martes, 5 de enero de 2010

Lemminkäinen opus 22: (3) historia de la obra

¡Feliz y muy sibeliano año 2010 a todos!

La historia de la composición de los cuatro poemas sinfónicos que componen Lemminkäinen opus 22 de Jean Sibelius se prolonga durante décadas. Tanto su creación como su fijación definitiva constituyen un relato realmente complicado, que trataremos de exponer con claridad en el presente post.

Como ya hemos referido en más una ocasión, el punto de partida de la partitura se halla entre las cenizas del
proyecto abandonado de una ópera wagneriana, con Väinämöinen, el héroe del Kalevala, como protagonista; un proyecto titulado "Veneen luominen" ("La construcción del barco").

Se desconoce el momento exacto en el cual el abandono del drama fue total y cuándo empezó realmente la composición de Lemminkäinen. Tradicionalmente se ha asumido que aquello ocurrió exactamente tras la llamada
"crisis wagneriana", en verano de 1894. Nuestro autor escribe a su mujer desde Bayreuth: "me he encontrado con mi viejo yo de nuevo, musicalmente hablando. Muchas cosas están muy claras para mí: realmente soy un pintor y poeta musical. La visión de Liszt de la música es a la que soy más cercano. De aquí mi interés en el poema sinfónico. Estoy trabajando en un tema que me place mucho."

Más recientemente (según recoge Andrew Barnett) se ha sospechado que ese nuevo trabajo no se trataría realmente de Lemminkäinen opus 22, sino más bien de La ninfa del bosque opus 15, otro poema sinfónico a la sazón estrenado en la siguiente primavera. Cabe una tercera posibilidad, según especula quien les escribe: que se trate de alguna otra idea que desconocemos, y que naufragó junto con el barco de Väinämöinen.

Eventualmente Sibelius no parece volcarse de pleno en la composición hasta otoño de 1895, lo cual no implica necesariamente que la idea pudiera surgir de mucho antes. De hecho pudo remontarse hasta el mismo
estreno de "Kullervo" opus 7, cuando el músico y crítico Karl Flodin escribía en su crónica "si Sibelius compusiera un nuevo poema sinfónico, por ejemplo, un poema sobre Lemminkäinen, podría forzar a formar una visión enteramente nueva del entorno finlandés, siempre que no repitiera lo que ya ha dicho para siempre en «Kullervo»". ¿Recogió nuestro artista el guante del crítico? ¿O simplemente se trata de una previsión hasta cierto punto lógica, por tratarse de una de las historias principales y más atractivas del "Kalevala"? El tercero en discordia, Väino, es protagonista del "Veneen luominen", de La hija de Pohjola opus 49 y de varios coros y cantatas.

Más bien los hechos parecen corresponderse con la simple atracción por uno de los héroes del texto de Lönnrot, atracción lógica y hasta previsible. Como ya hemos expuesto, hubo además ciertos
aspectos psicológicos en la elección del personaje.

Sabemos que la composición avanzaba ya en el aquel otoño de 1895, con los estudios de la Sinfonía Fausto de Liszt, el mundo simbolista de Böcklin y los esbozos de "La construcción del barco" como punto de partida de algunos temas de la nueva obra.

Se conservan algunos de esos esbozos en Biblioteca Nacional de Finlandia, pudiendo trazarse claramente la relación musical. Puede resultar llamativo el hecho de que Sibelius haya transformado una obra en otra de distinto contenido literario. Pero es una constante de muchas grandes obras del autor, que piensa antes en elementos puramente musicales que en los programáticos.

En cualquier caso el Väinämöinen de "Veneen luominen" y Lemminkäinen tienen muchas similitudes y conexiones entre sus historias. Väino desciende también a Tuonela en busca del cisne. Entre los esbozos de la ópera que nos han llegado encontramos un tema bajo el epígrafe "Tuonen tytti", ("La hija de Tuoni"), de intenso sabor modal y folclórico, que describiría a la Doncella de la Muerte. En el texto dramático la diosa conduce a Väinämöinen a través del río de Tuonela. En Lemminkäinen en Tuonela se utiliza ese tema en la segunda parte del poema sinfónico para describir a la madre del héroe - nada que ver con la siniestra deidad - y/o la búsqueda y resucitación de su hijo. El arcaísmo legendario de la diosa se corresponde con la matriarca sin duda, y la magia practicada en el reino de la Muerte también.


