jueves, 15 de enero de 2009

El Kalevala (4): Sibelius y el Kalevala



Capítulo anterior (3): sinopsis
______________________________________

Sibelius leyó el Kalevala como todos los fineses en la escuela, aunque en este caso no era tan frecuente como en la actualidad, ya que el joven Janne sólo pudo hacerlo en la escuela de habla finesa de Hämeenlinna a la que fue trasladado con nueve años. Allí se encontró con la versión escolar de la obra que Lönnrot había publicado en 1862, y muy pronto se vio inmerso en su mundo poético y ancestral, a pesar de la dificultad de y no estar escrita en su lengua materna, además de sus numerosos arcaísmos.

En 1889, mientras estudiaba (y se divertía) en Berlín, pudo escuchar a su colega y pronto amigo Robert Kajanus dirigir su poema sinfónico con coro masculino "Aino" (escrito cuatro años antes, y basado en el personaje de los cantos 4 y 5). El trabajo estimuló en su propia imaginación el ansia de unir música y los versos de los viejos cantos, premisa que no le abandonaría desde entonces. En 1891 pudo tener un encuentro con la cantante Larin Paraske, que recitaba aún los viejos runos en su forma original. A partir de 1892 vinieron numerosas obras basadas en el poema, que relatamos más abajo. Incluso en 1919 se uniría a la Sociedad Kalevala que celebra la efeméride de la primera edición, aunque sus choques con el poeta Eino Leno le impidieron establecerse en dicha sociedad. Sí se uniría a la celebración del primer centenario en 1935, resucitándose exclusivamente para la ocasión partituras que el autor había retirado de circulación, como fue el Kullervo opus 7 (el tercer movimiento) y las dos primeras leyendas de Lemminkäinen opus 22.

Es de una importancia cumbre pues este poema para Sibelius. En 1923, con ocasión de una entrevista a un diario italiano, hablando de la influencia del folclore sobre su música (tema que abordaremos en otra ocasión), afirmó lo siguiente: "me sumergí en la poesía en las sagas de mi tierra natal y entonces canté mi propia melodía, a menudo enriqueciendo mi alma con el Kalevala, que es una inspiración sin fallo para un artista finés sin mancha."

Lo cierto es que parece que el Kalevala en sí tuvo influencia que va más allá de la inspiración, sino que fijó en aspectos formales que forman parte de la misma esencia de su estilo musical: nuestro autor llegó a afirmar, en una carta a Aino desde Viena: "pienso que el Kalevala es bastante moderno. En mi opinión es todo música, un tema con variaciones". Lo cierto es que la metáfora se corresponde muy bien a una de las características del poema, los paralelismos combinados con sinónimos, es decir, la repetición incesante de una misma estructura con términos que significan en esencia lo mismo, pero con pequeños matices diferenciadores, y que a veces se prolonga durante varios versos. Y si Sibelius veía así el poema, también muchos expertos han encontrado una influencia de estos procedimientos de la obra de Lönnrot (y también de la canción kalevaliana) en el propio Sibelius: su propia técnica de replantear un mismo motivo o melodía de forma distinta, a través de procedimientos musicales diversos (armonizarla de otra manera, cambiar su "aura", en augmentatio, como contramelodía...) etc. Podemos ver esto en casi cualquier obra de Sibelius incluso desde el periodo de búsqueda de su propio estilo (1889-92) hasta sus últimas obras, de las que Tapiola nos trae un testimonio magistral.

Aún tenemos que hablar de la relación de la canción kalevaliana y el estilo de Sibelius, pero eso será más adelante. Ahora es momento de dar un listado completo de las obras que nuestro compositor escribió inspirándose en el Kalevala, además de las obras vocales que utilizan un texto extraído de sus versos. Incluimos también varios proyectos que no se llevaron a cabo.

Obras de Sibelius basadas en el Kalevala

"Kullervo" (1891-92). Sinfonía / poema sinfónico opus 7, a partir de los cantos 31 al 36, los movimientos tercero y quinto con textos de los cantos 35 y 36. Obra de la que hablaremos en los futuros posts.

"Música para la Asociación de Estudiantes de Viipuri" o "Karelia" (1893). Música para cuadros históricos JS.115. En el primer cuadro se representa una escena de la Karelia primitiva: es el año de 1293, cuando parte de Karelia, incluída Viipuri, es arrebatada de las manos de la República de Novgorod para ser ganada por Suecia. En escena dos cantantes entonan unas estrofas del Kalevala del runo 14, que corresponde a una invocación de Lemminkäinen a los dioses Ukko (dios del cielo y dios supremo) y Tapio (dios de los bosques), para que lo ayuden a la hora de acometer las tareas que lo lleven a la conquista de la Hija de Pohjola. Sibelius emplea una melodía folclórica original, en canto alternativo entre dos cantantes. En el estreno una de las cantantes fue Larin Paraske, tradición viva en aquel momento del canto kalevaliano.

