martes, 28 de julio de 2015

Catálogo cronológico: V. Periodo final - a. Serenidad sinfónica (1915-1925)

Sección anterior IV. Periodo oscuro (1908-1915)
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Añadimos un grupo de obras más al catálogo cronológico de la obra de Jean Sibelius. Abordamos en este caso el primer subperiodo de la fase que hemos denominado "Periodo final", lo cual no necesita más aclaración que el propio nombre. Esta fase la hemos divido a su vez en unos primeros años de los damos cuenta después, y un segundo subperiodo en el que continúan muchos de los rasgos estilísticos y estéticos del primero, pero con un afán de experimentación y de cierto vanguardismo no presentes a grandes rasgos en la época de "serenidad sinfónica". 

Las obras creadas en los años que van de la primavera de 1915 a 1929 son obras en las que la música de Sibelius adquiere la madurez y, se podría decir si se permite, la perfección en su técnica compositiva. Su aspiración por una música pura, abstracta, se cumple, y aun cuando haya inspiración literaria la música no tiene otro dueño que sí misma.

Se produce un gran contraste con la fase anterior: los silencios y las texturas delgadas y elípticas dan paso a texturas más densas, con una gran tendencia por lo polifónico más que por crear diferentes planos sonoros, aunque la instrumentación, como siempre en Sibelius, subraye los timbres sin mezcla. Vuelven plenamente las auras, mucho más integradas en el discurso, en consecuencia con lo dicho anteriormente, y mucho más "vitales" si cabe, más dispuestas a crear resultados musicales independientes. El propio discurso musical (también en contraste con el "periodo oscuro") se hace totalmente fluido y continuo, más orgánico e inesperado que nunca.

La orquesta es ya sin duda el instrumento en el que piensa el compositor, y aun cuando componga para piano, para coro, o para otras formaciones, las texturas parecen tener un ideal orquestal (lo cual no quiere decir que no sean idiomáticas).

Las composiciones de este periodo mantienen un aspecto trascendental y sublime, incluso en las pequeñas piezas, con muy pocas concesiones a lo convencional o a lo superficial, y nunca al simple efecto. Se pueden trazar ciertas analogías con el "tercer Beethoven" o el Wagner más parsifaliano.

Si estas son las características generales del "periodo final", ciñéndonos ya al primer subperiodo habría que señalar la tendencia hacia una serenidad y un equilibrio propios, lejos de la desesperanza noctámbula anterior, o del cantabile romanticismo del tercer periodo. Las obras de esta época gozan de un luminosidad única, pero sin pretender alejarse de los tonos de melancolía nórdica. 

El diatonismo, la claridad triádica dominan, aun cuando ese diatonismo en realidad sea muchas veces una modalidad plena, asumida sin que ello contenga una connotación "exótica" o "antigua" (la Sexta sinfonía es el ejemplo más claro y maravilloso de la modalidad sibeliana). La disonancia también está integrada sin problemas en el discurso, no está "emancipada" pero se asume como parte esencial de la armonía, de modo que el resultado es mucho menos "tenso" de lo que el papel pareciera querer indicar.

Es la época de las tres últimas sinfonías, paradigmas del equilibrio y de inspiración única, culmen de toda su música. Estas tres obras constituyen su máxima ambición y preocupación de estos años, hasta el punto que llegan a convivir en su creación y fluir una en la otra, al igual que otros proyectos que acabaron integrados en sus versiones definitivas. Son la confirmación de esa aspiración abstracta, llegando acariciar la idea de denominarlas "fantasías sinfónicas" por su libertad formal, pero finalmente serán llamadas "sinfonías" por su anhelo de crear obras "clásicas", como son de hecho.

Aunque el gran sinfonismo centra la ambición del autor, no por ello desplaza otros géneros. Abundan también pequeñas piezas sinfónicas, casi como años antes las piezas para piano. Los coros también son frecuentes, aumentando los escritos con textos en finés, mientras que la canción con texto sueco mantendrá aquí sus últimos grandes títulos. Destacan muy especialmente las cantatas con acompañamiento orquestal, que aunque con cierto hastío por ser en su mayoría encargos, llevan al mundo coral mucho de lo mejor del mundo de las tres  sinfonías. 

Se produce además cierta vuelta de complacencia por la escritura de piezas para piano y de cámara, que ya no cumplen una simple demanda editorial y económica, sino que suponen un pequeño placer personal y hasta una manera de explorar nuevas posibilidades compositivas. Algunos cuadernos para piano, por ejemplo los opus 97, 99, 101 y 103, contienen obras de primerísimo nivel.

La producción es muy activa los primeros años de este subperiodo, incrementándose además los encargos oficiales (aunque también personales) tras el surgimiento de la república. Pero una vez el esfuerzo se centra en las sinfonías, se nota una disminución en el número de nuevas composiciones, anunciando ya la tendencia que culminará con el doloroso proceso de la Octava sinfonía y el "silencio de Ainola".
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El subperiodo puede enmarcarse entra la primavera de 1915, momento en el que el compositor sale del pesimismo de los años que siguieron a su operación del tumor en la garganta, hasta el verano de 1925, momento en el que está componiendo la música de escena para "La tempestad", obra que le provocará el deseo por experimentar nuevas sonoridades (deseo ya intuido en algunas obras anteriores como las originales Danses champêtres opus 106). 

Estos son los capítulos de la biografía que se corresponden con estos años:

Capítulo 33: miniaturas, los 50 años del compositor y el estreno de la Quinta Sinfonía (1915)
Capítulo 34: la revisión de la Quinta Sinfonía y "Jedermann" (1916)
Capítulo 35: bajo la esperanza más oscura que la noche (1917)
Capítulo 36: El año de la Guerra, Mi patria opus 92 (1918)
Capítulo 37: la versión definitiva de la Quinta Sinfonía y los Días de Música Nórdica (1919) 

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1915 (desde marzo)
- [Andante sostenuto] en Mi Mayor HUL 1753 , para violín y piano [boceto para opus 80?]
- Sonatina en Mi Mayor opus 80, para violín y piano
- Fantasía I [Sexta Sinfonía], para orquesta [proyecto, reutiliza temas originalmente escritos para la Quinta Sinfonía]
- Concerto II / Concerto lirico, para violín y orquesta [proyecto, materiales usados en Sexta Sinfonía]
- "Jóvenes helenos" / "Procesión báquica" [opus 79], para coro [masculino] y orquesta [proyecto no realizado]
- "Kyssen" ("El beso") opus 72 nº3, para voz y piano
- "Kaiutar" ("La ninfa Eco") opus 72 nº4, para voz y piano
- Dos melodías serias opus 77: nº2. Devotion (Ab imo pectore), para violín y piano [arreglado después para violín y orquesta, versiones para cello y acompañamiento de orquesta o piano de 1916]
- Dos melodías serias opus 77: nº2. Devotion (Ab imo pectore), para violín y orquesta [arreglo, original para violín y piano]
- "Tanken" ("Pensamiento") JS.192, para dos voces y piano
- Tempo di Menuetto opus 79 nº2, para violín y piano
- Luonnotar opus 70, poema sinfónico para soprano y piano [arreglo, original con acompañamiento de orquesta de 1913]
- " Ett drömackord" ("Un acorde soñado") opus 84 nº3, para coro masculino a capella
- "Sandels" opus 28, para coro masculino y orquesta [revisión, original de 1898]
- Impromptu en Fa Mayor opus 78 nº1, para violín y piano [también para violoncello y piano]
- Impromptu en Fa Mayor opus 78 nº1, para violoncello y piano [arreglo, original para violín y piano]
- Scherzando en Lab Mayor opus 40 nº8, para piano
- Petite sérénade en Sib Mayor opus 40 nº9, para piano
- "Tre trallande jäntor" ("Tres doncellas trinando") JS.204, para voz y piano [destruída]
- "Der Wanderer und der Bach" ("El caminante y el arroyo") opus 72 nº5, para voz y piano
- Souvenir opus 79 nº1, para violín y piano
- "Evige Eros" ("Eterno Eros") opus 84 nº4, para barítono y coro masculino a capella
- Mazurka opus 81 nº1, para violín y piano
- Quinta Sinfonía en Mib Mayor opus 82 [versión original, esbozos de 1914, revisada en 1916 y en 1919, a veces referida como "Fantasía I"]

1916
- Dos melodías serias opus 77, para violoncello y orquesta [arreglo, originales para violín y orquesta o piano de 1914 y 1915, también para violoncello y piano]
- Dos melodías serias opus 77, para violoncello y piano [arreglo, parte de violoncello del arreglo con orquesta, y parte piano de las versiones para violín y piano]
- Cinco piezas ("Las flores") opus 85 para piano: nº3. Iris & nº2. Oeillet (Clavel) 