"Lemminkäinen", de Akseli Gallén-Kallela (1899)

A los conocedores de la obra del maestro puede sorprenderles que El cisne de Tuonela naciera, según declaró el propio compositor, de obertura a la fallida ópera. La poderosísima imagen del cisne negro nadando y cantando lastimosamente en el río de la Muerte que se nos muestra en la imaginación con la escucha de la obra, pudo tener una motivación original muy distinta. Por desgracia no poseemos ni tal pasaje de la ópera, ni siquiera la versión original o la primera revisión del poema sinfónico antes de alcanzar la forma actual. ¿Cómo sería la obra primigenia? No podemos saberlo, aunque contemplando otros procesos de revisión del autor, sería posible una versión muy distinta. ¿Existía ya el cisne? Quizás, dado que aparece también en la historia de Väinämöinen, aunque sería un poco extraño que su imagen abriera el drama musical. El diálogo concertante entre corno inglés y una orquesta usada camerísticamente se adecua tanto a la historia que hemos de imaginar que o existía ya en la ópera, o bien surgió con el poema sinfónico, no siendo la afirmación de Sibelius del todo cierta. Más posiblemente el segundo tema, trágico y legendario, sí provenía directamente del proyecto inacabado.

Otras partes son más difíciles de distinguir. El material se adecua tanto al propósito que resultar arduo a la imaginación verlos de otra manera. No obstante, como ya hemos señalado en multitud de ocasiones, el programatismo de Sibelius es siempre general, la evocación de atmósferas, "un estado de la mente" (como señalaba con Una saga opus 9), con pretensiones más puramente musicales que literarias. Tras su "conversión" al reino de los poemas sinfónicos de Liszt su propósito es la organización de materiales diversos, la maestría de una forma sin forma: en Lemminkäinen opus 22 hay cierta obsesión por la unidad interna de la obra, con elementos comunes entre los distintos poemas, y especialmente en cada obra: El retorno a casa de Lemminkäinen, con su motivo germinal que genera todo el movimiento, es el ejemplo perfecto.

No conocemos el proceso creativo específico de la primera versión de las cuatro leyendas. Su composición ocupa mucho tiempo al autor, pero no aparece en cartas (después de todo Sibelius ya se ha establecido en Helsinki) ni en otras referencias. El músico, quizá temeroso de revelar la procedencia primera de sus materiales, apenas cuenta nada a Ekman para su biografía (1938), salvo la revelación detalle operístico de El cisne de Tuonela.

También nos enfrentamos con otro problema: cada poema sinfónico de los cuatro que forman la obra fue revisado al menos en dos ocasiones. Este es un resumen del proceso, que detallaremos más adelante:

- 1896: estreno de la versión original. Orden:
I. Lemminkäinen y las doncellas de la isla, II. Lemminkäinen en Tuonela, III. El cisne de Tuonela y IV. El retorno a casa de Lemminkäinen.

- 1897: 1ª revisión (¿en los cuatro movimientos?)

- 1900: revisión definitiva de El cisne de Tuonela y El retorno a casa de Lemminkäinen, posterior publicación de estas dos leyendas. Las otras dos se retiran.

- 1939: revisión definitiva de Lemminkäinen y las doncellas de la isla y Lemminkäinen en Tuonela, y orden definitivo de la obra completa: I. Lemminkäinen y las doncellas de la isla, II. El cisne de Tuonela, III. Lemminkäinen en Tuonela y IV. El retorno a casa de Lemminkäinen.

- 1954: edición de la obra completa, retrasada por culpa de la Guerra Mundial.


La versión original se estrena el 13 de abril de 1896, con la Orquesta de la Sociedad de Conciertos en Helsinki. Sibelius dirigió el concierto con gran nerviosismo, en parte provocado por conflictos con los profesores durante los ensayos. El público acogió con entusiasmo la obra. La crítica se dividió, pero esa división era algo que existía de facto, por cuestiones socio-políticas, que por las puramente musicales. La facción fennoman, representada por el crítico del Päivälehti Oskar Merikanto escribió: "todos nosotros podemos reconocer la cualidad finlandesa en nuestros corazones y lo que es parte de nosotros mismos".

