domingo, 6 de diciembre de 2015

Canto de los atenienses opus 31 nº3 (1899), coro patriótico

En la efeméride de hoy, en la que los finlandeses celebran el aniversario de su independencia y su fiesta nacional, recurrimos de nuevo a una de las numerosas piezas patrióticas que escribiera Jean Sibelius a lo largo de su vida compositivas. En este caso una de las más célebres y fervientemente celebradas en sus días, justamente escrita en bajo un momento histórico en el que más necesaria era la aportación artística al movimiento nacionalista: 1899, como orgullosa reacción posterior de resistencia ante la proclamación del llamado "Manifiesto de febrero", que imponía una serie de medidas de rusificación que llevaron a su vez, a la caída, entre otros efectos, del simbólico periódico Päivälehti, aún hoy el principal periódico del país. En ese ambiente nacieron la Música para las Celebraciones de la Prensa (cuyo número final se convertirá en Finlandia opus 26), o coros como "Isänmaalle" ("A la patria") JS.98. Aunque la inspiración de otra de las composiciones de esas fechas, la Primera sinfonía opus 39, fuese puramente musical y abstracta, aquella composición fue celebrada como una auténtica música patriota, la obra que elevaba a nuestro artista al nivel de los grandes compositores europeos, una partitura convertida en símbolo del drama y la resistencia contra el ocupador.

Precisamente en el concierto que Helsinki aplaudió a rabiar la Primera sinfonía de Sibelius, una pieza mucho más modesta provocó un delirio aún mayor. Escrita realmente poco después del Manifiesto, en aquel marzo, el "Canto de los atenienses" opus 31 nº3 cerró el concierto del 26 de abril en la Sala de la Universidad de Helsinki.


El texto 


Athenarnes sång

   Härlig är döden, när modigt i främsta ledet du dignar,
   dignar i kamp för ditt land, dör för din stad och ditt hem.

   Därför med eldhåg upp att värna fädernejorden!
   Ila att offra med fröjd livet för kommande släkt! 

   Fram, I ynglingar, fram i täta oryggliga leder!
   Aldrig en känsla av skräck, aldrig en tanke på flykt.

   Skam och nesa drabbar en här, då i fylkingespetsen
   framom de unge man ser gubben förblöda och dö.

   Detta höves ju främst en yngling, medan han ännu
   älskligt i lockarne bär vårliga blommornas krans.

   Fager för kvinnor, ståtlig för män må han synas i livet:
   skön är han ännu som död, fallen i slaktningens mitt!


Canto de los atenienses

   Gloriosa es la muerte, cuando en primera línea caes,
   caes en combate por tu tierra, mueres por tu ciudad y tu hogar. 

   ¡Por ello, alzaos con ardor para defender la tierra de vuestros padres!
   ¡Apresuraos para ofrendar con alegría la vida a las generaciones que vendrán!

   ¡Adelante, jóvenes, adelante, en líneas compactas e inquebrantables!
   Jamás un sentimiento de terror, jamás un pensamiento de huir.

   La vergüenza y la infamia caigan en un ejército, que en la punta de la falange
   encabezada por jóvenes, a sus viejos ven sangrar y morir.

   Siempre adelante es lo conveniente al joven cuando aún
   amorosamente lleva en los rizos una corona de flores primaverales.

   Hermoso para las mujeres, magnífico para los hombres debe mostrarse en la vida:
   ¡pero más bello todavía es en la muerte, caído en medio del combate!


El texto es obra del poeta sueco Viktor Rydberg (1828-1895) (de sus "Dikter" publicados en 1882), pero a su vez una versificación y paráfrasis de un texto original en lengua griega (en dialecto jonio) del poeta espartano del siglo VII a. C. Tirteo, un elogio a la muerte en la batalla y exhortación a la juventud en la vanguardia del combate (pueden leer una traducción al castellano del original aquí). La simbología del combatiente espartano, aún siglos antes del Paso de las Termópilas, expone un claro aliciente de resistencia heroica y de entrega a la patria, sea con la propia vida.