- Pièce enfantine en Lab Mayor opus 76 nº8, para piano
- Harlequinade opus 76 nº13, para piano
- Humoresque opus 76 nº4, para piano
- Elegiaco opus 76 nº10, para piano
- Danse caractéristique opus 79 nº3, para violín y piano
- Sérénade en Re Mayor opus 79 nº4, para violín y piano
- Polonaise en Do Mayor opus 40 nº10, para piano
- Souvenir en la menor opus 34 nº10, para piano
- Danse pastorale en La Mayor opus 34 nº7, para piano
- Reconnaissance en Re Mayor opus 34 nº9, para piano
- Joueur de harpe en sib menor opus 34 nº8, para piano
- Seis canciones opus 86, para voz y piano [originalmente cinco, nº6 añadida en 1917] 

- "Jokamies" ("Cada uno") opus 83, música incidental para voces y orquesta [tres piezas arregladas para piano en 1925]
- Quinta Sinfonía en Mib Mayor opus 82 [2ª versión, perdida excepto parte de contrabajo, original de 1916, revisada de nuevo en 1919]

1917
- "Demanten på marssnön" ("El diamante en la nieve de marzo") opus 36 nº6, para voz y orquesta [arreglo, original con acompañamiento orquestal de 1900]
- Humoresque para violín y orquesta nº1 en re menor opus 87 nº1 [reorquestado en 1940, "Impromptus" o "Danzas líricas", títulos alternativos pensados originalmente para la serie opp. 87 y 89]
- Esquisse opus 76 nº1, para piano [títulos alternativos originales: "Giroflée" y "Pensée", posiblemente para añadir a opus 85]
- Religioso opus 78 nº3, para violín y piano [también en versión para cello y piano, títulos alternativos originales: "Mélodie sèrieuse" y "Preghiera"]
- Religioso opus 78 nº3, para violoncello y piano [también en versión para violín y piano]
- Tanz-Idylle opus 79 nº5, para violín y piano [versión original, rev. poco después]
- Valse en Re Mayor opus 81 nº3, para violín y piano
- Tanz-Idylle opus 79 nº5, para violín y piano [versión revisada y publicada, original poco antes]
- Affettuoso opus 76 nº7, para piano
- "Till havs" ("Al mar") [opus 84 nº5], para coro masculino a capella [versión preliminar, revisada poco después]
- "Till havs" ("Al mar") opus 84 nº5, para coro masculino a capella [versión revisada y publicada, original poco antes]
- "Drömmarna" ("Sueños") JS.64, para coro mixto a capella
- Humoresque para violín y orquesta nº2 en Re Mayor opus 87 nº2
- Rondino opus 81 nº2, para violín y piano
- "Fridolins dårskap" ("La locura de Fridolin") JS.84, para coro masculino a capella
- Seis canciones "Las flores" opus 88, para voz y piano
- Mandolinato JS.123, para piano
- Humoresques para violín y orquesta: nº3 en sol menor opus 89a [para violín y cuerda], nº4 en sol menor opus 89b, nº5 en Mib Mayor opus 89c
- "Jääkärien marssi" ("Marcha de los Jäger") opus 91a, para coro masculino y piano [puede interpretarse también para piano solo; arreglado para coro masculino y orquesta en 1918]
- Jääkärien marssi (Marcha de los Jäger) opus 91a, para piano [parte del piano, con melodía vocal en la parte superior]
- Berceuse opus 79 nº6, para violín y piano
- Cinco piezas "Las flores" opus 85 para piano: nos 1, 4 y 5
- "I systrar, I bröder, I älskande par!" ("¡Hermanas, hermanos, parejas amorosas!") opus 86 nº6, para voz y piano
- "Morgonen" ("La mañana") opus 90 nº3, para voz y piano
- "Sommarnatten" ("Noche de verano") opus 90 nº5, para voz y piano
- "Norden" ("El norte") opus 90 nº1, para voz y piano
- Séptima Sinfonía [primeros planes]
- "Fågelfängarn" ("Cazapájaros") opus 90 nº4, para voz y piano
- "Hennes budskap" ("Su mensaje") opus 90 nº2, para voz y piano

1918
- "Vem styrde hit din väg?" ("¿Quién te trajo aquí?") opus 90 nº6, para voz y piano
- "Marcha Scout", para coro [y piano] [versión preliminar de opus 91b, usa boceto de marcha para metal de 1897-99, completado más tarde]
- [Sexta] sinfonía en Mi Mayor [proyecto no realizado]
- "Jääkärien marssi" ("Marcha de los Jäger") opus 91a, para coro masculino y orquesta [arreglo, original para coro y piano de 1917; puede interpretarse también sin la parte coral]
- "Jääkärien marssi" ("Marcha de los Jäger") opus 91a, para orquesta [parte de la orquesta, con melodía vocal en la parte superior]
- "Oma maa" ("Mi patria") opus 92, para coro mixto y orquesta
- Aubade opus 81 nº4, para violín y piano
- Menuetto opus 81 nº5, para violín y piano
- Dos canciones de Schybergson JS.224, para coro masculino a capella
- Impromptus / 'Pequeños poemas sinfónicos', para orquesta [proyecto no realizado]
- "Jone havsfärd" ("Viaje de Jonás") JS.100, para coro masculino a capella
- Linnaea opus 76 nº11, para piano
- "Kullervon valitus" ("La mento de Kullervo), para voz y piano [arreglo de "Kullervos Wehruf" de 1892-93, con texto finés original de opus 7]
- Humoresque para violín y orquesta nº6 en sol menor opus 89d
- "Partiolaisten marssi" ("Marcha Scout") opus 91b, para coro y piano [puede interpretarse también para piano solo; también arreglado con acompañamiento orquestal, utiliza esbozo de 1897-99, esbozado en enero de 1918, revisado en 1921 y 1951/52]
- "Partiolaisten marssi" ("Marcha Scout") opus 91b, para piano [parte del piano, con melodía vocal en la parte superior]
- "Partiolaisten marssi" ("Marcha Scout") opus 91b, para coro mixto y orquesta [arreglo, original para coro y piano; puede interpretarse también sin la parte coral]
- "Partiolaisten marssi" ("Marcha Scout") opus 91b, para orquesta [parte de la orquesta, con melodía vocal en la parte superior]

1919
- "Mummon syntymäpäivänä" ("Canción de cumpleaños para la abuela") JS.136, para voz y piano
 - Mélodie opus 94 nº5, para piano
 - Quinta Sinfonía en Mib Mayor opus 82 [tercera versión (final), esbozos de 1914, original de 1915, revisión 1917-19]
 - Dance opus 94 nº1, para piano
 - Consolation opus 76 nº5, para piano
 - Promootiomarssi (Marcha académica) JS.155, para orquesta
- Andantino 'Till O. Parviainen' ('A 'Till O. Parviainen') JS.201, para piano [revisado como opus 94 nº3]
- Con passione JS.53, para piano
- Sonnet opus 94 nº3, para piano [revisión de JS.201]
- Berger et bergerette opus 94 nº4, para piano
- Gavotte opus 94 nº6, para piano
- Valse lyrique HUL 0734, para piano [versión preliminar de opus 96a, combina las piezas Granen y Syringa de 1914]
- Cinco piezas para piano opus 75 ["Los árboles"]: nº5. Granen (Pícea) [versión revisada, original HUL 0732 de 1914]
- Valse lyrique opus 96a, para piano [basado en Syringa de 1914,  versión preliminar HUL 0734 de días antes, orquestado en 1920; título alternativo: 'Les lilas. Valse']
- "Jordens sång" ("Canción de la tierra") opus 93, [compuesto principalmente entre enero y febrero de 1919, revisado en septiembre]
- "Suomenmaa", para coro [y orquesta?] [proyecto no realizado]
- Pastorale, para dos voces y piano [arreglo de sección central de Autrefois opus 96b, para ensayo?]
 - Autrefois, scène pastorale opus 96b, para dos sopranos y pequeña orquesta [versión original, revisada en 1920; sección central también arreglada para dos voces y piano (para ensayo?), arreglos para dos voces y piano de la pieza completa, y para piano solo de 1920]

1919-1920
 - Kuutar (Diosa Luna), poema sinfónico [proyecto no realizado, temas reutilizados en Sexta Sinfonía]
- "Maan virsi" ("Himno a la Tierra") opus 95, para coro mixto y orquesta

1920
- Valse lyrique opus 96a, para orquesta [arreglo, original para piano de 1919]
med. agosto 1920    
- Seis bagatelas para piano [opus 97: nº2] Lied HUL 0737 [versión preliminar]
- Seis bagatelas para piano opus 97: nos 1-3
- Seis bagatelas para piano [opus 97: nº5.] Impromptu HUL 0739 [versión preliminar]
- Seis bagatelas para piano opus 97: nos 4-6
- Autrefois, scène pastorale opus 96b, para dos sopranos [/dos clarinetes] y pequeña orquesta [versión revisada, original de 1919]
- Autrefois, scène pastorale opus 96b, para dos sopranos y piano [arreglo, original de 1919]
- Autrefois, scène pastorale opus 96b, para piano [arreglo, original de 1919]
- "Små flickorna" ("Pequeñas chicas") JS.174, para voz y piano
- "Viipurin Laulu-Veikkojen kunniamarssi" ("Marcha de honor a los hermanos cantores de Viipuri") JS.219, para coro masculino a capella [Versión I, nueva versión del mismo texto con diferente música de 1929]

