domingo, 14 de junio de 2009

Falsos mitos (2) "Finlandia" de Sibelius no es una descripción de Finlandia

Aún se puede leer en gran parte de los programas de mano de conciertos y en folletos de discos que el poema sinfónico Finlandia opus 26 es una descripción del país natal de Jean Sibelius, al que amó tanto. Se dice que en sus notas el autor quiso reflejar el frío y la nieve, los maravillosos lagos, los bosques ancestrales, el vuelo de los cisnes, la aurora boreal,... en fin, las bellas e imponentes imágenes del país finlandés.

Pues bien, no existe nada de eso en la intención del autor o en la percepción del público. Y lo que es más importante, no está ni siquiera en la inspiración de nuestro compositor. Como ya hemos visto en los últimos posts,
Finlandia opus 26 nació como música para introducir el cuadro final de una representación de cuadros "vivientes" de temática histórica, dentro de una obra más grande denominada Música para las celebraciones de la prensa JS.137. Para resumir lo que ya apuntamos en su momento, ese preludio orquestal, llamado originalmente "Suomi herää" ("Finlandia despierta") se inspiraba en la historia del siglo XIX finlandés, y de manera abstracta reflejaba el sentimiento de opresión ante la dominación rusa en su primera parte y el deseo de independencia y el llamamiento a la liberación en la segunda.

Finlandia se inspira en un sentimiento patriótico abstracto y no en su país propiamente hablando. Por supuesto que se puede afirmar que hay mucho del país en la música pero nunca una descripción directa. Finlandia está detrás de toda la obra de Sibelius, y en otras obras incluso más directamente que en ésta. Lo está en el ánimo, en el espíritu, en la melodía y el ritmo que recogen la entonación y la cadencia del finés... Pero siempre de una manera abstracta.

Hay que entender la idea del programatismo, de la inspiración extramusical que tenía nuestro compositor: a pesar de que Sibelius es autor de gran número poemas sinfónicos, género con el que se sintió especialmente identificado, lo cierto es que la mayoría de ellos tiene un carácter bastante abstracto. Aunque desde joven manifestó una fuerte tendencia por unir música y elementos del mundo real, pocas de sus obras programáticas tienen un esquema literario exacto que seguir. La mayoría de ellos promueven una simple sugerencia, un carácter, una imagen, una atmósfera, un motivo general...

Así sucede en Una saga opus 9 (su primer poema sinfónico), o como Tapiola opus 112 (el último), una idea abstracta que deja campo libre a la imaginación, mientras que la composición en sí se desarrolla bajo exigencias puramente musicales, desde arquitecturas más o menos libre (como en Una saga) o más estrictas (la variación en Tapiola).

Sólo
La ninfa del bosque opus 15, Lemminkäinen opus 22 (en especial Lemminkäinen en Tuonela) y La hija de Pohjola opus 49 tienen un esquema literario aunque, como ya hemos dicho, ninguno lo está en detalle, al menos al nivel que pueden estarlo algunos de los grande poemas sinfónicos de Richard Strauss como Así habló Zarathustra opus 30 o Don Quijote opus 35.

Sibelius invita al oyente a partir de esa sugerencia con la que él mismo se ha inspirado, pero no es "contador de historias" a través de la música. Incluso su inspiración ha podido cambiar durante la redacción de las obras. Así ocurrió con
Lemminkäinen opus 22, algunos de cuyos temas musicales proceden del proyecto de una ópera, jamás desarrollada cuyo héroe era otro personaje del Kalevala, Väinämöinen, o sus planes también kalevalianos para Luonnotar que se transformaron en La hija de Pohjola. Esto demuestra que en nuestro compositor el componente puramente musical prevalece siempre ante el programático.