"Venematka" ("El viaje del barco") (1893). Coro masculino opus 18 nº3, basado en el runo 40: 1-16. Väinämöinen canta alegremente mientras guía el barco en búsqueda del Sampo.

"Heitä, koski kuohuminen" ("Cesa, o catarata, tu furor") (1893). Coro masculino que nuestro autor dejó sin acabar, pero se interpreta en una versión completada por Erik Bergman. Sibelius utilizó el tema como motivo principal del segundo tiempo de su sonata para piano opus 12. Continuación de "Venematka", en este caso el compañero de Väino, Lemminkäinen, realiza un canto mágico a la doncella del río para que frene las agitadas aguas.

"Veenen luominen" ("La construcción del barco") (1893-94). Proyecto de ópera bajo la influencia de Wagner, con texto de basado en los cantos 16 al 18. Los poetas J.H. Erkko primero y Paavo Cajander después esbozaron sendos libretos sobre la idea de Sibelius. El compositor bosquejó la obertura y algún otro momento, pero tras la llamada "crisis wagneriana" de 1894 abandonó la obra. La música de la obertura pasó a El cisne de Tuonela - aunque se desconoce hasta qué punto - y un paisaje que justo corresponde al descenso a los infierno de Väinämöinen, se traspasó a una inspiración similar en Lemminkäinen en Tuonela.

Lemmikäinen (1896, revs. 1897, 1899 y 1939). Poemas sinfónicos opus 22 ("suite" o "leyendas" son denominaciones ajenas al autor). Lemminkäinen y las doncellas de la isla se basa en el runo 29: el gallardo Lemminkäinen llega una isla donde todas las doncellas se ven bajo los lazos de sus artes amatorias, pero finalmente los hombres lo persiguen para intentar matarlo. Lemminkäinen en Tuonela toma su programa de los cantos 14 y 15: como tercera prueba para obtener la mano de la Doncella del Norte, Lemminkäinen debe matar al Cisne de Tuonela, que nada en el negro río que separa el reino de los muertos del mundo de los vivos. Pero un pastor de Pohjola al que había ofendido tiempo atrás (ver runo 12) hace salir serpiente del río que envenena al héroe, desfalleciendo mientras invoca a su madre. El pastor arroja a Lemminkäinen al río, donde lo recoge el hijo del dios de la muerte, Tuoni, y lo descuartiza, arrojando sus restos de nuevo a la corriente. Su madre presiente su muerte, y lo busca incansablemente, hasta que el Sol le dice que está en el río de Tuonela. Con un rastrillo mágico que le forja Ilmarinen busca por la corriente los restos de su hijo, que tras nuevas invocaciones y hechizos logra devolver a la vida. El Cisne de Tuonela no tiene una historia correspondiente en el Kalevala, pero se basa en su figura aparecida en el canto 14; Sibelius apuntó en la partitura: "Tuonela, tierra de la muerte, infierno de la mitología finlandesa, está rodeada por un ancho río de aguas transparentes y rápida corriente, sobre la que el Cisne de Tuonela se desliza majestuosamente cantando". En 1954 Sibelius pidió que este poema se interpretara antes de Lemminkäinen en Tuonela, quizá para que la descripción antecediera a la narración, pero usualmente la obra se ejecuta en el orden original. El retorno de Lemminkäinen se basa de manera abstracta en el canto 30, y Sibelius también deja un programa: "exhausto después de una serie de guerras y batallas, Lemminkäinen decide regresar a casa. Transforma sus cuitas y preocupaciones en caballos de guerra y se ponen en marcha. Después de un viaje rico en aventura, finalmente llega a su tierra natal, donde redescubre los lugares que están llenos de recuerdos de la niñez".

"La madre de Lemminkäinen" (1897), de Akseli Gallén-Kallela

Tiera (1899). Poema sinfónico para metal y percusión JS.200. Hace referencia al compañero que se busca Lemminkäinen en el runo 30 para combatir contra el Ama de Pohjola, pero no tiene un programa determinado.

"Teve, kuu" ("Salve, oh, luna") (1901). Coro masculino opus 18 nº2, con texto del runo 49: 403-422. Tras la devolución de la luna y el sol por parte de la Bruja del Norte, Väinämöinen saluda con su hermoso canto a los astros.

"Tulen synty" ("El origen del fuego") (1902, rev.1910). Cantata para barítono, coro masculino y orquesta opus 32, con texto del canto 47: 41-110. Louhi ha ocultado el sol y la luna, y ha robado el fuego de los hogares, y la oscuridad llena hasta a las propias mansiones de Ukko, que se pregunta la razón del hechizo y busca los astros. De su espada surge una chispa que una de las Hijas del Aire recoge para crear un nuevo sol y una nueva luna. Pero en un descuido la necia deidad dejó caer el fuego, que traspasó la bóveda celeste, llenándola de agujeros e iluminando el firmamento.