1921
- La forja del Sampo, poema sinfónico [proyecto no realizado, relacionado con Sexta Sinfonía?]
- Suite mignonne opus 98a, para dos flautas y orquesta de cuerda [también en arreglo para piano]
- Suite mignonne opus 98a, para piano [arreglo, original para dos flautas y orquesta de cuerda de poco antes]
- Scaramouche, suite para orquesta [proyecto no realizado, sobre música incidental opus 71]
- "Partiolaisten marssi" ("Marcha Scout") opus 91b, para coro mixto y piano [nueva versión, original de 1918]
- Valse chevaleresque HUL 1815, para piano [versión preliminar de opus 96c]

1922
- Valse chevaleresque opus 96c, para orquesta [arreglo, versión preliminar para piano HUL 1815, arreglado de nuevo para piano poco después]
- Valse chevaleresque opus 96c, para piano [arreglo, de opus 96c, a partir también de versión preliminar HUL 1815]
- "Likhet" ("Semejanza") JS.121, para coro masculino a capella
- Suite champêtre opus 98b, para orquesta de cuerda [también arreglada para piano poco después]
- Suite champêtre opus 98b, para piano [arreglo, original para cuerda de poco antes]
- Ocho piezas para piano opus 99
- Suite caractéristique opus 100, para arpa y orquesta de cuerda [también arreglada para piano poco después]
- Suite caractéristique opus 100, para piano [arreglo, original para arpa y cuerda de poco antes]
- Novellette opus 102, para violín y piano
- Andante festivo JS.34a, para cuarteto de cuerda [también en arreglo para orquesta de cuerda de 1939, op. 103 nº1 usa material de esta pieza; proveniente de Marjatta?]

1923
- Sexta Sinfonía en re menor opus 104 [primeros esbozos desde 1915, elaboración principal 1922-1923, reutiliza temas proyectados de la Quinta Sinfonía, del Segundo Concierto para Violín y de Kuutar]

1923-1924   
- Séptima Sinfonía [esbozos y fragmentos rechazados del final]: Primer final alternativo HUL 0354, Segundo final alternativo HUL 0353

1924
- Andantino – Allegretto HUL 0742, para piano [versión preliminar de opus 101 nº5]
- En humor lúgubre, para piano [versión preliminar de opus 103 nº5]
- Cinco composiciones románticas opus 101, para piano
- Cinco impresiones características opus 103, para piano
- Séptima Sinfonía en Do Mayor opus 105 [en un movimiento, primeros esbozos de 1917, compuesta fundamentalmente 1923-24, también llamada "Fantasia sinfonica"]
- Octava Sinfonía [primeros esbozos]
- Danses champêtres opus 106, para violín y piano: nos. 1 & 2  [nos. 3-5 añadidos en 1925]:
- "Koulutie" ("El camino a la escuela") JS.112, para coro mixto a capella   

1925 (hasta agosto)
- "Työn laulu" ("Canto de trabajo") [proyecto no finalizado, destruido]
- Danses champêtres opus 106, para violín y piano: nos. 3-5
- Kolme johdantovuorolaulua (Tres antífonas introductorias) JS.110, para celebrante (barítono), coro mixto y órgano
- "Herran siunaus" ("La bendición del Señor") JS.95 , para barítono y órgano
- Scène d’amour, para violín y piano [arreglo de fragmento de opus 71, original de 1913]
- "En glad musikant" ("Un músico feliz") JS.70, para violín solo con texto
- Dos canciones para coro masculino opus 108
- Morceau romantique sur un motif de M. Jacob de Julin JS135b, para piano [posiblemente versión original, después orquestado]
- Morceau romantique sur un motif de M. Jacob de Julin JS135a, para orquesta [posiblemente versión arreglada, original para piano de poco antes]
- Jokamies, suite para orquesta [proyecto no realizado, sobre opus 83]
- Jokamies opus 83: Episodio, Scena & Canzone para piano [arreglo, original para orquesta opus 83 de 1916]
-  Intrada HUL 0052, para órgano [versión preliminar de opus 111a]
- Intrada opus 111a / HUL 0828, para órgano [vs. original, con doble pedal, manuscrita, editada en 1943 con errores, revisada y editada en 1957]

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Sección siguiente: 
V. Periodo final - b. Experimentación final (1925-1929)

jueves, 16 de julio de 2015

Dossieres sobre Jean Sibelius en la revista "Scherzo"

La decana de las revistas melómanas española, Scherzo, ha tenido a bien hacerse eco del 150 aniversario del nacimiento del maestro Sibelius, dedicándole un dossier especial en su número veraniego de julio-agosto, el nº 305 de la cuenta total. Desde este blog recomendamos su lectura, dado el interés de algunos de los cuatro artículos totales, y el tener en cuenta que son pocas las ocasiones en que podemos ver a una publicación hispanoparlante, sobre todo española, dedicarle su espacio a la figura y a la música del genial compositor finlandés.

El primer artículo es el que menos interés ha causado a quien les escribe, debido principalmente a que su propio autor parece no tener tampoco especial interés por el sujeto. Además, aunque explicita su intención de alejarse de los tradicionales tópicos y la oposición adorniana, en realidad hace un rodeo para devolverlos a la palestra. El articulista tampoco parece conocer más que someramente la música de la que habla, así por ello se le puede disculpar.

Juan Carlos Moreno nos habla de "el otro" Sibelius, un recorrido amplio y, ahora sí, mucho mejor informado, de los géneros y obras menos frecuentes del compositor (es decir, fuera de las sinfonías, el Concierto para violín o "Kullervo"). Personalmente sólo daría mi pero a la necesidad de explicitar que algunas colecciones de canciones o música para piano en realidad están escritas en momentos distintos y son de calidades muy distintas, o resaltar alguna que otra obra para piano que brilla muy por encima del conjunto, encontrándose incluso entre las obras maestras del compositor, como las Sonatinas opus 67, o los Cinco esbozos opus 114.
 
Juan Manuel Viana nos propone un recorrido enciclopédico y francamente informativo por otros compositores "en torno al maestro", desde los inmediatos predecesores, pasando por los contemporáneos y por los alumnos, hasta músicos posteriores que todavía sintieron su peso. Por mi parte habría añadido la figura de Pacius, como "padre de la música finlandesa" (aunque la influencia sobre Sibelius es prácticamente inexistente), como a Kalevi Aho y a Rautavaara, aunque imagino que por ser estos dos últimos mucho más conocidos se salían del enfoque principal.

Andrés Ruiz Tarazona como habitualmente nos da una lección de sabiduría, dedicándole el artículo final a un imposible: la relación de Sibelius con España. Comenzando con una serie de analogías tan originales como, hay que decirlo, acertadas, el gran crítico hace un recorrido muy completo por los estrenos sibelianos en España (dicho sea de paso, una historia casi para echarse a llorar), del que hemos tomado buena nota. 
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En el año 2007, con el motivo de los 50 años de la muerte del compositor, la revista también sacó un dossier (nº225, diciembre) semejante, aunque si hemos de comparar ambas oportunidades, esta primera parece francamente muy superior. El grupo comenzaba con un artículo de Santiago Martín Bermúdez, una disquisición muy profunda de las diferentes percepciones y "males" que ha vivido la recepción de la obra sibeliana, destacando mucho lo original y singular de su música, y dándola un justo valor. Algunas de las ideas del artículo por cierto no sólo las compartí entonces, sino que siempre las he hecho mías. Para redundar en esto, se reproducía a continuación un extracto de un libro del compositor Constant Lambert, perteneciente al grupo de entusiastas británicos de mediados de siglo, que habla del tratamiento único de la forma en el compositor finlandés. Enrique Igoa analiza las partituras de las últimas sinfonías, y de nuevo Juan Carlos Moreno cierra el dossier con un recorrido amplio sobre la discografía, con algunos puntos especialmente acertados.
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El número actual está a la venta en la propia página (formato físico, o en pdf a precio inferior), o en las tiendas especializadas que suelan contar con ella, además de poder leerse en diferentes las bibliotecas o los conservatorios que la adquieran habitualmente.

El número de 2007 en cambio está disponible en la hemeroteca en pdf de la revista, por lo que pueden leerlo directamente en el siguiente enlace:




 


miércoles, 15 de julio de 2015

Festivales Sibelius en el 150º Aniversario


A lo largo de este año en que se celebra los 150 años del nacimiento de Jean Sibelius han sido y serán diversos los festivales, conciertos y otros eventos especiales que han querido homenajear al músico finlandés. Nos han solicitado que demos publicidad de dos ellos, lo cual haremos encantados por el gran interés que ofrecen, en especial el primero de ellos. Y aún, cuando es momento de poder planificar vacaciones, si tienen interés pueden hacerlo de la mejor manera, con la música del genio nórdico y bajo marcos incomparables.


