martes, 23 de diciembre de 2008

Las canciones (sången) de Jean Sibelius


La canción es un género muy destacado dentro de la producción del compositor finés. No tanto por supuesto, como su música sinfónica o su música escénica, incluso la coral, pero estamos hablando de un apartad de su producción que ocupó gran parte de sus preocupaciones e inspiración, y que nos dejó varias obras maestras y en su mayoría excelente música.

Primero un simple recorrido por los números: Sibelius escribió unas 114 canciones, dejando aparte las de la música para teatro (más o menos una docena), de las que dos fueron concebidas originalmente con orquesta, una con versiones para piano y para orquesta simultáneas (el "Arioso" opus 3), neuve cuentan con una orquestación posterior a la redacción con piano, y el resto son exclusivamente con acompañamiento de piano.

Sibelius exploró a lo largo de su carrera la relación entre música, representación y significado. Aunque nos dejó mucha música pura, buena parte de su producción tiene su inspiración en referentes extramusicales. Si el mejor ejemplo de esto lo tenemos en sus poemas sinfónicos, su música vocal también explora estas relaciones. No obstante, este hecho va a depender en muchas ocasiones del carácter descriptivo del texto en sí: Sibelius no suele desaprovechar una evocación si está en el texto, si bien muchos de los poemas elegidos no le dan ocasión para ello.

El compositor aborda los textos siempre individualmente, dando a cada poema una solución musical distinta. Muchas canciones tienen una forma estrófica fija, sencilla y concentrando la expresión en el texto y en el carácter general de la música, por ejemplo en "Souda, souda, sinisorsa" JS.180, de tono popular. Otras, más habitualmente, tienen una forma estrófica modificada, como en "Jägarsossen" opus 13 nº7, próximo a una balada. Hay formas abiertas como "Svarta rosor" opus 36 nº1, y auténticas escenas en recitativo como en "På verandan vid hafvet" opus 38 nº2. Por último, hay ocasiones donde la canción se aproxima mucho a un poema sinfónico, como encontramos en "Under stradens granar" opus 13nº1.

La importancia que da al género varía a lo largo de la carrera de Sibelius. Las primeras canciones, los opus 13 y 17, escritas en la década de 1890, corresponden a un periodo donde Sibelius aborda cada composición con el mismo espíritu, sin importar el género, aunque siempre deja trasparentar cierta ambición orquestal. Es el periodo "kalevaliano" (1892-98), con sus características melodías y armonías modales, sus obstinatos y su búsqueda de lo legendario, y las canciones, incluso las más modestas, se ven afectadas de este espíritu.

Los ciclos de su periodo romántico (1898-1906) son los que llevan tres números de opus contiguos, 36, 37 y 38, y han proporcionado sin duda las sången más interpretadas y universales de nuestro autor, como la lírica y muy nórdica "Demanten på marssnön" opus 36 nº6, la costumbrista "Flickan kom ifrån sin älsklings möte" opus 37 nº5, y la panteística, anteriormente citada, opus 38 nº3. Las soluciones antes los poemas son más singulares que nunca, y cada canción una auténtica obra maestra.

Parece que tras estas obras maestras Sibelius pierde algo de interés en el género de la canción. No obstante el "periodo oscuro" (1908-1914) nos dejará una exploración de nuevas posibilidades musicales, entendiendo ahora la canción como una miniatura musical. El ciclo opus 57 sobre poemas de Josephson está atravesado por la genialidad, desde la búsqueda de un nuevo equilibrio entre la voz y el piano hasta la reducción del material musical a las notas necesarios, sin adornos superfluos. Durante toda esta época Sibelius acomete una exploración de nuevas posibilidades musicales, y en este género incide en una nueva manera de entender la voz, que tiende al recitativo, la línea vocal se vuelve expecialmente expresiva, en ocasiones caminando sola. El acompañamiento a veces parece independiente a la voz, y tiende a atmósferas impresionistas, incluso expresionistas. Se profundiza así en lo que ya había efectuado en las tres primeras canciones del opus 38, realmente visionarias. El máximo exponente de estas características son las dos canciones del opus 35, el más modesto opus 61 y alguna canción suelta como es el Arioso opus 3.