Kylikki (1904). Sobre esta suite para piano en tres tiempos opus 41 nuestro autor afirmó no basarse en el personaje del Kalevala, pero los estudiosos no lo han creído, y postulan que recrearía el final del canto 11 y el principio del 12. El primer tiempo sería la plasmación del rapto de la doncella por parte de Lemminkäinen, el segundo sería la súplica de Kyllikki para que el héroe no fuera nunca a la guerra (con el sonido efectivamente de fanfarrias). El final representaría a Kyllikki olvidándose de su juramento y acudiendo a la fiesta de la aldea.

"Marjatta" (1902-1905). Proyecto de un oratorio con texto que el poeta Jalmari Finne escribió en 1905, y para el cual Sibelius empezó a escribir música que no pasó de unos esbozos. Sólo la primera de las tres partes estaría basada en el personaje del runo 50 del Kalevala, el resto recoge algunas ideas del folclore sobre esta visión popular de la Virgen María. De los temas musicales esbozados parece que pasaron al coro "Ej med klagan" JS.69 de ese mismo año, al tema inicial de La hija de Pohjola y al Andante festivo JS.34a (1922)

Luonnotar (1905-1906). Poema sinfónico esbozado entre 1905 y 1906 sobre el runo 1. Según avanzaba su composición Sibelius decidió replantear la música y el programa, en lo que acabaría siendo La hija de Pohjola.

La hija de Pohjola (1906). Poema sinfónico opus 49, basado en el canto 8. Väinämöinen viaja a Pohjola en su trineo, al llegar se enamora de la Hija del Norte, pero ella lo pone a prueba a cambio de su mano: construir un barco a partir de un huso. Sus hechizos no consiguen el prodigio, y Väinämöinen debe regresar sin la novia. Sibelius pensó en titular a su obra simplemente "Väinämöinen", pero aceptó la sugerencia de su editor, quien veía la dificultad que planteaba el título original fuera de Finlandia.

"Luonnotar" (1913). Poema sinfónico para soprano y orquesta opus 70, basado en el canto 1 (sin relación musical con el proyecto del mismo nombre). Luonnotar, la Hija del Cielo, desciende sobre al océano y se deja mecer por la tempestad y la espuma. El viento y la ola siembran en su seno, y vaga durante 700 años por el mar sin poder dar a luz. Llorando por su situación pide ayuda a Ukko, y un pato en busca de nido se posa en la rodilla de la Hija de la Naturaleza. Pero los huevos del ave le queman la piel, y arroja el nido al agua. De los fragmentos de sus cáscaras se originaron la bóveda celeste, el sol, la luna y las estrellas.

Kuutar (1919). Esbozos para un poema sinfónico no llevado a cabo sobre la "diosa luna", perteneciente a la mitología del Kalevala, no tanto al Kalevala propiamente dicho. Dos de estos esbozos derivarían de temas que usaría en el primer tiempo y en el finale de su Sexta Sinfonía (1923), denominados respectivamente "invierno" y "el espíritu del pino".

"Väinön virsi" ("Canción de Väino") (1926). Cantata para coro y orquesta opus 110, con texto del runo 43: 385-434. Väinämöinen recoge los fragmentos del Sampo, y siembra la tierra con ellos para que haya abundancia. Entonces pide al Creador protección para Finlandia contra todos los males "mientras la dorada luna brille".

Tapiola (1926). Poema sinfónico opus 112 que, como Kuutar, no se basa directamente en el Kalevala, sino en su mitología: Tapio es el dios de los bosques y Tapiola son sus dominios. Sibelius dejó unos versos como programa: "allí en el norte se extienden los viejos bosques sombríos / misteriosos en sus sueños huraños; / ocultan a la gran divinidad de la floresta, / los silvanos familiares que se agitan en sus sombras."

Hay menciones al mundo del Kalevala en otras obras, en la Música para las Celebraciones de la Prensa de 1899 (de la que saldría Finlandia) con una referencia al mágico cántico de Väinämöinen, al igual que sucede en La Cantata para la Universidad de 1894 JS.105, mientras que en "Una canción para Lemminkäinen" (1896) opus 31 nº3 sobre un poema de Yrjö Weijola, se alaba al héroe seductor. Pero no se trata de referencias directas en cualquier caso.

Esta noche o mañana empezaremos definitivamente nuestra serie sobre Kullervo con un amplio resumen de su ciclo dentro del Kalevala.

_______________________________

Capítulo siguiente (y 5)
______________________________________