El festival Sibelius de Lahti (Finlandia) se celebrará del 31 de agosto al 6 de septiembre. Si desde lo años 90 este festival ha sido sin duda el principal acontecimiento sibeliano a nivel mundial, la ocasión de este aniversario ha permitido una programación fuera de serie, posiblemente la mayor concentración de talento sibeliano que se haya visto en los últimos tiempos, incluyendo una integral sinfónica en manos de los más grandes especialistas:

http://www.sinfonialahti.fi/sibelius/en_GB/upcoming_festivals/

El 31 de agosto se inaugura el festival con Leif Segerstam dirigiendo la Filarmónica de Helsinki y un programa "mitológico": Tapiola, "Luonnotar" y Lemminkäinen. El 1 de septiembre Osmo Vänskä se volverá a subir al podio de su antigua orquesta, la Sinfónica de Lahti para dirigir una de sus obras fetiche, La ninfa del bosque, y las sinfonías Tercera y Cuarta. Al día siguiente Sakari Oramo se trae a la Sinfónica de la BBC para recordar las dos grandes obras del debutante Sibelius, Una saga y "Kullervo". La orquesta repite el día 3 pero bajo las órdenes de Okko Kamu, que interpretará la Segunda y el Concierto con Sergei Malov como solista. El día 4 Jukka-Pekka Saraste volverá con la orquesta local, y dos nuevas sinfonías, la Primera y la Quinta, junto con El bardo. Y el 5 Kamu, también con los de Lahti, cerrará el ciclo con las dos últimas sinfonías, además de Las oceánidas y La hija de Pohjola. 


Además, en paralelo, habrá varios recitales de cámara y piano, también con las primeras figuras del sibelianismo finlandés: el Cuarteto Tempera, el violinista Jaakko Kuusisto, los pianistas Paavali Jumppanen y Folke Gräsbeck, el Trío con Piano Sibelius, además de un recital de canciones con la mezzo Erica Back.

El evento se complementa con diversas charlas pre-concierto por parte de los intérpretes y diversos estudiosos como Andrew Barnett, en inglés y gratuitas.

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Otro intesante festival se celebra lejos de los lagos finlandeses: nada menos que en Rapallo, la mítica localidad costera italiana cercaba a Génova, que acogió días soleados de figuras como la de Nietzsche o la de nuestro compositor en su viaje a Italia, entre 1901 y 1902, durante el cual escribió gran parte de su Segunda Sinfonía.

El festival se celebrarán entre el 8 y el 12 octubre de este año, (con una charla previa el 26 de septiembre) y contará con figuras como la Folke Gräsbeck, la violinista Satu Jalas (a la sazón nieta del compositor), el Nuevo Cuarteto de Helsinki, y muchos otros.

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Vaya pues nuestra recomendación. Ya que lamentándolo quien les escribe por el momento no tiene oportunidad, esperemos que si alguno de nuestros lectores acude a algunos de nuestro lectores acude a alguno de los festivales... ¡nos lo cuente!


martes, 14 de julio de 2015

Biografía (y 51): la voz del norte se apaga (1957)

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1957 supondrá el cierre de una larga vida. Pero, a sus 91 años, Jean Sibelius aún permanece preocupado por su música, y trabajando. A finales de primavera cumple con un encargo que le había efectuado el barítono-bajo Kim Borg, una emergente figura finlandesa de la ópera, y al que además le unía una relación familiar (primo lejano por parte de madre). Se trataba de dos arreglos para su voz, acompañada por orquesta, de antiguas obras. El primero de ellos suponía una vuelta a la tempestuosa juventud y al comienzo de su carrera: el "Lamento de Kullervo", el final del tercer movimiento de su sinfonía/poema sinfónico "Kullervo" opus 7, una versión de concierto con una coda más apropiada y unos retoques a la instrumentación. La segunda se trataba de "Kom nu hit, död" ("Aléjate, Muerte"), la primera de las dos canciones que escribiera para una producción en sueco de "Noche de Epifanía", de William Shakespeare. El original (1909, de su "periodo oscuro") estaba escrito para el acompañamiento de guitarra, revisado después para el piano. La orquestación es cristalina y sutil, muy acabada, y de gran nobleza y tristeza.


"Ni una rosa, ni una rosa
sobre mi negro féretro sea arrojada;

ni un amigo, ni un amigo, 
perturbe la tierra de mi tumba."

El compositor sin embargó necesitó ayuda, porque el temblor de sus manos le impedía escribir en el papel pautado, por lo que contó con la asistencia de Jussi Jalas, al cual dictó la partitura. Su yerno mismo dirigió a Borg el 14 de junio, en la Sala de la Universidad de Helsinki, dentro del marco de la Semana Sibelius de ese año. Estos arreglos suponen su último trabajo musical conocido.


El cantante y compositor Kim Borg (1919-2000). Fotografía de 1965.

El propio Borg grabaría ese mismo año un disco con las más célebres canciones de Sibelius (y las de otro compositor menos conocido, Yrjö Kilpinen) para la Deutsche Grammophon, que se convertiría en todo un clásico.

El entorno del genio nórdico notó que el pensamiento de Sibelius estaba en ese verano más ausente que nunca, completamente despreocupado de las tareas diarias que antes llenaban su vida. "Durante sus últimos meses el hogar del maestro parecía extrañamente alterado... La fuerza vital de su propietario no irradiaba ya el lugar. Estaba en retirada de la vida, y sabía muy bien que su última hora pronto llegaría", recogería Santeri Levas, su secretario.

Aunque no era la primera vez en su vida (de hecho "sintió" la cercanía de la muerte con verdadera hipocondría en más de una ocasión, en especial tras su operación de garganta), en esta ocasión la sensación de vivir sus últimos días le impregnó con clarividente certidumbre, pero al tiempo con gran serenidad. Llevaba tiempo esperando a las aves migratorias, que para él tenían un significado casi místico. El miércoles 18 de septiembre contempló maravillado bandadas de grullas volando sobre el cielo de Ainola: "¡vienen, los pájaros de mi juventud!", exclamó a su hija Margareta desde la balconada, mientras se fijaba cómo una de ellas se alejaba del grupo, daba vueltas sobre la casa, y volvía tras trinar junto con sus compañeras a su viaje lejos del norte...

Una de las últimas imágenes tomadas de Jean Sibelius

Al día siguiente habló por teléfono con dos directores de orquesta, Martti Similä y Malcolm Sargent. A pesar de que algunas de su obras, como sus tres primeras sinfonías, tenían más de medio siglo de existencia, su compositor aún era una leyenda en vida, y eran muchos los intérpretes y admiradores que se atrevían a consultarle para hacer sonar su música. Las visitas personales y cartas con el tiempo habían cedido ante la facilidad de la tecnología moderna, y el teléfono se había mostrado como una manera maravillosa para responder a los músicos. Sir Malcolm Sargent había acudido a Helsinki para dirigir a la Filarmónica en unas horas, y confía en visitarlo. El compositor prometió al director británico oír la retrasmisión que haría la radio. Se fue a la cama algo más pronto, antes de escuchar las noticias como acostumbraba. 

El viernes 20 de diciembre se despertó algo mareado. No obstante leyó como habitualmente la prensa desde su cama, y después le levantó para asearse y vestirse, sin necesitar ayuda. Pero hacia las once de la mañana, mientras tomaba el almuerzo, se desmayó. El médico local, Vilho Laine-Ylijoki, que asistía al músico desde hacía dos décadas, acudió en cuanto pudo, en apenas un cuarto de hora. Seguía desplomado en la mesa, donde acertó a intuir el diagnóstico: una hemorragia cerebral. Con ayuda de una doncella y el cocinero, le llevaron a la cama. 

Sibelius recuperó la consciencia, al menos parcialmente, capaz de darse cuenta de que su propia doble barra final se acercaba. Sus hijas Eva y Katarina estuvieron junto a él. Y por su puesto su mujer Aino, acompañándolo siempre. Pudo decir algunas palabras. Cuando su hija Katarina le comunicó "padre, Eva y Kai están aquí" con un hilo de voz, el anciano músico replicó "Eva y Kai". Esas fueron sus últimas palabras.

El compositor cayó de nuevo en la inconsciencia a las cuatro de la tarde, y hacia las nueve y cuarto dejó de respirar. 

Mientras, en Helsinki, Malcolm Sargent dirigía la Quinta sinfonía, aquella obra que en la que el propio Sibelius había plasmado su lucha por la belleza y la vida, y la contemplación de aquellas aves que emigraban buscando el calor de la luz. Aino encendió la radio, y según explicaría su hija Katarina: "madre tenía la ilusión de que, si el subía el volumen de la radio, quizá él podría levantarse. No era más que un pensamiento ilusorio. Padre estaba lejos."