Viktor Rydberg (1828-1895), poeta y filósofo sueco

El poema/traducción de Rydberg se enmarca en el pasaje enmarcado bajo el nombre del historiador y dirigente ateniense del siglo III d.C. Dexipo. Rydberg, un favorito de Sibelius (otro coro, el Impromptu opus 19, también utiliza otro texto de la misma fuente), se une aquí a la corriente romántica (muy acentuada en la Alemania de Goethe o Schiller, por ejemplo) de una evocación gloriosa, casi ensoñada, de la Grecia clásica como símbolo de la civilización y la era dorado. En el texto el general griego haría un llamamiento a la defensa de la ciudad y del imperio frente a la invasión de una confederación de godos, hérulos y peuquinos (Sibelius pensó en componer también la "Canción de los godos", que aparece en la misma colección de Rydberg, a continuación de estos versos), defensa que fue dirigida por el propio Dexipo en el año 267. Aunque finalmente infructuosa, la resistencia fue recordada por su heroísmo.

No hace falta profundizar demasiado para darse cuenta de que el texto, usado en la Finlandia de 1899, pretende trazar una analogía muy directa con la resistencia finlandesa ante los "bárbaros" rusos, al tiempo que la evocación a la lejana Antigüedad permitía burlar fácilmente la censura que no se detenía en estas sutilezas. Como se ha observado siempre por parte de los expertos sibelianos, esta obra podría haberse convertido en el "Va pensiero" finlandés, al igual que el coro del "Nabucco" de Verdi años atrás se convirtió en el himno del Risorgimento


La música

Aunque no llegó a ser cantado en las calles por el pueblo, este "Athenarnes sång" sí llegó a ser una obra tremendamente popular y repetida en mil versiones. Tras la versión original estrenada en el concierto referido, efectuada para coros masculino e infantil al unísono, madera, metal, contrabajo y percusión (en Mi Mayor), el propio autor sugirió la posibilidad de diversos arreglos, de los cuales el compositor realizó personalmente cuatro adaptaciones: para la misma parte vocal con septeto de metal (torviseitsikko, un conjunto típicamente finlandés consistente en una corneta soprano en Mib, dos cornetas en Sib, una trompa contralto en Mib, una trompa tenor en Sib, bombardino en Sib, tuba en Mib y percusión), o coros masculino e infantil al unísono también con piano y con armonio ad libitum. Un tercer arreglo es el preparado para coro masculino y coro infantil a capella y a varias voces, y un último para piano solo (con la parte vocal escrita encima). Aunque Sibelius postuló la versión estrenada como la ideal para el concierto, Breitkopf & Härtel finalmente publicó la versión con septeto de metal, hecho que contribuyó a que, incluso hoy en día, sea la más interpretada (en parte por la posibilidad de poder ejecutarse al aire libre con efectividad).

El arreglo con septeto de metal se interpretó en junio de 1900 en Helsinki, en un Festival para la Educación Popular: posiblemente fuese éste su estreno oficial. 


Aún el propio autor la ejecutaría como "bis" en algunos de los conciertos que dirigió, y en fechas tan alejadas como en marzo de 1921 en Kristiana (la actual Oslo), justamente con la Primera Sinfonía bajo cuya sombra nació. Con el tiempo su fama cedió ante otras obras patrióticas, como la "Marcha de los Jäger" o la sección hímnica de Finlandia op.26 interpretada como coro a capella. Durante los años posteriores a la independencia del país fue interpretada en numerosas ocasiones, multiplicándose los arreglos ajenos (como los efectuados para banda militar), cantada más habitualmente en finés, en versiones (también ajenas al autor) como las debidas a Eino Leino (versos publicada unas semanas después del estreno de la versión original) y de Yrjö Weijola (de 1933). Sólo en los últimos tiempos se ha rescatado la partitura original, que intenta hacerse de nuevo un hueco entre los grandes trabajos del maestro.


