jueves, 2 de julio de 2009

Programa de mano: "Alla marcia" de la suite "Karelia" opus 11

Anuncio: durante estos meses de verano bajaremos un poco el ritmo de publicación de nuevos posts, intentando que sea al menos uno por semana.

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Hoy les invitamos a escuchar una de las piezas más populares de Jean Sibelius, el tercer movimiento de su suite "Karelia" opus 11.

"Karelia" es una obra del Sibelius más
temprano. No hace mucho que ha dejado su época de estudiante. Procede a su vez de la música que escribiera para una serie de cuadros históricos, cuyo título completo es "Música escénica para un festival y lotería en ayuda educativa en la provincia de Viipuri" JS.115, aunque es conocida usualmente como "Karelia".

La región de
Karelia estaba situada en los círculos culturales nacionalistas de la época de Sibelius como la más arcaica de Finlandia, la que había conservado las esencias más puras de su pasado mítico y ancestral. Esta evocación dio origen incluso a un movimiento cultural, llamado precisamente "karelianismo", que pretendía profundizar en esas raíces primordiales.

Históricamente la región ha vacilado entre su pertenencia a Suecia, a Rusia (y a la URSS) y a Finlandia (como gran Ducado Autónomo y como República independiente). En 1893, fecha en la que Sibelius escribe su música, la región era parte del Gran Ducado. Tras la independencia de 1917, dos tercios de la misma pasaron a Finlandia, y durante la Segunda Guerra Mundial ambicionó ocuparla en su totalidad. Al perder el envite de los soviéticos, Finlandia perdió la mayor parte de la región, cuya parte rusa en la actualidad es una
república autónoma dentro de la Federación. Aun hoy en día existe un sentimiento por parte de los finlandeses que entiende que Karelia forma parte de su identidad, aunque al otro lado de la frontera la mayor parte de la población es de etnia rusa, tras décadas de rusificación por supuesto intencional.

Volviendo a nuestro autor, diremos que Sibelius escribió en 1893 música para cada uno de sus ocho cuadros, más una obertura, de manera muy análoga a la
Música para las Celebraciones de la Prensa de años más tarde. La representación contó con la intervención de otros grandes artistas, como el gran pintor Akseli Gallén-Kallela, y trató de recaudar fondos precisamente para fomentar la "finlandización" de Karelia y en especial de su capital, Viipuri (Vyborg en ruso), ya entonces muy influenciada por el imperio (la población era mayoritariamente ortodoxa, por ejemplo).

Esta música, aún temprana, avergonzó con los años al hipercrítico autor, y la partitura original acabó por arder en el fuego de Ainola hacia los años cuarenta. Por suerte, aparte de los números seleccionados para concierto, sobrevivieron la mayor parte de las partes orquestales y modernamente ha podido ser reconstruida, no sin un arduo trabajo.

El compositor, alentado por
Kajanus salvó ya para un concierto del 23 de noviembre de 1893 la obertura y tres de las piezas, que serían las definitivas. Durante años así fue la forma de entender "Karelia", hasta que en 1899 la forma definitiva y su título (Obertura opus 10 y Suite opus 11) se estableció, publicando durante la década siguiente estos números sin apenas revisión, aunque el propio autor las consideró un tanto "juveniles".

La pieza que nos ocupa corresponde a la "Marcha sobre un viejo motivo" que suena durante el cuadro V, en que el comandante sueco de origen francés Pontus de la Gardie toma la plaza karelia de Käkisalmi (
Priozersk). En el original fuegos artificiales hicieron las veces de armas de fuego durante una feroz batalla.

La música, con un frenético ritmo de marcha (2/4), consiste en dos temas. El primero es ágil y animoso, presentado por las cuerdas, de ritmos rápidos, prolongándose con gran emoción. El otro se escucha en los metales y tiene carácter de fanfarria, heroica y orgullosa hacia el triunfo. La secuencia se repite de nuevo tomando el primer tema las maderas, de manera muy análoga al Finale de la Quinta Sinfonía opus 82. La coda, contundente y grandiosa, vuelve a dejar escuchar ambos motivos. Durante toda la pieza escuchamos los obstinati tan propios del autor, que le dan más fuerza y contundencia a la pieza, siempre efectiva a la hora de encender el espíritu y provocar el aplauso en nuestro concierto imaginario.

La discografía de esta marcha (propina habitual en muchos conciertos sibelianos) y de la suite opus 11 es enorme, sólo citaremos las más recomendadas, la de Osmo Vänskä de la que
hablamos recientemente, la de Leif Segerstam para Ondine y la de Vladimir Ashkenazy para Decca.

Como audición les presentamos un video donde podemos escuchar a la Real Orquesta Filarmónica dirigida por Sir Charles Mackerras, una buena versión con un tempo y un ritmo realmente espléndidos (una ejecución lenta, como a veces se da, no ayuda nada a la música).



2 comentarios:

Elgatosierra dijo...

Hola David, soy Elgatosierra.
Qué tal estás.
Me creerías si te dijera que la primera noticia que tuve de “Karelia” de Sibelius fue en 1970, cuando un grupo inglés de rock progresivo llamado “The Nice”, capitaneado por un magnífico teclista, Keith Emerson, sacó un disco titulado “Five Bridges”, en el que incluía música de Bach, Tchaikovsky, y... nuestro inefable Sibelius.
Allí estaba en el primer corte de la cara B el Intermezzo de la “Karelia Suite”. Todavía conservo el disco y lo escucho de vez en cuando.
Esa pista me llevó a Sibelius, a Barbirolli, a Kamu, a la integral de las “Sinfonías”, a los “Poemas Sinfónicos”, al “Concierto para violín” y a tantas otras cosas.
¿Qué te parece? Como la vida misma. Recuerdos de la vida de un melómano compulsivo.
Tienes mucha razón con lo de las ejecuciones lentas. Un tempo "Alla marcia" nunca puede ser lento, a no ser que la marcha sea la de un tullido, pero está claro que éste no es el caso.
Salud, paz y una sonrisa por favor.
Elgatosierra

David Revilla Velasco dijo...

Curiosamente la primera vez que yo escuhé esta marcha fue en una versión electrónica, ciertamente reseñable que hayamos (casi) coincidido en esto.

Suele ser que lo que más te acaba gustando comience por una curiosidad. Yo tenía en algún disco Finlandia y el Valse Triste, pero no me había llamado mucho la atención. Escuché (un lunes por la tarde, lo recuerdo muy bien) el concierto para violín y me entusiasmé.

Un saludo