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La noticia apareció ya en las portadas de los diarios del día siguiente, que le dedicaban extensos artículos (incluso el diario de Madrid ABC hace una extensa crónica en sus páginas 23 y 24, con las esperables inexactitudes) . La esquela oficial se publicó el 24 de septiembre, con las palabras "mi canción está hecha de sufrimientos", escogidas al parecer por el propio compositor. 

El 29 se celebró una ceremonia privada en Ainola, en la que Jalas interpretó al piano el "Canto del corazón" de los coros opus 18, y Próspero de la música para "La tempestad". Tras lo cual se preparó el féretro, que sería llevado a Helsinki para el funeral oficial. Decenas de coches se fueron siguiendo al compositor, creando una cola de una milla.

El coche con el féretro llegó finalmente a la plaza del Senado, iluminada con antorchas, y una docena de músicos, de la Orquesta Filarmónica y de la Sinfónica de la Radio, lo llevaron al interior de la catedral de la capital finlandesa. Se calcula que unas 17.000 personas rindieron tributo a la voz del país, desfilando ante su cuerpo. Los estudiantes hicieron guardia de honor, velando toda la noche.

El lunes 30 de septiembre, tras horas depositando los cientos de coronas, empezó la ceremonia, presidida por el arzobispo Salomies. La catedral estaba llena, y se permitió asistir desde a las más altas autoridades hasta al finlandés común. El altar estaba iluminado por siete velas, que simbolizaban mágicamente las sinfonías del maestro. Además de los himnos religiosos, durante el funeral Tauno Hannikainen dirigió números de "La tempestad", El cisne de Tuonela, el movimiento lento de la Cuarta sinfonía, y In memoriam opus 59, sus propias visiones místicas del Más Allá; mientras que el compositor Yrjö Kilpinen realizó el discurso. El acto se cerró con las dos últimas coronas de flores, llevadas por su esposa Aino y el presidente de la república, Urho Kekkonen.

El féretro fue nuevamente llevado por músicos, en esta ocasión incluyendo a compositores de nueva generación, como Einojuhani Rautavaara y Uuno Klami, bajo los compases de la Marcha fúnebre de su Música masónica en el órgano.


Imágenes del funeral de Jean Sibelius, 30 de septiembre de 1957

El silencio imposible de las multitudes acompañó a una nueva procesión de vuelta a Ainola, donde finalmente los restos de Jean Sibelius fueron confiados a su familia. Y en el propio entorno del jardín y bosque de su casa, en un rincón que habían llamado "Rapallo" (rememorando el lugar vacacional que visitó la familia en Italia, en 1901), fue enterrado. Por deseo de su esposa, un conjunto coral formado por miembros del YL y otros coros, entonó de nuevo la "Canción del corazón" opus 18 nº6, y Aino dirigió las últimas palabras al que ya yacía bajo tierra: "con gratitud por una vida que ha sido bendecida por tu gran arte. De tu propia esposa". Años más tarde ambos descansarían juntos, bajo una lápida metálica de absoluta sobriedad.

Tumba de Jean y Aino Sibelius. Foto propia, septiembre de 2007

Inmediatamente el mundo empezó a preguntarse si el maestro había dejado música por estrenar, si en esos largos años de silencio había compuesto obras que aún se desconocían. Su hija Eva Paloheimo ejerció de portavoz de la familia: no había composiciones inéditas. No fue hasta 1982, en el 25 aniversario de su muerte, cuando se anunció que Ainola guardaba en realidad cierta cantidad de valiosas partituras. Se trataba principalmente de obras de juventud, esbozos, y otras pequeñas composiciones que el propio compositor no había tenido en gran estima, pero que los sibelianos celebraron como verdaderos pequeños tesoros. La donación se depositó en la Universidad de Helsinki, llegando a provocar una nueva fase de interés por el compositor, interés que ha seguido e incluso ha ido aumentando hasta el entusiasmo en los últimos años.
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Con la presente postal finaliza la serie dedicada a la biografía de Jean Sibelius. Dedicaremos un epílogo a relatar algunos trazos sobre la vida de sus familiares, y en el futuro habrá espacio para ampliar algunos aspectos biográficos en los que queda aún profundizar.

jueves, 2 de julio de 2015

Ampliando varias discografías comentadas del blog

Hemos revisado varios antiguos posts de este blog para aumentar el número de grabaciones comentadas, principalmente aquellas discografías que contaban con una cantidad mínima de discos comentados, aunque también por la incorporación de discos más recientes (gracias en buena medida a que, por fortuna, en los últimos tiempos el número de grabaciones sibelianas ha aumentado).

En el caso de el Concierto para violín lo hemos hecho también porque varios lectores  insistían en ello. Dicha discografía en principio era sólo indicativa, por la enorme cantidad de registros de dicha obra. Pero finalmente hemos optado por el enfoque contrario: dar cuenta de cuantas grabaciones nos sea posible. Por el momento son 24 grabaciones, pero en el futuro iremos sumando más.

Estas actualizaciones son las siguientes:

Kullervo opus 7:
http://sibeliusencastellano.blogspot.com.es/2009/01/kullervo-y-12-discografia.html

Lemminkäinen opus 22
http://sibeliusencastellano.blogspot.com.es/2010/02/lemminkainen-opus-22-y-9-discografia.html

Scènes historiques I opus 25:
http://sibeliusencastellano.blogspot.com.es/2009/05/scenes-historiques-i-opus-25-1899-rev.html

Finlandia opus 26:
http://sibeliusencastellano.blogspot.com.es/2009/06/finlandia-opus-26-y-3-discografia.html

Concierto para violín y orquesta opus 47:
http://sibeliusencastellano.blogspot.com.es/2009/04/el-concierto-para-violin-y-7.html

El bardo opus 64:
http://sibeliusencastellano.blogspot.com.es/2009/02/el-bardo-opus-64-y-2-analisis-y.html

lunes, 29 de junio de 2015

La hija de Pohjola opus 49, fantasía sinfónica (1905-06): (y IV). Discografía

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La discografía de la obra pone en relieve cómo los grandes directos sibelianos han dado siempre buenas versiones de esta obra, colocándose en primer término los directos nativos y algunas de los intérpretes históricos. Sorprenden algunas ausencias (como la de Karajan, quien sospechamos que habría dado una buena interpretación). Parece que al ser una obra tan plenamente finesa sólo la escuela anglosajona, de tradición centenaria, se ha atrevido con esta obra maestra del maestro de Ainola.
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Orquesta Sinfónica de Lahti
Osmo Vänskä
BIS (2000)


La grabación de Vänskä es a todas luces antológica. Tremendamente fiel a la partitura, pero sobre todo al espíritu sibeliano, dejando hablar a la composición en su plenitud, sin estilismos ni personalismos, y además con una fuerza arrolladora. Sólo el ahondar aún más en su pasión y en su romanticismo haría perfecta esta versión, que lo es... casi.
El canto del cello solo tienen connotaciones ancestrales, muy bien remarcados por las profundas sonoridades de los acordes que lo acompañan, profundidad que continúa telúrica en la expansión posterior, de toques graves. El diálogo resulta misterioso, cautivador, y la cuerda se abre paso con fuerza de la gravedad, transformada magistralmente en aire cuando comienza el ostinato. Los oboes cantan elegantes y con cierta nostalgia el tema, ganando en maravillosa intensidad cuando crecen orquestación y dinámica, todo bajo un pulso lleno de emoción y empatía. Las cuerdas nos llevan mágicamente a las fanfarrias heroicas, que resultan llenas de color y fantasía. El tema de la doncella resulta aún más colorido, liviano como el aire, y lleno de encantamientos, sobre un arpa especialmente refinada y delicada. El comienzo del desarrollo ahonda más en este mundo de fantasía, con un toque muy melancólico, que se vuelve hipnóticamente dramático cuando llegan los motivos cromáticos. Los solos de madera resultan especialmente nostálgicos, contrastando con los feéricos sones de los trémolos de cuerda del pasaje siguiente. En el frenesí del clímax el director finlandés hace un trabajo magnífico, poniendo de relieve todos los planos de la orquestación, organizados bajo el ritmo frenético y nervioso auténticamente sibeliano. El enlace de reexposición y el comienzo de esta resulta perfecto en casi todos los parámetros posibles, con una emoción que se antoja casi locura boreal. La vuelta de las fanfarrias es trepidante, realmente propia del mundo de los mitos, mientras que los prolongados motivos de la cuerda dibujan al héroe caído y su tristeza infinita, dando su adiós de manera tan amable como callada, como un suspiro de resignación. Magnífica e imprescindible, hasta el momento la grabación de La hija de Pohjola por antonomasia.