Karl Flodin, de la facción svecoman destaca en cambio su universalidad, su entronque europeo: "en el primero de los poemas sinfónicos el compositor construye sobre una base moderna, cosmopolita. Sus estructuras temáticas están relacionadas íntimamente con el estilo de Liszt, mientras que la influencia tanto de Wagner como de Chaikovsky puede discernirse." En cambio, se muestra menos positivo sobre El cisne de Tuonela: "colosalmente largo y tedioso". El final le recuerda al mundo, para él imperfecto aunque apasionado, de
"Kullervo" opus 7. Flodin se alegra de que Sibelius haya profundizado en el desarrollo sinfónico, escapando "del infortunio de la mera autorrepetición". Pero no aprueba muchos de sus aspectos técnicos: "uno finalmente llega a la conclusión de que la intención del compositor per fas et nefas [con derecho o sin él] es invocar en sus oyentes en términos de atmósfera o modulación, un poder hipnótico al que debemos someternos o ejercitar nuestra libertad y huir fuera de la sala de conciertos".

Nuestro músico valoraba mucho el pensamiento de Flodin, y en vista de las versiones finales sí procuró acabar con repeticiones innecesarias. Pero no sustrajo nunca ese poder hipnótico de su música, y tampoco su carácter atmosférico, que desde luego es la quinta esencia del lenguaje del compositor.

En cualquier caso en seguida piensa en revisar las piezas, y al año siguiente, el 1 de noviembre de 1897, estrena una nueva versión de Lemminkäinen opus 22. Las partituras anteriores a las versiones definitivas que han sobrevivido no nos permiten llegar a conclusiones claras sobre qué y cuánto de la obra original ha revisado entonces.

Se conserva una versión de Lemminkäinen y las doncellas de la isla y dos de El retorno a casa de Lemminkäinen. Han sobrevivido las particellas de orquesta, que el experto Kalevi Kuosa ensambló ya en los años 60. Hay fuentes más equívocas de Lemminkäinen en Tuonela, pero el profesor Colin Davis - no confundir con el director de orquesta inglés, un afamado sibeliano también -, de la Universidad del Norte de Texas, presentó en 2004 un estudio y reconstrucción de la pieza (grabada ya por Osmo Vänskä). No queda rastro de versiones anteriores a la definitiva de El cisne de Tuonela. Se asume que las versiones que nos han llegado son las de 1896 antes que la primera revisión al año siguiente, cuyos cambios exactos se desconocen. Si bien es bastante posible que una de las dos de El retorno a casa de Lemminkäinen sea la de esa primera revisión, exactamente la que más se aproxima a la coda final (aunque ambas distan en muchos detalles de la versión definitiva, más que las otras dos leyendas conservadas, como veremos en un futuro post).

En noviembre de 1899 Jean Sibelius firma un contrato con Karl Fredrik Wasenius para la publicación de El cisne de Tuonela y El retorno a casa de Lemminkäinen. Con este motivo habría revisado ambas piezas durante el año siguiente. No es imposible sin embargo que la versión definitiva ya fuera la de 1897, pero es poco probable. Más bien esta revisión parece coincidir con la ejecución de ambos poemas sinfónicos dentro de la
gira europea de la Orquesta de la Sociedad de Conciertos de Kajanus. Nuestro músico habría preparado las partituras antes de la gira, o bien las revisó de acuerdo a la experiencia de su audición a lo largo del continente. En todo caso estas son las versiones definitivas y conocidas de estas dos piezas que, muy pronto, en especial El cisne de Tuonela, comenzarán a tocarse a lo largo del mundo occidental con creciente entusiasmo.

En el París de la Exposición causa la admiración de los críticos que se han arriesgado a acudir a los conciertos: "con su melodía libremente flotando en el corno inglés y sus extrañas, melancólicas armonías es realmente una remarcable visión poética" apuntaba Gaston Carraud en "Liberté". Tras señalarle como "el Grieg finlandés", la crítica de "Le petit bleu" destaca su especial original en medio del bullicioso París musical: "vemos que no es necesario ser un imitador de Franck o Wagner para escribir verdadera música". En Alemania, en 1901, con el mítico Weingartner dirigiendo en Berlín, los críticos apuntan acertadamente a una relación con el mundo simbolista de Böcklin.

En 1904 Arturo Toscanini se presentaba por primera vez al público en Bolonia con El cisne, que tuvo un éxito tan grande como para bisarse, iniciando a Italia en un Sibelius poco frecuentado aun hoy en día. Ese año Kajanus también hace triunfar las dos leyendas publicadas en Moscú.

Ambas piezas se convierten en parte del repertorio de las grandes orquestas, con preferencia por El cisne de Tuonela y su singular "impresionismo nórdico", su modernidad sin histrionismos. Su fama se incrementa aún más tras la Segunda Guerra Mundial, a pesar del anti-sibelianismo de la época.

