jueves, 9 de julio de 2009

"Venematka", coro opus 18 nº3 (Kalevala)

Sibelius compuso un gran número de coros a capella, la mayoría de ellos para coro masculino, y la mayor parte además con texto en finés. Aunque ya nos extenderemos en alguna otra ocasión sobre este particular, apuntaremos aquí, a grandes rasgos, el por qué.

Las hermandades corales masculinas eran harto frecuentes en las poblaciones nórdicas, y constituían una excelente oportunidad de socializar entre congéneres del mismo sexo. En una cultura donde la presencia de la mujer es más que notable, las hermandades y clubes masculinos constituían una especie de rincón privado donde expresarse sin condicionantes. Una oportunidad en los que los más mayores daban consejos a los más jóvenes sobre la vida, sobre sus anhelos y sentimientos, mientras que los más jóvenes animaban a los mayores a encontrar las diversiones perdidas.

Lo cierto es que si éste era el fin inicial, los resultados musicales no eran nada desdeñables, y muchos coros masculinos eran (y son) de un gran nivel profesional, como el de la Universidad de Helsinki (el YL) para el que nuestro autor escribió gran parte de sus coros masculinos (y que aun hoy en día sigue siendo el coro sibeliano par excellence). Sus repertorios comprendían corales religiosos y obras de compositores continentales, aunque a lo largo del siglo XIX fue tomando protagonismo la presencia de arreglos de canciones folclóricas y poemas patrióticos, normalmente en finés, lengua que automáticamente se relacionaba con lo ancestral y lo popular.

Sibelius, suecoparlante, se sumó pues a esta tradición participando de la tradición finoparlante de estos coros. Pero no lo hizo directamente, a la manera del común de los compositores nacionalistas. No le interesaba ni el folclore real ni un patrioterismo vacuo. Más bien quiso encontrar el alma, la esencia misma del sentimiento de pertenencia a Finlandia. Es por ello por lo que no se encuentran arreglos de melodías folclóricas, aunque si las evoque en ocasiones (como es el caso de "Venematka"), sino que estiliza al máximo sus características más básicas, buscando las raíces más profundas, para crear una obra de arte de gran calidad y auténticamente finesa.

Si en las canciones nuestro músico podía expresar su yo individual, romántico, aristocrático incluso... en los coros encontramos al yo colectivo, primitivo y popular. Cuando Sibelius canta a través de un coro y en finés, está dando voz al propio pueblo finlandés.

Y sin duda nada más adecuado en esa búsqueda estética que el texto del Kalevala como plasmación más pura - o al menos así se veía en la época - de la esencia y la herencia ancestral del país de los mil lagos. El poema mitológico y folclórico inspiró a nuestro autor en multitud de ocasiones y para todo tipo de composiciones. Aparte de la abstracción de los poemas sinfónicos, los versos de Lönnrot encontrarán un perfecto vehículo en el coro, que asume el papel de la voz ancestral y popular de la que nacieron aquellos cantos.

Sibelius había escrito numerosas obras para coro, pero eran prácticamente en su totalidad ejercicios o primeros ensayos sin trascendencia. El gran desafío con la escritura para coro vino, como era de esperar, con el Kalevala y su historia del infortunado Kullervo, su monumental sinfonía coral.

Al año siguiente, en 1893, nuestro músico encara la composición del que podemos considerar su primer coro de madurez, "Venematka" ("El viaje del barco"). Y lo hace en respuesta a una petición de Jalmari Hahl, entonces director del YL. La obra se estrenó el 4 de abril con gran éxito. El compositor y crítico Oskar Merikanto realiza una perfecta descripción de la pieza: "la canción es breve, pero delicada. Como con todas las composiciones de Sibelius [de aquel momento, obviamente] está basado en el cantar rúnico finés e inmediatamente reconocible como su obra. Su descripción del navegar, de la alegría en las aguas y las doncellas en los cabos en particular es magistral".

Antes de proseguir hablando de la obra, ofrecemos el texto completo y una traducción al español:
Vaka vanha Väinämöinen
laskea karehtelevi
tuon on pitkän niemen päästä,
kylän kurjan kuuluvilta,
laski laulellen vesiä,
ilon lyöen lainehia.

Neiet niemien nenissä
katselevat kuuntelevat
mi lienee ilo merallä,
mikä laulu lainehilla,
ilo entistä parempi,
laulu muita laatuisampi?"

Laski vanha Väinämöinen,
laski päivän maavesiä,
päivän toisen suovesiä,
kolmannen kosen vesiä.

______

El viejo y resuelto Väinämöinen
navegó el barco adelante con presteza,
más allá del promontorio sobresaliente,
más allá de la aldea miserable,
cantando canciones sobre el agua,
alegres canciones sobre las ondulaciones.

Sobre el cabo había unas doncellas,
miraban alrededor suyo y escuchaban.
"Del lago viene la alegría,
¿qué canción resuena en el lago,
más que alegre que nunca,
más hermosa que ninguna?".