Los últimos ciclos (opus 72, 86, 88 y 90) fueron compuestos durante la Gran Guerra, y obedecen en general a un espíritu más comercial y menos artístico, como sucedió también con las miniaturas para violín y piano y para piano solo de la misma época. No obstante encontramos auténticas joyas, aisladas entre obras más banales, como "Kaiutar" opus 72 nº4, una mágica evocación de un ser feérico escrita en finés, y "Norden" opus 90 nº1, una llamada al espíritu nórdico cuyo acompañamiento disonante vislumbra ya el mundo panteístico del poema sinfónico Tapiola opus 112.

Tras estos ciclos, y una vez que Finlandia se ha proclamado independiente, Sibelius abandona el género excepto por algún pequeño e intrascendente título. ¿La razón? No es sencilla de explicar, ya que en esta decisión se suman diferentes consideraciones. La primera nos lleva a otra pregunta: ¿por qué la mayoría de las canciones están escritas sobre poemas en sueco?

Ciertamente alrededor de un 85% de las canciones de Sibelius parten de poemas en este idioma. Ya hablábamos en los posts anteriores sobre la condición del autor como suecofinés. Su lengua materna es el sueco, en la que piensa y con la que se comunica con los suyos. Y el sueco es la lengua de la burguesía finesa, la lengua de la mayoría de los poetas románticos fineses, así como la lengua de poetas nacidos en Suecia que se leía en los salones fineses. El sueco es en aquel momento la lengua de la poesía intimista y la del ambiente en el que normalmente se interpretaban canciones, muchas en sueco, pero también en alemán, idioma próximo, y que era el idioma de la principal tradición de la canción culta (Schubert, Schumann, Brahms...)

Al escribir música en sueco Sibelius se expresa, por así decirlo, en su yo individual. Su yo general, su yo público, su yo patriótico en cambio se expresa en cambio en finés. Y de ahí que, al contrario de lo que pasa en las canciones, la música coral en su mayoría está escrito en finlandés (aunque el ratio es inferior al de las canciones). En el idioma del pueblo están escritas las obras de gran formato, para coro y orquesta, en especial las cantatas compuestas tras la independencia de Finlandia. Esta sería una segunda causa para explicar el parón de la composiciones del génro: tras el 8 de diciembre de 1917 Sibelius se convierte en la voz de Finlandia, y esta debe hablar antes finés que en la lengua germánica.

Hay que señalar que además Sibelius escribe un total de seis canciones en finés, siempre con una connotación popular o ancestral. A pesar de su pequeño número y la sencillez de la mayoría son verdaderas obras maestras. En cambio otros dos idiomas a los que se enfrentó dieron como resultado pobres resultados en general, como las nueve canciones en alemán y una en inglés. De las escritas en alemán, el ciclo opus 50 fue una propuesta del editor para ampliar sus ventas, y sin duda es el más flojo de todos, aunque un par de canciones (las nos. 3 y 5) tienen un indudable encanto.

Una tercera causa del parón en la escritura de sången está en la búsqueda más abstracta: Sibelius se concentra esos años en sus últimas sinfonías, e incluso un poema sinfónico como es Tapiola no tiene un programa definido, sino una atmósfera abstracta. Nuestro compositor ya no quiere sumergirse en búsquedas descriptivas, por lo que la unión de texto y música va perdiendo interés para él.

Sibelius escribió sus canciones en varias ocasiones para cantantes muy concretos, como Ida Ekman y Aino Ackté, ambas sopranos estelares de la ópera en Finlandia. Lo cierto es que la voz de soprano, además de la de barítono, es la que mejor se adecua a las canciones de nuestro autor, además que sea capaz de cantar con cierta interpretación, nunca con escenificación teatral, pero sí con cierta afectación por el texto expresado.