Quizá, incluso más allá del
Concierto para violín, sea la obra cuya fama más justicia hace al genio de Sibelius. En estas líneas solemos lamentar que no son las mejores obras del autor las que se suelen oír en las salas de conciertos, lo que ha contribuido a generar una imagen disminuida del músico finlandés, demasiado cargada de etiquetas poco apropiadas e incluso falsas. Pero no es el caso de El cisne de Tuonela: por su carácter único, su originalidad fuera de las corrientes de la época (trascendiendo la simple etiqueta de "nacionalista", y llegando a un compromiso entre tradición y vanguardia) y su inmenso poder evocador, su poesía oscura y simbolista... ha merecido elogios y justos reconocimientos.

¿Pero qué sucedió con los otros dos poemas sinfónicos? Antes de la publicación de El cisne de Tuonela y El retorno a casa de Lemminkäinen Sibelius los ha retirado de circulación, al igual que ya había sucedido con
"Kullervo" opus 7. Parece ser que en esto influyó, como sucedía habitualmente, la opinión de Kajanus, poco proclive a las dos piezas, pero en cualquier caso Sibelius pensó siempre - como con "Kullervo", es cierto - en su revisión. Con esa decisión la "suite" Lemminkäinen opus 22 se había roto, quedando los dos frescos orquestales mencionados como piezas individuales, o como un díptico que comienza con el mundo difuso de El cisne y acaba con un finale espectacular.

En 1935 la Sociedad del Kalevala promovió la celebración del
centenario de su publicación el 1 de marzo, día siguiente a la conmemoración, de un concierto centrado en las obras sibelianas sobre el poema de Lönnrot. El programa estuvo dirigido por Georg Schnéevoight, el nuevo director de la Filarmónica de Helsinki. En el mítico concierto, que provocó un gran entusiasmo del público, se interpretaron por primera vez en más de 30 años Lemminkäinen y las doncellas de la isla y Lemminkäinen en Tuonela, junto a El cisne. La propia Sociedad era la propietaria, desde 1920, de originales de las partituras retiradas, en concreto de su revisión de 1897.

El autor había permitido la ejecución- junto la del tercer tiempo de
"Kullervo" en esos mismos días - de ambas leyendas, por lo especial de su conmemoración, pero pronto prohibió expresamente subsiguientes interpretaciones.

Aquellos años eran de un gran entusiasmo por la obra de Sibelius, y ante la ausencia de nuevas obras, los directores intentaron en más de una ocasión desempolvar obras olvidadas. Schnéevoigt había pedido al compositor que dirigiera sus obras a principios de 1937 en Bournemouth (Reino Unido). Sin embargo fue sir Henry Wood el acometió finalmente el concierto, para lo cual ejecutó, sin autorización, las dos piezas prohibidas. El éxito fue total, y el genial director inglés programó hasta seis conciertos dedicados en exclusiva a Sibelius, hecho inaudito en un compositor vivo, y a la postre convirtiendo a la ciudad inglesa en el mayor centro sibeliano de la isla.

"Lemminkäinen y las doncellas de la isla" (c.1916), de Gallén-Kallela

Posiblemente sensible al interés que se mostraba por las piezas defenestradas, y deseoso de rescatar una música en la que en su interior siempre había creído, por encima de su sentido hipercrítico, había llegado la hora de las versiones definitivas. En1939 el autor revisa - a partir de los originales de 1896 - Lemminkäinen y las doncellas de la isla y Lemminkäinen en Tuonela, con el objetivo de resucitar la obra completo tal y como la había concebido en su juventud, en sus cuatro movimientos. Además de una revisión exhaustiva, acabada y perfeccionista, cambia también el orden de la obra completa (El cisne de Tuonela en segundo lugar y Lemminkäinen en Tuonela en tercero). La primera leyenda es revisada en mayor profundidad, con un magno trabajo en el desarrollo central. La segunda se trabajó mucho en los detalles, pero quizá no tanto en lo general. En conjunto esta revisión constituye el trabajo musical más importante del Sibelius del "silencio de Ainola" (1930-1957), dejando aparte la misteriosa composición de la retirada Octava Sinfonía.

La primera interpretación de la versión final de Lemminkäinen opus 22, por Breitkopf & Härtel, no esperó a la publicación oficial de la obra, que se retrasó nada menos que hasta 1954 a causa de la Guerra Mundial, y fue preparada por Schnéevoight en Nueva York, en el Carnegie Hall, con la Orquesta Sinfónica de la NBC. Incluso la primera grabación - en sonido monoaural aún - precedió unos meses a la aparición pública de la partitura, y la dirigió Thomas Jensen, un notable alumno de Carl Nielsen, con Orquesta Sinfónica de la Radio Danesa.