Interpretación: 9 • Estilo: 9 • Sonido: 7



Orquesta Sinfónica de Boston
Serge Koussevitzky   
VICTOR RCA (1936) - reed. NAXOS (2004)

El director de origen ruso, uno de los primeros campeones sibelianos de fuera de Finlandia, es sin duda uno de los grandes directores de todos los tiempos, aun con ciertas libertades en general, sus lecturas resultan plenas de un poder pocas veces superado. Además en este caso esas libertades serán muy pocas, realizando una lectura fiel al espíritu de la obra, y con un entusiasmo que en seguida se contagia al oyente.
El recitado inicial suena robusto, muy poderoso y legendario, dando paso a un excelente intercambio antes que el tema se forme con vibrantes oboes, que se mantienen sobre unas tupidas sonoridades de fondo, creando un aura de muy especial magia. El crescendo hasta las floridas fanfarrias prosigue con esa sensación de poder. El tema femenino suena lírico y delicado, sobre un fondo de nuevo vibrante y emocionante. El comienzo del desarrollo parece un anticlímax, una paralización de toda la emoción anterior, desde luego calculada para contrastar a su vez con el arrebatador recuerdo de los temas posteriores, saturado de ritmos trepidantes y telúricas interpretaciones. La reexposición es sin duda magistral, con unos violines agitados que parecen dignos de todos los dioses del cielo mitológico. Los contrastes dramáticos prosiguen en esta sección, desde las olímpicas fanfarrias hasta el appasionato de toda la cuerda en su postrer tema. Väinämöinen se despide con una cuerda etérea, tan hermosa como llena de una melancolía infinita. Una de las mejores lecturas, ¡siendo una de las primeras!

Interpretación: 9 • Estilo: 7,5 • Sonido: 3,5 (mono)



Orquesta Sinfónica de Bounemouth
Paavo Berglund
EMI (1976)


Aunque Berglund interpretó en muchas ocasiones esta obra por desgracia apenas nos legó esta grabación, dando cuenta de la partitura como expresión máxima de la orquesta sibeliana. Una lección de estilo y de la mejor interpretación, aunque esté teñida de la habitual sobriedad y hasta pesimismo del director.
La obra arranca con un clima legendario, oscuro y primordial. Con el intercambio de maderas, el director finlandés deja oír plenamente los diferentes planos orquestales, pero dando especial relieve a los bajos, lo que le da una especial firmeza. Con facilidad el tema arranca, especialmente emocionado y trepidante, con una orquesta plena. Las fanfarrias suenan esplendorosas, mientras que el segundo tema se torna muy lírico y tremendamente brillante. El comienzo del desarrollo no supone ningún freno, e imperceptiblemente Berglund consigue mantener la tensión, que se transmite al resto de la sección de manera creciente, a pesar de los desolados solos de las maderas que no interrumpen el discurso. El clímax se torna muy exaltado, de fuerza casi ruda. Los violines se ponen frenéticos para dejar hablar al tema, que adquiere tintes heroicos, convertidos en épicos al llegar de nuevo las fanfarrias. Por eso resulta natural que el final del poema sinfónico, a través de un pasaje de notas prolongadas especialmente anhelantes, resulte en una verdadera claudicación, un dolor ante lo inevitable de tintes muy poco optimistas. Un soberbio registro, muy recomendable.

Interpretación: 8,5  • Estilo: 8 • Sonido: 7



Orquesta Sinfónica de Londres
Robert Kajanus
HMV (1932) - varias reediciones, incl. NAXOS Historical (2012)


A finales de junio de 1932, en el mítico estudio de Abbey Road, el gran paladín de la música sibeliana graba por primera vez esta obra. La lectura de Kajanus es por supuesto una lección de estilo y, aunque con sus deficiencias técnicas (hay que anotar que especialmente por parte de la orquesta, lo cual resulta sorprendente), y su sonido primitivo, la interpretación resulta poderosa, intensa y mágica.
El comienzo del canto es misterioso, con un toque mítico y ancestral, redondeado por la profundidad de la prolongación. El tempo rápido se impone - quizá demasiado súbitamente - ya en el diálogo de los vientos, ganándose emoción mientras se forman las auras los ritmos nerviosos, que sostendrán a un frenético y hermoso tema principal, pleno y olímpico, que deriva en verdadero éxtasis en las fanfarrias, bravas y contundentes. Como contraste el tema femenino resulta muy delicado y sobrenatural, bajo un rubato muy estilizado y que le da gran vitalidad a la sección. El final de la exposición llega como en flecos de materia mágica, mientras que el desarrollo impone de nuevo los ritmos nerviosos y los grandes contrastes. Un dinamismo nada impostado, que enloquece en herido frenesí cuando se aproxima el clímax, donde el director finés impone como es de esperar su lenguaje plenamente sibeliano. La reexposición da medida de todo el heroísmo kalevaliano, aunque parece que la orquesta tiene alguna dificultad por el torrente de notas. Las fanfarrias vuelven a mostrar al hechicero en su esplendor, por lo que su caída se antoja especialmente triste, y suena a verdadera despedida. Los últimos compases, muy rapsódicos, dan buena medida de por qué Kajanus da lecciones en el ramillete de grabaciones que nos dejó, que no por pioneras deja de estar entre las grandes. Koussevitzky es su gran rival entre las históricas, pero la primera grabación es la primera grabación, y como documento debería estar en toda discoteca sibeliana.

Interpretación: 8 • Estilo: 9,5 • Sonido: 3 (mono)


Orquesta Sinfónica de Helsinki
Leif Segerstam
ONDINE (2004)

 
La segunda grabación de Segerstam parte de unos principios semejantes a la efectuó una década antes (ver más adelante), con la misma lentitud, aunque el sonido y la propia orquesta mejoran aún más el resultado, sólo pecando en ocasiones de cierta palidez y ritmos mecánicos.
El recitado inicial canta muy hermoso y lleno de pasión, con sonoridades misteriosas y legendarias, y la venerabilidad que le da además su paso lento. El tempo se acelera y se cubre de colores bruñidos con el intercambio de maderas, a lo que sigue con cierta sobriedad las auras de la cuerda. El tema suena especialmente refinado y cuidado con los dos excelentes oboes de la orquesta finesa, completándose finalmente un magnífico cuadro repleto de fantasía y mística ancestral. Las fanfarrias, poderosas, casi wagnerianas, conducen a un segundo tema quizá algo tímido y estático. El comienzo del desarrollo trabaja muy especialmente los contrastes sonoros, subrayando los silencios y las dinámicas, y aportando un toque melancólico y de cierta desolación incluso. Cuando la tensión se apodera de la música, el director finlandés da lo mejor de nuevo, con una verdadera explosión de energía y aventura, magnífica en el comienzo de la reexposición (aunque algo más de flexibilidad rítmica le hubiera venido mejor). Las fanfarrias de esta sección resultan más contenidas, pero dan paso a una expansión de la cuerda llena de una belleza anhelante muy poderosa, prolongada en una coda magnífica. Recomendable.

Interpretación: 8 • Estilo: 8  • Sonido: 8,5



Orquesta Sinfónica de Islandia
Petri Sakari   
NAXOS (2000)


La unión de la orquesta islandesa y el director finlandés no podía sino traer el sabor de las antiguas sagas. Toda la serie de sus grabaciones es inversamente proporcional a su modestia contractual, y además en esta en particular logran una versión maravillosa, llena de colorido y sabor de historia nórdica, con una musicalidad intensa y que atrapa al instante.
El comienzo vibrante, de viejas entonaciones chamánicas, da paso a un ascendente colorido de leyenda, con unas figuras áuricas que parecen cada una de ella un adjetivo más de la descripción. El tema llega con cierto grado de lirismo y de fascinación tenue, aunque en él está impresa la grandeza, cristalizando de nuevo en su ascenso hasta explotar en las fanfarrias, más sibelianas que nunca, contundentes y heroicas. El tema femenino se muestra lleno de delicadeza y clima feérico, con una sonoridad muy especial al distinguir con nitidez los instrumentos de la melodía. Entre los colores del arco iris se pierden, dejando al arpa, y a los timbales y su pedal, como protagonistas. El pizzicato llena el comienzo del desarrollo con sus ritmos nerviosos de nuevo muy sibelianos, sin dar oportunidad a perder el hilo de la narración. Los solos de los vientos, llenos de una infinita añoranza, con sus disonancias especialmente emponzoñadas, reflejan a la perfección la tristeza del viejo bardo. Cuando esta tristeza se convierte en desesperado grito, la orquesta alcanza la cima - aunque no sin cierta dificultad -, consiguiendo un clímax fantástico, que deriva a la perfección en la reexposición del tema, donde los metales cumplen su misión de elevar la música al nivel de los viejos cuentos. La vuelta de las fanfarrias tiene un toque arrogante, bravío, y condice el drama a su pico máximo. El drama se pliega en el lamento de las cuerdas, con un espíritu de dominación del destino casi nietzscheano. De nuevo casi sin darnos cuentas (Sakari ha dominado a la perfección todos los cambios de dinámica), la cuerda abandona al héroe con languidez y un hermosísimo lirismo. Un registro que se merece estar entre los mejores.

