domingo, 5 de febrero de 2012

"Den första kyssen" ("El primer beso") opus 37 nº1 (1900)

Para celebrar el día Runeberg, día de las letras finesas les proponemos una vez más una de las magníficas canciones que Sibelius compuso con versos de su adorado poeta finlandés de lengua sueca. 

På silvermolnets kant satt aftonstjärnan, 
från lundens skymning frågte henne tärnan: 
Säg, aftonstjärna, vad i himlen tänkes, 
när första kyssen åt en älskling skänkes? 

Och himlens blyga dotter hördes svara: 
På jorden blickar ljusets änglaskara, 
och ser sin egen sällhet speglad åter; 
blott döden vänder ögat bort och gråter. 

"Dikter. Andra häftet" (1843): XXXIII . Idyl och epigram - 6] 

Al borde de la plateada nube se sentó la estrella de la tarde, 
desde crepúsculo de la arboleda preguntó la doncella: 
"díme, estrella de la tarde, ¿qué pensó el cielo 
cuando tu primer beso a tu amante diste?" 

Y a la tímida hija del cielo se la escuchó responder: 
"a la tierra vuelven su mirada los ángeles de luz, 
y su propia alegría ven reflejada; 
sólo la Muerte aparta sus ojos y llora. 
______________________ 

La canción de nuestro músico fue compuesta en otoño de 1900 junto a otros célebres títulos de este apartado del catálogo sibeliano, canciones con una especial y apasionada coloración romántica, teñida de la tristeza que vivió Sibelius por la muerte de su pequeña hija Kirsti. Esos tintes románticos y el tema de la muerte se encuentran sin disimulo en el poema de Runeberg, que plantea de nuevo su idea favorita de la inocencia perdida de una doncella, que aquí combina con una naturaleza parlante (tema muy querido para el Sibelius más próximo al panteísmo) y una visión celestial muy propia de la lírica popular. 

Músicalmente tiene una estructura muy sencilla, correspondiéndose a la perfección con la del texto, siguiendo la fórmula favorita de la forma estrófica modificada (AA'). A su vez cada estrofa tiene dos temas musicales contrastantes, el segundo con un gran desarrollo lírico de la voz, mientras el piano prefiere en general un discreto segundo plano. Sin embargo las armonías del acompañamiento son esenciales para el devenir musical, apuntalando cada verso en perfecta sintonía con el sentido del texto. La pieza comienza en si bemol dórico, con un hermoso motivo muy sibeliano: 

Curiosamente tiene cierto parecido con el tema violinístico de Sheherezade de Rimsky-Korsakov, músico no estimado especialmente por el compositor nórdico, aunque no es imposible que conociera la célebre obra orquestal. Sin embargo, como decimos el motivo es marcadamente sibeliano, con su cadencia descedente y su modo dórico. La voz toma ese motivo, levemente subrayado por el piano. El segundo tema musical, es declamado en forte con un típico acompañamiento sincopado, en una arrebatada súplica de la doncella, que acaba en la tonalidad del relativo mayor, Re bemol Mayor. 

 
La segunda estrofa comienza con otra tonalidad, aunque relacionada con la del final de la primera estrofa, do# menor (en realidad de nuevo dórico). El esquema se repite tal como decíamos. Sólo el último verso rompe con todo lo anterior, correspondiéndose también al giro del poema y su referencia a la muerte. Y lo hace con un estilo próximo al recitativo en la voz, y unas extrañas armonías, con progresiones y apoyaturas casi wagnerianas (de hecho el primer acorde que podemos ver en el ejemplo es nada menos que el famoso "acorde de Tristán"), pero sin ningún asomo de teatralidad:

Una auténtica maravilla de expresividad musical en apenas dos minutos. 

Discografía 

Existen un número bastante mayor de las habituales en las sången de nuestro autor, que como ya hemos dicho ha gozado de cierta popularidad, pero como viene siendo norma nos centraremos en las habituales integrales y antologías de los intérpretes más marcadamente sibelianos. 

Soile Isokoski, soprano 
Orquesta Filarmónica de Helsinki 
ONDINE (2006) 

Isokoski canta con un tono lírico y afectado una versión orquestal no debida al compositor, sino al directo Nils-Eric Fougstedt, no muy sibeliana e innecesaria, aunque la grabación en sí es de gran belleza. A pesar de no ser por tanto muy fiel al autor, hemos de otorgarla una gran puntuación por la magnífica interpretación de la soprano finlandesa. 

Interpretación: 9 Estilo: 8,5 Sonido: 9,5 
  Anne Sofie von Otter, mezzo-soprano 
Bengt Forsberg, piano 
BIS (1989) (y Sibelius Edition 7) 

La versión de la mezzo sueca explora el contraste de los diferentes sentimientos de la canción, del contenido, casi susurrado y onírico comienzo hasta la explosión de su súplica, en una versión algo dramatizada y de gran calidad. 

Interpretación: 8 Estilo: 8,5 Sonido: 7,5


Karita Mattila, soprano 
Ilmo Ranta, piano 
ONDINE (1995) 

Mattila adopta un tono algo más operístico, dando cuenta de las posibilidades de la canción. Recomendable. 

Interpretación: 7,5 Estilo: 7,5 Sonido: 7 
  Tom Krause, barítono 
Irwin Cage, piano 
DECCA (1984) 

La integral de DECCA confía a la voz masculina esta canción, opción por supuesto válida, aunque se demuestra no ser la mejor solución: no sólo por el contenido del poema como también por la interpretación de Tom Krause, que aunque correcta no aporta nada especial a la bella pieza. 

Interpretación: 6,5 Estilo: 7 Sonido: 7 

Siv Wennberg, soprano 
Geoffrey Parsons, piano 
EMI (1974, 2004) 

Registro con cierto interés, pero que pierde sin duda con la comparación, un canto un tanto frío y un piano igualmente distante. Podemos encontrar esta grabación en un doble CD de EMI que en cambio contiene muy interesantes grabaciones de los poemas sinfónicos del autor en manos de Doráti, Gibson y Sargent, al que un pequeño grupo de canciones sirve de complemento. 

Interpretación: 6 Estilo: 7 Sonido: 7 

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Para ilustrar la pieza, hemos encontrado el siguiente video (por cierto, no pierdan el tiempo con las imágenes) con la grabación de Mattila y Ranta.





1 comentario:

Derek & Miranda dijo...

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