Sorprendentemente Sibelius pensó en revisar detalles de la partitura incluso después de su publicación, y hasta antes de su muerte pensó en ello. Su hipercrítico perfeccionismo sólo murió con él.

Sin duda ese perfeccionismo y las críticas de Kajanus hicieron mella en el valor que la Lemminkäinen opus 22 tuvo para el autor, y sólo a partir de su retiro en Järvenpää parece reconsiderar su genialidad. En la biografía de Ekman parece dar muy poca importancia a su trabajo, incluso a El cisne de Tuonela, ya establecido en las salas de concierto.

Pero en esos años dirá que su "Kullervo" opus 7 - que jamás llegaría a revisar - Lemminkäinen opus 22 son "sinfonías". Tras esta arriesgada afirmación hay más una declaración de su consideración como opera magna en ambas partituras que una definición formal. "Kullervo" sí tiene mucho de sinfonía, desde el propio proyecto del que nació. Lemminkäinen parece mucho más difícil de aceptar como sinfonía, salvo que pensemos como modelo suyo a la Sinfonía Fausto de Liszt, o exploraremos en profundidad su unidad formal, menor en cualquier caso que en las "sinfonías auténticas". Hemos evitado - intencionadamente - siempre la palabra "suite" para definir la obra, que no procede del autor en cualquier caso (que se refirió siempre al conjunto como simplemente "Lemminkäinen").

Cada una de sus partes es inequívocamente un poema sinfónico, no hay duda, pero el conjunto está entrelazado no sólo por la historia que lo inspira, sino también por elementos puramente musicales. Se encuentran motivos que saltan de un movimiento a otro. Existe también, y sobre todo, un lenguaje armónico común entre los distintos poemas, como es el acorde de subdominante con sexta añadida y la modulación hacia la tercera minorizada. Estos elementos, aunque forman parte siempre del lenguaje sibeliano, aquí se muestran especialmente esenciales como definidores de esa atmósfera mágica que posee Lemminkäinen opus 22. La misma organización tonal, en el orden original, es cíclica, siguiendo precisamente una relación de tercera minorizada: Mi bemol mayor para la primera leyenda, fa sostenido menor para la segunda (=sol b menor), la menor para El cisne de Tuonela, y el final un do menor que concluye de nuevo en Mi bemol Mayor.

Por todo ello, y por mucho más que veremos en el análisis, Lemminkäinen opus 22 es una obra única, con muy pocos paralelos en la historia de la música. Má vlast (Mi patria) de Smetana, compuesta entre 1872 y 1879, comparte la misma idea de unión de poemas sinfónicos, enlazados bajo el mismo motivo literario-histórico-pictórico. También comparte un mismo ascendente lisztiano. Pero el gran trabajo de Smetana, denominado comúnmente "ciclo", carece de la búsqueda sibeliana de la unidad: aunque algunos temas salten de un poema u otro, esto se hace más a la manera de cita o de leitmotiv, lejos del trabajo analítico del finlandés.

Tras esa definición de Lemminkäinen opus 22 como sinfonía también puede haber una tramposa intención: con "Kullervo" y Lemminkäinen como sinfonías, Sibelius habría sido autor, como Beethoven (y oficialmente Bruckner), de nueve geniales sinfonías. Sin poderse comparar con el maestro alemán, sin duda ambas obras podrían formar parte del coronado olimpo, y con toda justicia.

Lemminkäinen opus 22 es una obra maestra, no sólo por su número más destacado, aquel que describe al cisne del mundo de los muertos, sino en su globalidad, en cada uno de sus compases. En los próximos posts exploraremos cada uno de sus movimientos para mostrar hasta que punto llega el genio de Jean Sibelius en esta partitura.

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Capítulo 1: la historia en el Kalevala
Capítulo 2: algunas reflexiones sobre el mito de Lemminkäinen

Capítulo 4: I. Lemminkäinen y las doncellas de la isla (análisis)
Capítulo 5: II. El Cisne de Tuonela (análisis)
Capítulo 6: III. Lemminkäinen en Tuonela (análisis)
Capítulo 7: IV. El retorno a casa de Lemminkäinen (análisis)
Capítulo 8: las versiones originales
Capítulo 9: discografía

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por escribir este blog de Sibelius, ya que me ha permitido entender un poco mejor la op22 de Sibelius i poder disfrutarla aún más. Es una obra realmente inspiradora.