miércoles, 21 de enero de 2009

Kullervo (7): IV. Kullervo va a la guerra

"Tengo una buena idea para el cuarto movimiento. Interpreto su « fue jubiloso a la guerra» muy literalmente. Hay algunos temas de marcha que serán desarrollados hacia un clímax". Sibelius se refiere aquí al pasaje del Kalevala (runo 36: 155-162) que cuenta cómo Kullervo acude a la guerra con Untamo para morir de manera noble por no soportar haberse acostado con su propia hermana.

Ciertamente la cita es muy literal, y evita ahondar en la historia de la muerte de los miembros de la familia del héroe. Así también, nuestro compositor, aprovecha la anécdota para recuperar la idea primitiva de tener una marcha como movimiento de la sinfonía (primavera de 1891, ver http://sibeliusencastellano.blogspot.com/2009/01/kullervo-2-sibelius-compone-su-sinfona.html
). Sin embargo esta no cerrará la obra como había pensado anteriormente, lo que sin duda habría distorsionado su evolución psicológica y el carácter de la historia kalevaliana.

Sibelius incluyó el texto referido del Kalevala en el programa del estreno (que por primera vez en la historia de su país estaba en finés), no así en el manuscrito, y es el siguiente:

Kullervo, el hijo de Kalervo,
el muchacho de las calzas azules,
salió soplando [el cuerno] a la guerra,
fue jubiloso a la batalla,
sopló en el pantano, sopló en el campo,
resonó por los matorrales,
retumbó entre la hierba,
tronando sobre los rastrojos.


Esta música será por tanto tratada como un pieza marcial, impetuosa más que auténticamente "jubilosa", no ajena al grado de violencia que el hijo de Kalervo había adquirido ya para entonces. El final es triunfal, puede que mostrando su aniquiladora victoria sobre Untamo y su clan.

La pieza se compuso rápidamente (en diez días, aunque con revisiones en las semanas siguientes), y quizá por ello no alcance el mismo nivel que los movimientos anteriores, pero resulta enormemente visionaria en muchos detalles que anuncian sin duda al Sibelius posterior, en especial en la orquestación y la superposición diferenciada de diferentes planos sonoros.

Aunque al igual que el segundo tiempo muchos hablen de rondó, la marcha no tiene una forma definida, más bien parte de un único tema que se repite constantemente, con cambios varios, en especial en la instrumentación y la polifonía, con algún pequeño tema contrastando. Este tipo de desarrollo libre no es raro encontrarlo en compositores rusos como Borodin ("Las estepas de Asia Central"), o Rimsky-Korsakov, favoreciendo la fantasía antes que la rigidez académica.

Tras una primera llamada de las trompas, aparece con firmeza el tema principal (compás 5, viola+clarinete, flauta I y cello):


Además de las continuas síncopas (comunes a todo el movimiento), llama la atención su uso de la llamada escala mayor-menor, una escala extraña, con una tercera mayor pero con el sexto y séptimo grados menores, que Sibelius emplea con armonías modales. El tema se expande de una manera que ya nos es habitual en nuestro autor, alternándose con un rápido trino de flauta y piccolo que a veces reaparece independientemente del tema al que está unida.

La música progresa, como ya hemos dicho, con una orquestación fluida, con distintas formas de presentar el tema, con distintos acompañamientos y distintas variaciones rítmicas y melódicas.

El primero de los pequeños temas que contrastarán con el principal es el siguiente, que parte del impulso rítmico del tema inicial, pero tiene cierto sabor folclórico, un tema sibeliano prototípico, con sus características quintas descendentes (compás 41, oboes sobre un pedal de la):


Este tema se asemeja a lo que llamamos "tema dionisiaco" por su carácter rítmico, casi de danza, y su tendencia a la expansión, si bien esta última no llega a tener la suficiente independencia, atrapado siempre en el devenir rítmico.

Tras esta breve presentación, se produce un primer retorno del tema principal (como siempre sucederá a lo largo de la pieza), mezclándose con menciones al tema folclórico (compás 63) en Re bemol (y la misma escala mayor-menor).

Un pequeño motivo se anuncia entonces en las trompas, apenas una nueva quinta descendente con incuestionable carácter de fanfarria. En principio parece un simple añadido a la trama orquestal, pero más tarde adquirirá un mayor protagonismo, como veremos (compás 91):


De momento sólo se deja ver entremezclado con el tema principal, en una nueva sección en Re que pronto llega a Mi bemol, hasta una derivación del tema en un firme y contundente do menor con protagonismo de la cuerda (compás 143).

El tono inicial vuelve al volver el tema en los violines, con el motivo de las trompas haciéndose más insistente. Esta insistencia se acaba convirtiendo en la base de su propio desarrollo en forma de una fanfarria heroica en los trombones, escrita en un fantástico la dórico (compás 207):


La fanfarria se expande en las maderas primero y después en las trompas. La orquestación es totalmente experimental para nuestro autor en ese momento, aunque anuncia muy claramente sonoridades que se encontraran durante toda su carrera.

Finalmente, tras pasar una breve mención (en fa# menor) al tema folclórico en la cuerda, llegamos a un La bemol Mixolidio exultante, que desarrolla el tema de la fanfarria con fórmulas realmente belicosas y de las mentadas sonoridades experimentales (ver compases 299-311, por ejemplo). Poco a poco derivamos a obstinato que acaba caminando solo, una típica derivación de motivos "tipo aura".

Tras una delicada versión del tema principal en do dórico en las cuerdas solas (compás 345), una mención al tema folclórico con una carácter mucho más positivo que antes (compás 356) en los vientos, y una tónica en do, volvemos otra vez al tema principal en su tónica original, dando origen un extenso desarrollo donde se mezcla constantemente con menciones al tema folclórico, haciéndolo más tarde con el motivo de la fanfarria.

La coda es extensa, y comienza acelerando el tempo con prolongado pasaje de toda la cuerda en pizzicato y en octavas (una sonoridad ciertamente singular), hasta alcanzar el tempo de Vivace con el que se cerrará esta marcha (compás 466). El tema folclórico y el principal se alternan en breves formulaciones para acabar el movimiento, que termina con el triunfo de Kullervo señalado por rotundas fanfarrias y el sonido violento del platillo.

Así acaba el retrato de Kullervo como un héroe belicoso.
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El video de Salonen de nuevo se presenta en dos fragmentos:





Capítulo 1: historia completa en el Kalevala
Capítulo 2: Sibelius compone su sinfonía "Kullervo" (1891-92)
Capítulo 3: I. Introducción
Capítulo 4: II. La juventud de Kullervo
Capítulo 5: III. Kullervo y su hermana (texto)
Capítulo 6: III. Kullervo y su hermana (análisis)
Capítulo 8: V. La muerte de Kullervo (texto)
Capítulo 9: V. La muerte de Kullervo (análisis)
Capítulo 10: la historia posterior a su estreno
Capítulo 11: valoración global de la obra
Capítulo 12: discografía

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