticos (un héroe wagneriano en suma) o incluso psicológicos (su propia historia de amor con la "lejana doncella" Aino, conquistada tras la "hazaña" de su sinfonía coral "Kullervo").

Los propósitos estéticos nos parecen bastante ajenos al Sibelius de sinfonías puras y poemas sinfónicos abstractos que conocemos después. Esta "fe wagneriana" (infundida por Wegelius y sus estancias en Berlín y Viena, esta estética de la "obra de arte total" no tendría mucho recorrido: no llegaría más allá del a Bayreuth al año siguiente, cuando se plantea su propio pensamiento musical, su propia estética.

Pero en este momento Sibelius está subido a aquel barco de Väinämöinen. Aquel barco acabará en otras aguas no muy distintas en la historia del Kalevala, pero sí muy diferentes en su concepto musical...

De momento viaja a Kuopio, donde el poeta acepta el proyecto. Uno de los motivos, aparte de los puramente artísticos, era el premio de la Sociedad de Letras Finlandesas para escribir una ópera sobre tema histórico o mitológico nacional, con la fecha límite del año 1896. Erkko y Sibelius se pusieron pronto manos a la obra. Pero a la idea le faltaban elementos dramáticos: el músico mostró el libreto a Kaarlo Berghom, director del Teatro Finés, que no contempló con buenos ojos el texto, por lo que nuestro compositor decidió dejarla en segundo plano durante un tiempo.

A lo vuelta de sus vacaciones de verano nuestro compositor se sumerge de pleno en la música para los cuadros históricos. Tiene tiempo también para otras obras, como el Rondó en re menor para viola y piano JS.162, retomando un tema del Quinteto JS.159, distinto al usado en el Impromptu opus 5 nº1. Una pieza oscura y tumultuosa, que debería ser más conocida, entre otras cosas por su plantilla poco frecuente.

En septiembre de nuevo la familia se mudó de piso. Y es que hasta al establecimiento en Ainola estos cambios de residencia fueron bastante habituales.

Completada a tiempo, la "Música escénica para un festival y lotería en ayuda de la educación en la provincia de Viipuri" JS.115, llamada también "Karelia" se estrenará el 13 de noviembre. Gallén-Kallela, el escultor Emil Wikström y el arquitecto Jac Ahrenberg, todas figuras de primera fila, se encargaron de los escenarios. Larin Paraske apareció incluso en un papel.
El Castillo de Viipuri (Vyborg), situado en una pequeña península a las orilla del Báltico, en la actualidad
 
El propio Sibelius dirigió a la Orquesta de la Sociedad Filarmónica. El numeroso y variado público no guardó el debido silencio - excepto en la Balada, cantada por el barítono Kruskopf - durante la ejecución de la música, lo que irritó al autor. Pero la obra teatral entusiasmó, lo que ayudó al éxito final de la partitura. Comenzando por una Obertura que combinaba el "estilo obstinato" con un gran tema rúnico, el telón se abría con un
canto kalevaliano antifonal, distribuido entre dos cantantes, simbolizando la Karelia primitiva. La melodía fue una de las recogidas por el compositor en su luna de miel. El segundo cuadro representaba la fundación medieval del castillo de Viipuri, el tercero al conde Narimont recogiendo los impuestos en 1333. El cuarto era la citada Balada, una escena cortesana ambientada en el castillo también, el siglo XV. En el quinto se describe la conquista de la localidad de Käkisalmi en 1580. En el sexto la conquista del Viipuri por parte del Imperio Ruso en 1710, mientras que en el séptimo conmemora "La reunión de la Vieja Finlandia con el resto de Finlandia", es decir, el momento en el que, tras la anexión de Finlandia se convierte en parte del Imperio Ruso, Karelia se une al Gran Ducado (1811).

Para este cuadro final nuestro músico concibió una apoteosis basada en una cita literal del "Vårt land" de Runeberg que musicara Pacius, ya convertido oficiosamente en himno nacional (y en oficial tras la Independencia). El público automáticamente reconoció la melodía y se convirtió en improvisado coro, cantándolo con gran pasión y orgullo. A pesar de que, como decíamos, gran parte de la música pasó desapercibida, su carácter patriótico, unido a la representación la convirtió ya en un clásico desde su estreno.