Interpretación: 8 • Estilo: 8,5 • Sonido: 6,5 



Orquesta Filarmónica de Londres
Jukka-Pekka Saraste
LPO (2011) - directo


Dentro del propio sello que la mítica orquesta londinense tiene para sus conciertos encontramos (junto con una Quinta sinfonía) esta grabación del gran director finlandés. Una lectura muy apasionada, como poseída de un auténtico espíritu de aventura que trasciende la partitura en sí, dando sensación de una auténtica improvisación orquestal (aunque a cambio se sacrifique un poco el refinamiento técnico, pero sabemos los músicos británicos dominan perfectamente su oficio...)
El viaje comienza con una rapsódica entonación del excelente solista, creando un clima de tiempos legendarios. Saraste continúa muy atento a los timbres, como las sordinas de las trompas, o los intercambios del tema en las maderas que acaban por dar forma al tema. Un vigoroso crescendo nos conduce hasta las heroicas fanfarrias, que prometen grandes hazañas. El segundo tema no describe tanto la belleza de la hija del Norte como el sentimiento del héroe hacia ella, con un ritmo especialmente animado y agitado, que además ayuda a dar continuidad al devenir musical hasta el desarrollo. El hilo jamás se pierde, con cuidadas sonoridades del arpa y los timbales actuando siempre como argamasa de unión y base. En el espectacular clímax, nervioso, lleno de gran poder dramático, podemos escuchar los mejores momentos de la grabación. Las fanfarrias de la reexposición, esplendorosas, son el poder del canto de Väinö, con una animación que no decrece hasta el unísono de violines y violas. El final del poema sinfónico suena profundamente afectado de esa mezcla de heroísmo y frustración, llevándonos a un progresivo decrescendo en el que se siente el poder del bardo, con su lenta partida a la lejanía, y su ascensión, espiritualizada y elevada.
Una muy buena versión, con un nervio no del todo refinado, pero llena de fuerza y de espíritu kalevaliano.

Interpretación: 8 • Estilo: 7,5 • Sonido: 7




Orquesta Sinfónica de la NBC

Arturo Toscanini
BMG-RCA (1940, 1992)


Al mítico director de origen italiano se le reconoce ser un campeón y pionero de la causa de Sibelius en su país natal, muy poco proclive, por lo que en el más favorable territorio norteamericano pudo dirigir con absoluta maestría y tranquilidad la música del finlandés. Toscanini es un hito de la historia de la discografía en general, y su paso por el repertorio sibeliano marca con buena nota "aquella" otra manera de dirigir, con maestría técnica indudable, al mismo tiempo que con una enorme personalidad, no del todo ajena al mundo del compositor.
Un apasionado solo del cello da paso a una frenética carrera hacia el territorio de la leyenda, con las maderas sobresaliendo del conjunto orquestal, dándole colorido al discurso, que sabe mantener un ritmo nervioso. Las fanfarrias resultan algo débiles, a cambio de dar paso al encantador tema de la doncella, etéreo pero luminoso. El desarrollo se mueve en un clima sensacional de expectación, con notables contrastes, y todo el dramatismo posible, culminando al excitante paroxismo del clímax del final de la sección, de los más notables de esta discografía. El comienzo de la reexposición prosigue con el mismo fantástico brío, mantenido durante todo el resto de la pieza, hasta que una sentida afectación lo invade todo, a través de una transición ejemplar de estados de ánimo. Aunque con algunas irregularidades y el sonido de la época (con el continuo crepitar del disco original), esta versión mantiene un raro hacer hipnótico, y puede llegar hasta lo más hondo.

Interpretación: 8 • Estilo: 7 • Sonido: 3,5 (mono, directo)






Orquesta Filarmónica de Nueva York
Leonard Bernstein
SONY (1964)


El director americano nos ofrece una lectura muy pasional, agitada y rápida, poderosa y de indudable maestría. Bernstein hace suya la obra, le impone su sello como artista para convertirlo en un retrato heroico, de sones olímpicos y majestuosos.
El cello debuta meditabundo y con gran profundidad, de la misma manera prosigue su ascensión, aunque al llegar el intercambio de maderas se produce un rápido accelerando que nos transporta a un mundo, el heroico, más lejano. Con gran prestancia surge el tema principal, con timbres muy nítidamente definidos, logrando un efecto multicolorido. Las fanfarrias tienen un toque mahleriano, mientras que el tema secundario parece seductivamente moderno, casi minimalista. Con gran efectividad y ritmo incontenible se desemboca en el desarrollo, que se sacia de contrastes dramáticos y distintas imágenes, siempre muy vívidas (el arpa tiene una gran presencia, y es de agradecer su excelente técnica). La aceleración global incide también en el clímax del desarrollo, que se encuentra entre los más tensos e impactantes de la discografía, con unos hirientes violines que hacen surtir a chorros la sangre de Väinämöinen antes que mostrar su desolación. Con un perfecto devenir sinfónico llega la reexposición, que se llena de potentes sonoridades, vastas y heroicas, repletas de una vibrante emoción (no teman el impacto en sus altavoces). Las fanfarrias vuelven ser absolutas, un verdadera demostración del poder de los dioses nórdicos. Cuando las notas de la cuerdas se alargan, todo adquiere un tinte altamente trágico, de una inmensa tristeza al tiempo que deja el sabor de la aventura vivida. Las dinámicas son magníficamente conducidas por el genial Bernstein, hasta llegar a la melancolía infinita de la despedida del héroe, que se va dejándonos su el sabor de sus hazañas. Muy buena versión, no del todo fiel al espíritu de la partitura, pero una interpretación muy buena en cualquier caso. Recientemente ha aparecido un magnífico pack con la integral del director con sus grabaciones sibelianas para Sony, un cofre magnífico para celebrar el 15 aniversario.

Interpretación: 8 • Estilo: 6 • Sonido: 6,5



Orquesta Sinfónica de Boston

Colin Davis
DECCA (1979) varias ediciones, incluyendo PHILIPS


El maestro británico nos deleita con una buena versión, plena de sabiduría, buen hacer orquestal y de conocimiento del compositor, en algunos momentos excelente.
Comienza con un solo de cello sinuoso y misterioso, misterio que se amplía en los suaves toques de los solistas, hasta que el movimiento se apodera de la orquesta. Aunque quizá la garra tarde en cuajar, lo hace de manera excelente con el juego de oboes. Las fanfarrias quieren volverse demasiado serias y solemnes, y se desaprovechan, cosa que no sucede con el tema secundario, sencillo, con cierto toque folclórico incluso. El comienzo del desarrollo se muestra especialmente refinado, y repleto del sentimiento de la otoñal melancolía. El heroísmo trepidante vuelve a continuación con el electrizante pasaje del tema principal. Las fanfarrias vuelven a resultar algo lentas y atenazadas, aunque con una gran fuerza. Todo el final de la exposición sigue esas características, vertiendo en ella la gran añoranza que se adivinaba en el desarrollo. La coda, de nuevo muy misteriosa, finaliza esta versión bastante redonda, aunque algo carente de espíritu y heroísmo. Recomendada.

Interpretación: 7,5 • Estilo: 7 • Sonido: 7





Orquesta Sinfónica de Gotemburgo 

Neeme Järvi
BIS (1985)

Primer registro del director estonio, que no sólo es muy superior al segundo - como habitualmente - sino que constituye una de las mejores contribuciones sibelianas de Järvi, con una interpretación mágica, llena de oscuridad atávica y poder legendario.
El canto inicial resulta muy noble y comunicativo, como queriendo hablar, que se prolonga con una sensación misteriosa y fantasiosa con el posterior diálogo. El tono hasta ahora tiene matices oscuros y tristes, hasta que los oboes exponen con claridad el fantástico tema principal, con gran expresión, bajo un manto briosamente acompañado por una palpitante sección de cuerda, casi queriendo atrapar la aventura del héroe. Aunque la transición parecía perder algo de fuerza, las fanfarrias suenan poderosas, dominadoras, mientras que el tema femenino suena delicado, casi onírico, prolongando ese clima con delicadeza al comienzo del desarrollo. El pasaje del pizzicato introduce tensión rítmica, bien manejada aunque algo diluida posteriormente. El desarrollo quizá encuentra algunas dificultades en los equilibrios orquestales, dejando algunas sonoridades demasiado vastas, contra los sensacionales solos de la madera. La tensión se vuelve a recuperar con el transcurrir del desarrollo, en el que brillan algunas prestaciones por parte de la orquesta sueca. El retorno del tema principal se produce brioso, agitado, con un tono muy heroico, majestuoso incluso cuando llegan los metales. El final aporta la nota de melancolía justa, que descarga toda la emoción anterior, ante la despedida de un héroe fracasado... pero al que le quedan nuevas metas que conquistar. Buen registro.

