jueves, 22 de enero de 2009

Kullervo en Valladolid: crítica del concierto del jueves 22


Karelia, suite para orquesta, opus 11
Finlandia, poema sinfónico para (coro y orquesta), opus 26
Kullervo, sinfonía para soprano, barítono, coro masculino y orquesta, opus 7

Tommi Hakala, barítono
Johanna Rusanen-Kartano, soprano
KYL (Coro Masculino Académico de Finlandia)
Orquesta Sinfónica de Castilla y León
Ari Rasilainen, director


Un concierto memorable, sin duda, a pesar de que desde luego a nuestra orquesta le cuesta verdaderamente adaptarse a repertorios tan poco habituales como éste, un concierto íntegramente dedicado a Sibelius, con una obra tan absolutamente nativa como es "Kullervo" opus 7

Lo cierto es que, habiendo tenido la suerte de presenciar en Finlandia una interpretación de Kullervo con Osmo Vänskä dirigiendo a la Sinfonia Lahti y con el YL (además con Jorma Hynninen), sabía que cualquier comparación iba a ser negativa. No obstante, quien les escribe se llevó una gran alegría con este concierto. Realmente fue un concierto que llegó a emocionar, aunque, siendo crírticos, tenemos que decir que a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León le faltó una semana de ensayo, por sugerirlo sutilmente.

No así la dirección de Ari Rasilainen, formidable, el canto de los solistas, para tomar nota, y sobre todo el coro KYL, absolutamente genial, impactante, derrochador de una fuerza como pocas veces uno puede disfrutar en directo.

Vayamos por partes. La Suite opus 11 de "Karelia" es una pieza agradecida para la orquesta, ya que no plantea las dificultades de otros Sibelius y para el público es una obra agradable y a la vez impactante. Rasilainen llevó la pieza muy correcta y elegantemente, pero parece que a la orquesta le costó entrar en sintonía la música, no por desconfianza sino por cierta lejanía hacia ella. Sin embargo estaba claro que a nuestra orquesta le faltó la conexión emocional con Sibelius cuando, en el fragor de la marcha final, ¡todo empezó a sonar con un inusitado ímpetu! Muchas veces en una interpretación no entran en juego sólo aspectos técnicos, sino de afinidad a lo que se está interpretando, y este sin duda fue el caso.

El corno inglés, Juan M. Urbán según recoge el programa de mano, cumplió muy bien con su solo de la balada. En cambio un trompa, al que no quiero nombrar, se pasó todo el concierto insistiendo en entrar media nota por detrás de lo indicado en la partitura, arruinando muchos sublimes momentos...

Finlandia opus 26 en su versión coral fue en cambio otra cosa, una verdadera (e inesperada) maravilla, llena de fuerza e ímpetu. No era sin duda la primera vez que la orquesta tocaba una pieza tan célebre, y eso se notó. Los metales estuvieron en general bien, quizá porque a nuestro amigo el trompa no se le oyó en una orquestación tan masiva, y los violines ya empezaban a destacar, aunque quizá a veces parecían ensombrecidos por la fuerza del coro. Y este coro, que confieso que aún no había oído, fue la sorpresa, perfectamente dirigido y conjuntado por Matti Apajalahti, seguro y contundente. Rasilainen sin duda conoce perfectamente el efecto que esta pieza de fama de la que se sienten orgullosos todos los fineses, y lo demostró dándole un ímpetu extra, belicoso y sublime.

Aunque un pequeño apunte: esta versión con coro masculino no es obra de Sibelius propiamente (pese a que las notas al programa dijesen que era la versión final de 1900, sin duda ante la ausencia de información buena es la imaginación), sino la unión de la revisión final con un arreglo de 1940 para coro masculino a capella (con letra de V. A. Koskanniemi) de la parte hímnica. No es sin embargo una solución mala, y nada infrecuente en los conciertos que tengan oportunidad de tener un coro que cante en finlandés, existiendo varias versiones grabadas (también de la unión del poema sinfónico y el arreglo para coro mixto de 1948).

Tras el descanso, parece que la sintonía volvió a decaer al llegar el turno de "Kullervo", obra que explora la quinta esencia ancestral de Finlandia. Parece que incluso el propio Rasilainen actuaba con timidez, pensando en las dificultades de la obra más extensa de Sibelius, y quizá la más difícil, en parte por ciertos desajustes por la relativa inexperiencia del joven compositor, en parte por las continuas demandas técnicas: figuras rapidísimas, síncopas y grupos de valoración especial, poca oportunidad para descansar... Creo que esa cierta timidez del director se unió a la falta de sintonía de la orquesta con la música e hizo del primer movimiento el más flojo de todos, empezando por nuestro amigo el trompa que la pifió en la primerísima nota que dio y con la que se introducía la obra. Los oboes también tuvieron su error, aunque esta vez del todo comprensible, en el famoso sextillo del desarrollo, donde orquestas mejores también naufragaron ante la excesiva demanda de Sibelius.