La música al completo fue repetida por segunda y última vez el 18 de noviembre. El día 19, en un nuevo concierto, extrajo tres números (Intermezzo del cuadro III, la Balada del cuadro IV -con un corno inglés sustituyendo al barítono - y la archipopular Alla marcia del V), junto con la obertura. De esta forma, desde el primer momento, se creó la secuencia con la que conocemos habitualmente "Karelia". Sibelius retiró la partitura completa original: por una parte estaba muy unida a su carácter circunstancial, por otra el propio autor la consideró demasiado primeriza (crítica de la no se libró del todo las cuatro piezas publicadas). Además Kajanus pronto contempló perfecta la obertura y la suite para su repertorio concertístico, y guardó, empolvándose, la partitura, que no volvió al compositor hasta después de la muerte del director. Sibelius hizo gala de su sentido hipercrítico en la década de los 40, cuando echó ésta la única copia al fuego. Por suerte habían sobrevivido numerosas particellas, aunque muchas otras estaban perdidas. No obstante el estado de la obra hacía posible un trabajo de reconstrucción, que cinco décadas más tarde abordaron por separado los reputados compositores Jouni Kaipainen y Kalevi Aho, en sendos excelentes trabajos. Ambas mostraron una obra que, aunque ciertamente con algunas aristas, eran de gran calidad, lo que nos hace lamentar el excesivo celo del artista nórdico sobre sus propios trabajos.

La Obertura y las tres piezas se revisaron, aunque con mínimos cambios entre ese primer concierto del 19 de noviembre de 1893 y el año1897. El conjunto recibió diversos nombres, desde el simple "Suite para orquesta" hasta "Suite sobre motivos históricos". Tras la composición de la Música para las celebraciones de la prensa JS.137, de formato muy semejante, la suite cambió a denominarse simplemente "Karelia". Finalmente, el autor separó la Obertura, a la que dio el número de opus 10, mientras que las otras tres piezas, llamadas ahora "Suite Karelia", recibieron el número de opus 11.

Desde los primeros conciertos la Suite Karelia opus 11 se hizo muy popular, uniéndose a la belleza sin prolegómenos de su música al carácter patriótico que la había hecho nacer, hecho que no se escapaba del conocimiento del público, entusiasmado con la evocación de la "vieja Finlandia". Aún hoy sigue siendo una de las piezas más interpretadas y conocidas del autor, sumándose a la visión de Sibelius como un músico nacionalista más.

El final de año fue un momento feliz, ya que los éxitos le aseguraron una mayor seguridad económica y el ánimo para afrontar más obras. Jean Sibelius se confirmó como el compositor de Finlandia. Pero lo cierto es que la obra del genio apenas había comenzado.

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Capítulo siguiente (12): la crisis wagneriana (1894)

4 comentarios:

Alberto Oliver dijo...

Hola, es un magnifico blog el tuyo. excelentemente documentado, voy a pasar una buena noche leyendo todos los posts, es una suerte que se Español =). Gracias por ir a mi sitio, puedes participar cuando quieras. Si te gusta la literatura nordica no dejes de leer el post de David McDuff "Nordic voices" el link esta en mi blog. Un gran gusto y te envio un saludo afectuoso y estamos en contacto vale? ciao!

David Revilla Velasco dijo...

Muchas gracias por tus palabras hacia el blog.

Vaya, mira que no caer en que, por tu nombre, seguramente hablaras español... je, je...

Gracias por la recomendación de McDuff, muy interesantes también los otros blogs que has enlazado, ¡mucho que leer!

Un saludo, estamos en contacto pues.

Gustavo Guerra dijo...

Realmente es un magnífico trabajo el que haces. Más personas debieran interesarte por este blog. Felictaciones.

David Revilla Velasco dijo...

¡Muchas gracias! Espero que disfrutes de la lectura. Un saludo.