Discografía

En ese sentido les recomendaré dos discos como los mejores - para quien les escribe - para iniciarse en las canciones de Sibelius. El primero está protagonizado por la gran soprano Karita Mattila acompañada por el pianista Ilmo Ranta (ONDINE ODE 856-2, 1995), con una amplia selecciones de las mejores canciones, impecable en cuanto a las obras e imprescindible en cuanto a la interpretación. El segundo puede ser muy difícil de encontrar (está descatalogado), pero merece la pena: el barítono Jorma Hynninen con Ralf Gothóni al piano, abordando con absoluta maestría y sentimiento los ciclos opus 13, 50 y 57, más las canciones de la música incidental para "Noche de reyes" opus 60 y la "propina" de las hermosísimas "Kaiutar" y "Norden" (Finlandia 4509-95842-2, 1981, 1986). La única falla es el haber programado la colección de Lieder alemanes en lugar de alguna otra más agradecida, pero aún así el disco es impresionante.
Existen otros recitales a destacar, pero quizá sea más importante hablar de las dos integrales principales. La más antigua la realizó la casa Decca y es también difícil de encontrar en su edición en compacto de 2004, hecho incomprensible, la verdad. Está protagonizada por el barítono Tom Krause acompañado por Irwin Cage, además de la soprano Elisabeth Söderström y Vladimir Ashkenazy (476 1725, 1984, 2004). Presenta todas las canciones publicadas, y el estilo está bien cuidado y las versiones son excelentes, sin embargo a veces los intérpretes parecen, no sé, no estar muy convencidos de la calidad de la música... Buena versión no obstante, que los coleccionistas deberían tener.

La segunda integral se la debemos a la Sibelius Edition de BIS y acaba de ser publicada. A la espera de recibir el estuche, sí puedo adelantar lo escuchado hasta ahora, ya que tres de los cinco discos fueron editados años atrás. Dos de ellos están protagonizados por la genial mezzo Anne Sofie von Otter acompañada por Bengt Forsberg (BIS 457 y 757), una fantástica lectura que cuenta con la voz absoluta de la mezzo sueca. Otra mezzo, Monica Groop, con Love Derwinger (BIS 657) ofrece una aproximación aún mayor al estilo más puro de Sibelius aunque no se llega al mismo nivel de los anteriores intérpretes. A favor pues está la calidad de los intérpretes y su cercanía al estilo sibeliano, en contra está la uniformidad de registros por la elección de mezzos para todas las canciones y no haber optado por la presencia de algún barítono en canciones más adecuadas a este tipo de voz. El ciclo sin embargo es bastante superior al de Decca, además ofrece, según hemos podido consultar, absolutamente todas las canciones y versiones posibles. Es por tanto la integral.

Por último, hay que hablar de la discografía de las canciones con acompañamiento orquestal. Son numerosos los recitales donde se encuentran estas obras, a veces en orquestaciones ajenas a Sibelius. Ustedes pueden encontrarse a Sibelius en conciertos de primeras figuras como Kirsten Flagstad o Jussi Björling. Pero si quieren discos monográficos deberán recurrir a dos discos dirigidos por Leif Segerstam para Ondine, con cantantes y orquestas diferentes, la soprano Soile Isokoski por un lado (ODE 1080-5) y de nuevo el barítono Jorma Hynninen por el otro (ODE 823-2). Lecturas exquisitas sin duda. En el caso del disco con Hynninen hay que comentar que casi todas las orquestaciones no son del propio Sibelius, aunque esto no enturbia la maestría de cantante y dirección.

En el volumen III de la Sibelius Edition aparecían las lecturas de Panula, que ya comentaremos en algún otro momento.

Quien tenga interés por conocer los textos originales (y traducciones a idiomas entre los que no se encuentra el español) está la vastísima colección de canciones y otros textos vocales de Emily Ezust, todo un referente en la red (incluye también muchas obras corales):

http://www.recmusic.org/lieder/s/sibelius.html

Mañana, aprovechando estas fechas, iniciaremos una pequeña serie de posts hablando de un ciclo de canciones, el opus 1, con textos de Navidad, que comentaremos una por una, añadiendo los textos originales y sus traducciones.

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