No obstante la cosa de nuevo se animó, Rasilainen se mostró más seguro y volvió con la templanza y elegancia de la primera parte. El segundo tiempo lo llevó muy rápido -el más rápido que haya oído - aunque sin embargo muy correctamente, con unas cuerdas muy destacadas. Lo cierto es que llevó el resto de la sinfonía con tiempos acelerados, aunque no con ligereza sino con mucha contundencia y sentido de la tragedia.

El tercer tiempo (momento en el que entraron los solistas) fue sin duda el momento más sublimes del concierto, a pesar de que hubo cierta confusión entre algunos miembros de la orquesta por el rápido ritmo cojo del 5/4 y que el referido trompa parecía seguir empeñado de acabar con los mejores momentos. En cambio la cuerda, en especial los violines, y los trombones estuvieron sensacionales. El coro entró con una fuerza arrolladora, y se pudo oír cierto murmullo en el público por ello. Jamás decayó este magnífico coro universitario. Además Rasilainen aceleró aún más el ritmo en la tercera entrada del coro, creando un efecto magnífico (aunque ausente en la partitura). Los solistas estuvieron algo más discretos, Rusanen-Kartano quizá demasiado dramática, y Hakala con voz no demasiado potente, pero ambos cumplieron a la perfección su parte. El lamento final (sin el silencio de la partitura original) fue electrizante, con la orquesta martilleando con todo su potencial, y estuvo a punto de arrancar un espontáneo aplauso. Creo que parte del público, que sin duda desconocía la obra, pensó que era su aplastante final, como el de la Novena de Beethoven.

La marcha parece que emocionó especialmente al director, pero la orquesta estuvo un tanto relajada, quizá cansada tras el espectacular tercer tiempo. Y el final de nuevo hizo vibrar al público por la interpretación avasalladora del coro y el ritmo impetuoso de Rasilainen, un excelente conjunto dramático a pesar que la orquesta parecía muy agotada, sin duda por esta partitura tan endiablada.

Después de lo dicho es lógico que el aplauso fuera prolongado, y atronador cuando al coro le tocara recibirlo. Sin duda más que merecido, como el aplauso al director. Esperemos que los gerentes de nuestra cultura cuenten con ellos para próximas ocasiones, aunque desde luego sería mucho soñar poder contar con un monográfico Sibelius y además con un programa tan bien encajado (todas obras "nacionalistas" de entre 1892 y 1900). Centro Cultural "Miguel Delibes" de Valladolid

El programa de mano, que podéis leer en http://www.tiempodemusica.com/Orquesta.htm#Sibe , escrito por Julio Gracía Merino, está bien en la introducción histórica y en cuestiones estéticas, aunque cuenta con varios errores en cuanto a Sibelius y su obra. La interpretación psicoanalítica de "Kullervo" es interesante, pero creo que es una parte ínfima de las motivaciones de su autor.

He encontrado una entrevista publicada ayer en el periódico local, El Norte de Castilla (http://www.nortecastilla.es/20090122/cultura/compositores-escandinavos-estan-determinados-20090122.html )con Ari Rasilainen, que introduce al concierto y cuenta un par de anécdotas, pero creo que el/la periodista no estaba muy atenta, porque confunde el cuarto movimiento, "Kullervo a la guerra", con el tercero, y la anécdota de la tuba está fuera de contexto (se refiere a la Cantata Universitaria de 1896)... en fin, que se le va a hacer.

Mi absoluta recomendación a los sibelianos, poquísimas veces tendrán oportunidad de disfrutar de un "Kullervo" en directo, por lo menos sin salir de España. Aún habrá oportunidad de presenciarlo hoy en Valladolid y mañana en Oviedo.

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Quisiera agradecer a un amigo asturiano de la blogosfera su amable mención en su página, que además recomiendo de nuevo por la información que trae sobre los intérpretes, que el sábado podrá disfrutar en Oviedo, de lo que nos dará cuenta en su blog:

http://pablosiana.blogspot.com/


El próximo post tratará sobre el estreno, las repercusiones y la historia posterior de Kullervo, estará listo dentro de al menos dos días.

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