Adelante navegó el viejo Väinämöinen,
durante un día sobre el lago navegó,
durante el siguiente a través de aguas pantanosas,
durante el tercero pasó una catarata.

Kalevala 40: 1-16
______

El pasaje escogido del Kalevala es el inicio del canto 40, donde Väinämöinen se dirige en busca del Sampo (el objeto mágico que salvará a los habitantes de Kaleva) en compañía de otros dos héroes, Ilmarinen y Lemminkäinen. Esta historia del barco y de los viajes del principal de los héroes del Kalevala, el bardo y hechicero Väinämöinen parece que siempre fascinó a nuestro músico, ya que la concibió posteriormente como tema de su proyecto Veenen luominen" ("La construcción del barco"), y aparece también indirectamente en el poema sinfónico La hija de Pohjola. Igualmente hay que apuntar que "El viaje del barco" fue seguida por un segundo coro que dejó incompleto, "Cesa, o catarata, tu furor", y que prosigue con la narración del viaje del viejo Väino y su hechizo a la catarata.

El propio carácter del héroe estuvo en la mente de Sibelius en multitud de ocasiones, seducido en especial porque sus hechizos, que eran capaces de cambiar la naturaleza y sus habitantes, se realizaban en forma de canción. Väinämöinen es el símbolo del poder de la música, tema desde luego más que inspirador.

En los años que siguieron al fin de sus estudios en el Instituto de Kajanus, y los primeros tras "Kullervo", nuestro músico se inspiró frecuentemente en la música tradicional, aunque sin llegar a evocarla directamente. Al buscar ese esencialismo abstrae la parte que cree más arcaica, y lo descubre en la recitación tradición del Kalevala. Ciertamente que nuestro autor se ha inspirado en la canción kalevaliana y su peculiar métrica, en especial su pie más común, el que se refleja en compás irregular de 5/4.

Si en el tercer tiempo de "Kullervo" empleó una métrica de - - - ^^ ^^ ("-" es larga, "^" es breve), aquí emplea en cambio el verdadero ritmo típico de la recitación, ^^ ^^ ^^ - -.

Pero no se limita a sus típicas y monótonas inflexiones, sino que con un fin expresivo (la alegría de la canción de Väinämöinen y la magia de su música) y hasta descriptivo (el balanceo del barco) la música adquiere una amplitud sonora, una fantasía típicamente sibeliana. El modo fundamental es el mixolidio, con tónica en si y con una polifonía vocal bastante densa, aunque en ocasiones parezca algo instrumental. La armonía es sorprendente, tremendamente original, y como ya había anunciado en "Kullervo", fruto de ese camino intermedio entre una nueva modalidad aderezada por elementos modernistas (como es el acorde de séptima disminuida incompleto con el que acaban las frases pares, que no resuelve en la dominante, como cabrían esperar, sino en una tónica formada... ¡por una quinta vacía!

Otro de los elementos frecuentes del autor que encontramos aquí es su uso frecuente de pedales (en el ejemplo musical, extraído de la biografía de Erik Tawaststjerna, la insistente pedal de si, la tónica) y las armonías de sextas añadidas. La forma del coro es da capo, sin repetición estricta. La textura puede recordar a la de un canto con acompañamiento de notas repetidas, sin duda intencionadamente para rememorar la canción popular.

Es realmente original este desenfadado y exultante carácter, inspirado en lo popular que tiene la corta pieza, sin que realmente se parezca a ninguna música tradicional ni a la recitación del Kalevala que evoca su métrica. Sibelius ha logrado su objetivo de hacer una música nueva inspirada en lo ancestral pero sin reproducirlo o revisitarlo. Y con excelente nota.

El coro fue desde el principio una obra bastante popular en Finlandia, y el propio autor se decidió a preparar un arreglo para coro mixto el 12 de octubre de 1914, arreglo que lo hace brillar incluso más. Se unió a otra serie de coros masculinos que recibió el número de opus 18, compuestos entre ese 1893 y 1901, como tercero del grupo (en ocasiones hay cierta confusión con la numeración y "Venematka" aparece en algunas ediciones como opus 18 nº9).

En cuanto a la discografía, hemos de remitirnos a los discos que ya mencionamos en los arreglos del himno de Finlandia, sin que podamos añadir nada más de lo comentado allí (tan sólo que Bis por el momento sólo recoge la versión para coro mixto en BIS-CD-825). Recomendamos de nuevo las grabaciones del YL para Finlandia Records y del Coro Jubilate para Bis.

En fin, una pieza realmente fascinante es su abstracción del folclore y su belleza. El Sibelius más maduro no hará estas referencias tan directas a la canción kalevaliana, sino que las asumirá en la base misma de su estilo. Sirva este ejemplo como ese punto de inflexión entre el compositor nacionalista y el compositor internacional con un lenguaje nítidamente finés.

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