En el mundo anglosajón la obra ha sido conocida, y lo es aún hoy en día, como "The war song of Tyrtaeus" ("La canción de guerra de Tirteo").


Análisis

El texto de Rydberg evoca con naturalidad los ritmos dactílicos de la poesía griega, ritmos que son tan connaturales al propio Sibelius que es de esperar que pudiera dar origen a una obra plenamente sibeliana (aquí en el arreglo para piano del autor):

(cliquea en la imagen para verla a mayor tamaño)

El coro de Sibelius traza así una marcha tranquila, significativamente no tan belicosa como los versos de Dexipo/Rydberg, lejos por ejemplo de la "Jääkärien marssi" ("Marcha de los Jäger") opus 91a de 1917, o la propia "Isänmaalle" JS.98 compuesta muy poco antes. Más bien estaríamos ante una marcha "cívica", tal como hemos llamado antes a estos temas acompañados de ritmos marcadamente sincopados, elegantes, solemnes, con un heroísmo contenido y una melodía suave, casi más hímnica que aguerridamente militar (como punto especial en este sentido es la ausencia de "redobles" - excepto en el puente entre las repeticiones -, figuras rítmicas de tresillos tan típicas de este género de marchas). 

La constancia rítmica y el acompañamiento con casi perpetuas acentuaciones en contratiempo hacen que la música resulte especialmente "pegadiza", dicho sea en términos coloquiales, nada difícil de olvidar.

Además del ritmo, la melodía propiamente dicha es también plenamente sibeliana, más en concreto la situamos en su propio "subgénero", definible por un diseño consistente en una nota largamente sostenida, o una reiteración de una misma nota, seguida por una figura rápida y/o un motivo en "S". En el particular nos encontramos la reiteración más la figura en "S" (como por ejemplo, en el motivo del trío de la Segunda Sinfonía, ver el ejemplo musical IIIc en el análisis correspondiente).


El fraseo tiene la particularidad de estar estructurado en unidades 3 + 3 + 3 +3, lo que le da un toque exótico, ciertamente con cierto sabor a la métrica griega clásica. La estructura se adecúa al texto y sus pares de versos, con una forma ABB repetida, enmarcada en una sencilla pero efectiva introducción instrumental basada en el tema y con un pequeño puente entre ambas repeticiones.


La armonía es simple, una única tonalidad (Mi Mayor en todas las versiones excepto en la versión para septeto de metal, que requiere el Mib por la afinación de los instrumentos),. Tonalidad coloreada en ocasiones con la subdominante minorizada (una armonía muy propia del "periodo romántico" al que pertenece esta obra), con una pequeña incursión en sol# menor, la tercera minorizada tan habitual al compositor. También encontramos otras "marcas" sibelianas en el uso de una pedal, una nota repetida en las voces intermedias, y un ostinato también como pedal en el acompañamiento que superpone el mi de la tónica constantemente a lo largo de la partitura.


Los arreglos, excepto quizá la versión con torviseitsikko, no en vano la más popular, en general disminuyen el efecto del original. La partitura coral con piano y armonio logra apagar el color, y la coral a capella sin duda es la más pobre, al reducir la obra a su esqueleto dactílico y despojarla del acompañamiento hipnótico y ritual. La versión para piano cumple su objetivo musicalmente, y ha sido bastante interpretada en Finlandia, pero pierde desde luego su efecto poético al no presentar el texto.



Discografía


Aparte de algún disco local, el mercado intencional tardó en disponer de una versión grabada de esta obra hasta el registro de Neeme Järvi (BIS, 1985), que con el Coro Laulun Ystävät y la Sinfónica de Gotemburgo dieron cuenta de la versión publicada con acompañamiento de septeto de metal y percusión. La interpretación es correcta, algo falta de fuerza y buena toma de sonido, pero de cierto valor. 