Como ya explicamos,
Finlandia opus 26 en su versión original no se escribió como poema sinfónico, sino como parte de una música escénica orquestal. También la música incidental es un género de inspiración extramusical, aunque dicha evocación se produce simultáneamente al hecho propiamente musical. Cuando decidió separar la obra de su contexto para que tuviera una vida en la sala de conciertos, Sibelius la denominó "poema sinfónico". Con ello reconocía que ese elemento ajeno, ese programa ("Finlandia despierta") completaba su significado. Pero en realidad bien podría haberlo denominado "obertura", "preludio", "impromptu" (tal y como llamó inicialmente a su Canción de primavera opus 16, que después sería redefinida al igual que Finlandia opus 26 como poema sinfónico aunque no tiene programa), o cualquier otra etiqueta para una pieza orquestal aislada.

Aquí está la clave del origen de este falso mito: la denominación. Prescindiendo de intentar profundizar en la dimensión de lo programático en el ideal artístico de Sibelius, alguien, en un momento de fértil imaginación, pensó que si la pieza se llama "Finlandia" y es un poema sinfónico, debía contar alguna historia sobre Finlandia, y como esta no está clara, tal vez nos describiera al propio país de los mil lagos...

Posiblemente esta interpretación se produjo en la época, aunque probablemente fuera de su país natal, donde se entendía bien la dimensión política de la obra. En cualquier caso en el momento de sus estrenos y expansión inicial, bajo el clima de exaltación nacionalista en las que nacieron, muchas obras de nuestro autor fueron analizadas bajo el esquema de un programa espúreo y ajeno al autor. Muy destacado es el hecho de la interpretación patriótica que se hizo de las dos primeras sinfonías, compuestas en efecto bajo el conflicto del
Manifiesto de Febrero, pero concebidas por el autor en términos y problemas puramente musicales. Kajanus afirmaba que la Segunda Sinfonía narraba la resistencia finlandesa frente al dominio ruso. Hecho bastaste singular si pensamos en que justamente su inspiración venía de otro lugar: compuesta en gran parte durante un viaje por Italia, se emplearon bocetos de otras obras inacabadas, como la melodía de unas piezas pianísticas para niños en el primer tiempo, una escena de Don Juan así como la figura de Cristo en un oratorio jamás realizado para el segundo...

No es sorprendente pues que en algún momento surgiera la idea de aplicar a esta pieza, tan popular y exitosa, un contenido concreto.

El problema viene cuando dicho contenido se ha mantenido ligado a la obra aún hoy en día, fuera del público más subjetivista de la época y fuera del mayor conocimiento y difusión de la que goza el autor hoy en día. Se ha perpetuado por el hecho de lastrar informaciones en las que no se revisa la fuente. Se ha perpetuado cuando el desconocimiento del autor ha impedido una revisión, máxime en algunos sectores intelectuales y en determinados países que han tratado con nulo aprecio a nuestro compositor. Bastaba con copiar lo que otros habían dicho. La falta de información, la dejadez y lo atrevido de la ignorancia han hecho resto.

Finlandia opus 26 de Jean Sibelius no describe Finlandia. Aunque se llame "Finlandia" y se defina como "poema sinfónico" no describe al país. No hay ni lagos, ni auroras boreales, ni nieve, ni hielo ni cisnes en la obra.


Por supuesto eso no impide que el oyente pueda evocar esas imágenes poéticas en su mente. Es algo que sucede con mucha de la música de Sibelius aun la más abstracta, e incluso al oyente más informado. Ciertamente que hay algo mágico en esa música que nos acerca a la naturaleza de aquel lejano país, un poder de evocación único. No deja de ser un verdadero misterio.

Con este post hemos procurado aclarar informaciones falsas, lo cual creemos que agradecerán nuestros lectores, ya que no sólo tienen interés por escuchar su música, sino saber algo más sobre ella. Pero la imaginación es libre, y la poesía de la música de Sibelius es inmensamente poderosa. No se preocupen si ustedes ven el lago, el cisne y la nieve. Simplemente sientan la belleza y el valor de esta música. Pero al mismo tiempo sepan qué quiso expresar el autor en la obra. Quizá incluso así la valoren aún más, en su verdadero de un contexto: el dolor ante la opresión de la patria de Sibelius y su sueño de un futuro mejor para su país.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias, por fin me aclaro con la obra de finlandia de sibelius. realmente has hecho un buen trabajo. que te vaya bien