El pianista Erik Tawaststjerna (hijo del biógrafo de mismo apellido) interpretó así mismo la versión pianística para el mismo sello (BIS, 1987), tampoco ajena al mundo del disco pero que difundió el arreglo internacional, con una interpretación animada y aguerrida.


Folke Gräbeck nos ofreció su interpretación de este arreglo para piano solo en el volumen IV de la Sibelius Edition de BIS (publicado en 2008). Llena de pequeños matices, el pianista finlandés realiza una interpretación dramática y muy expresiva de la pieza, no evitando sus ángulos más contundentes. 

Fue Osmo Vänskä al frente de la Sinfónica de Lahti, junto con el coro YL y el Coro Infantil de Lahti, quien dio la primicia mundial en disco de la versión original de la obra, también para BIS (2000). En la misma sesión se grabó también el arreglo con torviseitsikko, aunque este registro no se editó hasta la aparición del III volumen de la Sibelius Edition (2007, junto con la anteriormente citada también). Ambas versiones son brillantes en general, con un excelente ritmo de marcha, aunque el sonido un poco tosco de parte del coro infantil afea un tanto el conjunto. También es noticiable la comparación entre ambas versiones, dejando claro la mayor efectividad de la partitura original y el toque más refinado de las maderas.


En el volumen dedicado a la música coral de la Sibelius Edition (XI) aparecieron las versiones con acompañamiento de piano y armonio, y la versión a capella, grabadas en 2005. Una reunión de diferentes coros, el Helsingfors gosskör, el Ekenäs gosskör, el Minervaskolans musikklasskör, y el Akademiska Sångföreningen protagonizan el arreglo para voces solas; mientras, los tres primeros coros de esta lista, acompañados por Folke Gräsbeck al piano y el organista Harri Viitanen al armonio, dan cuenta de la otra versión. El arreglo a capella no tiene más interés que la propia curiosidad, y con ésta cumple, aunque de nuevo la dificultad del canto infantil no añade precisamente valor al resultado. La partitura acompañada cumple, y tiene un curioso pose teatral, noble, que indica que desde luego los intérpretes han hecho el esfuerzo de no sólo cantar, sino representar apropiadamente el contenido del texto.


Esta última versión no era primicia mundial como la versión a capella: en el catálogo internacional pudimos encontrar la interpretación del Coro de Cámara Tapiola & Amigos de Sibelius, dirigido por Hannu Norjanen, junto con el Coro Tapiola bajo Kari Ala-Pöllänen, además de Ilmo Ranta al piano y Johann Torikka al armonio, para el sello Finlandia Records (1998). Una grabación que hoy en día puede ser difícil de conseguir aunque merecerá la pena la búsqueda, con una interpretación más relajada y delicada, algo más lírica (aunque dicho sea de paso, el armonio se deja oír muy poco).


También existe en Naxos un disco con obras corales cantadas a solo por el tenor Hannu Jurmu con acompañamiento pianístico, pero no hemos podido disponer por el momento de esta grabación.
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Finalmente les podemos ofrecer un par de ilustraciones musicales de este coro, si bien en ninguno de los casos podemos contar con la versión original exacta, aun la versión de con septeto de metal.

En primer lugar presentamos una grabación en finés con coro masculino y banda militar, cantando la traducción de Weijola (el texto lo tienen en este vínculo), bajo el Coro de la Universidad Politécnica, dirigido por Tapani Länsiö, armonizado por la Banda de la Armada, dirigido por Elias Seppälä




En segundo lugar el registro del Coro de Cámara Tapiola señalado en la discografía anterior, que, recordamos,  interpreta la versión con acompañamiento de piano y armonio:





2 comentarios:

dr. ramsés dijo...

Emitieron esta hermosa pieza el otro día en radio clásica y yo no la conocía. Muchas gracias por tan completo artículo. Tan bueno como siempre.

David Revilla Velasco dijo...

Ciertamente no sólo es una buena pieza musical, sino que todo el contexto que la rodea la hace muy interesante, y desde luego un imprescindible para todo aficionado sibeliano. Muchas gracias y un saludo.