Interpretación: 7,5 • Estilo: 7 • Sonido: 6,5



Orquesta Sinfónica de Londres

Anthony Collins
DECCA (1954)


Un grabación que suena un tanto añeja, aunque con buena interpretación y algunos momentos vibrantes, al que el tono general sea tranquilo y mágico.
El recitado inicial resulta misterioso y arcano, con un clima de leyenda serena y lejana que se incrementa con el intercambio de maderas inicial, que poco a poco nos va introduciendo en un evocador y sofisticado "érase una vez", siempre tranquilo a pesar de la agitación. Las fanfarrias son adecuadas, pero se quedan cortas. La sección secundaria se muestra delicada, femenina, con contornos delimitados y simétricos. La serenidad y hasta cierta lejanía prosiguen en desarrollo, lo que aumenta la sensación melancólica. La agitación comienza con gran fuerza en el clímax del desarrollo, con el potente tema de los bajos. Por desgracia la calidad de la grabación hace perdernos las prestancias instrumentales, que intuimos magníficas. La reexposición se sacia con una auras plenas, que la toma de sonido pone muy por encima, dejando el sonido del metal un poco apagado a pesar de su triunfo. La reexposición de las fanfarrias con tutta la forza y un timbal muy destacado sobresalen especialmente, dando paso a la arrebatadora frase  romántica de la cuerda. La coda vuelve a la serenidad que dominaba el comienzo de la grabación, destacable en muchos sentidos.

Interpretación: 7 • Estilo: 6,5 • Sonido: 4 (mono)




 

Orquesta Sinfónica de la Radio Finlandesa
Hannu Lintu
ONDINE (2014)


Lintu se une al grupo de los directores sibelianos con este recientísimo disco. Muestra ser un excelente conocedor del sonido sibeliano y buen director, aunque tenga algunas tosquedades e indefiniciones en esta partitura. No obstante, une al estilo una especial energía, lo que hace de este registro una buena lectura, plástica y dramática, con buenos momentos, aunque le falte la chispa para soñar la excelencia.
El canto inicial tiene un colorido sobrio, con un tono de recitativo clásico. El tema germinado va progresando a través de solos de colores muy individualizados, que progresivamente dan acogida a una acumulación de colorido y tensión. El tema, lírico pero frenético, se entona con un acompañamiento muy bien entretejido, que tiene cierto aspecto camerístico por sus timbres transparentes. El segundo tema resulta muy hermoso y mágico, con cierta monotonía hipnótica que le otorga de nuevo una sobriedad muy llamativa. Por eso el impresionista comienzo del desarrollo llama la atención. El buen sonido permite distinguir perfectamente cómo Sibelius une las distintas tramas sonoras sin dejar huecos. La vuelta del tema de la doncella se tiñe de una nostalgia muy especial, de nuevo con timbres muy refinados. El clímax del desarrollo está bien llevado, mejor incluso que la exposición, con el necesario dramatismo y una excelente articulación instrumental (ver por ejemplo las apoyaturas salvajes de los violines). No sorprenderá por tanto que el comienzo de la reexposición resulte especialmente brillante. De nuevo, en el nuevo clímax que resulta, en el gran unísono de las cuerdas el director finlandés hace brillar a la orquesta, con el tumulto de sonoridades cumpliendo bien su papel. El final tiene un clima místico, casi parsifaliano. Versión en una a tener en cuenta.

Interpretación: 7 • Estilo: 8 • Sonido: 9 (SACD)



Orquesta Sinfónica Nacional Danesa

Leif Segerstam
CHANDOS (1991)


Primera de las dos grabaciones de la obra por el maestro finlandés, en su etapa dirigiendo la orquesta de Dinamarca. Segerstam tiene predilección por los tempi lentos, y queda claro en el recitado inicial, además muy luminoso y repleto de color. Aunque la grabación no ayuda mucho, contemplamos a continuación un buen diálogo entre las secciones orquestales, y un ritmo que se va imponiendo inadvertidamente, todo bajo un extraña nostalgia y ambiente de ensoñación. Las fanfarrias resultan amplias, con más pesadez que fuerza, con lo que el tema femenino resulta algo debilitado y frío. En el desarrollo hay una mayor animación, con ritmos nerviosos y un director muy atento a las sonoridades del arpa y otros solistas. El drama del clímax resulta quizá también algo debilitado, en exceso amable. Aunque ha desaprovechado la progresión, con la reexposición todo resulta más vibrante, hasta heroico, incluyendo las fanfarrias, más solemnes y poderosas. Quizá el tono melancólico de Segerstam resulte más efectivo en la despedida de Väinämöinen, atenazada con una tristeza muy especial. Buena versión, sin nada especialmente sobresaliente, pero buena.

Interpretación: 7  • Estilo: 7 • Sonido: 6,5




Orquesta Filarmónica de la BBC
Malcolm Sargent   
EMI (1958) 


El maestro inglés impone una visión fantasiosa, muy libre, y muy centrada en los aspectos dramáticos de la pieza, proponiendo una serie de cuadros de gran colorido y poder evocador.
El recitado inicial se muestra muy cantabile, con un toque muy popular, de gran sencillez. Con toda la naturalidad se produce el intercambio temático, que lleva a un crescendo donde la intensidad se va acumulando, bajo un ritmo agitado y nervioso muy bien llevado, aunque quizá la paleta esté en exceso fusionada. Las fanfarrias suenan rapsódicas, muy libres, con un toque muy legendario. El tema secundario se dibuja con una gran elegancia y un lirismo fantasioso, delicado y femenino, con grandes prestaciones curiosamente más del trasfondo (cuerda y arpa). Con gran poder teatral la tensión irrumpe de nuevo al comienzo del desarrollo, que al llegar a sus silencios se llena de gestos elocuentes, nunca artificiales. El clímax recoge toda la agitación posible, casi anunciando el mundo "colapsado" de la Cuarta sinfonía. Con una verdadera etiqueta a mitad de camino entre lo explosivo y lo comedido llega la reexposición, que se repleta de buenos detalles aunque las cornetas/trompetas parecen vacilar en demasía. Lo cual pone remedio toda la sección con las fanfarrias, ahora más ajustadas a la partitura. El final sirve perfectamente para vehicular todo el logrado dramatismo de la interpretación, con un suave toque melancólico. Buena versión, quizá suena un poco añeja, pero no ha perdido toda la fuerza.

Interpretación: 7 • Estilo: 6,5 • Sonido: 6



Orquesta de la Suiza Romance

Horst Stein
DECCA (1971)


Buena versión, enérgica, aunque no especialmente sibeliana, dando buena cuenta de por qué esta obra ha conseguido su lugar en el repertorio.
El cántico inicial es lento, ceremonioso, que va conduciendo con cierta melancolía a la formación de los temas. El trazo del director germánico es desde luego centroeuropeo, y tiende a hacer un bloque más que separar los timbres. Consigue sin embargo darle gran empuje, plasmado con fuerza casi wagneriana en las fanfarrias. La sensación es de cierta pesadez, aunque en realidad el minutaje revela que es una ejecución rápida. El tema lírico se muestra más refinado y delicado, pero sin extender su lirismo. Más brillante resultan las dudas del inicio del desarrollo, donde Stein resuelve los grandes la confrontación dramática con cierto toque teatral. Todo nos conduce con gran fuerza hacia la reexposición, clímax de la grabación, dando relieve a la fibra de toda la orquesta, con grandilocuentes acentos heroicos y unas agitadas auras de la cuerda bien resueltas, llevadas al paroxismo en las fanfarrias de nuevo, con sones walhallianos. El final retoma la ceremonia del principio, con una despedida de Väinämöinen muy nostálgica y poderosa. Recomendable para todos aquellos que quieran ver en Sibelius, y en esta obra en particular, un Richard Strauss nórdico.

Interpretación: 7 • Estilo: 6 • Sonido: 6,5




Orquesta de Philadelphia
Eugene Ormandy
RCA / BMG (1976)


Otoñal grabación de un septuagenario Ormandy, que infunde a este registro toda su fantasía y el sonido virtuosístico de la orquesta norteamericana.
La introducción comienza con una frescura que hace viva realmente a la mitología nórdica. El tema avanza con densidad pero con buena velocidad, hasta llegar a unas coloridas fanfarrias. El grupo secundario tiene de nuevo un brillo especial, con un clima de auténtico cuento de hadas. El desarrollo resulta muy agitado y animado, dando cuenta de una mayor hondura de la hasta ahora escuchada. La agitación penetra en la reexposición, con un frenético trabajo de las cuerdas. La coda no resulta especialmente triste, más bien queda impregnada de todo el clima de fantasía que destila la grabación, quizá algo ligera pero siempre agradable y muy musical.

Interpretación: 6,5 • Estilo: 6 • Sonido: 6,5



Orquesta Filarmónica de Tampere

Tuomas Ollila
ONDINE (1995)


Un registro de cierto valor, muy idiomático pero al que le falta pericia musical y quizá un mayor compromiso y sentimiento.
El joven director finlandés crea una atmósfera muy adecuada en el comienzo del poema sinfónico, con un brillante contraste de los diferentes instrumentos. El aura da soporte con limpieza a los temas principales, también con brillantes juegos tímbricos y la suficiente fuerza, aunque no la necesaria grandeza, como se demuestra en las fanfarrias. El tema secundario  muestra gran elegancia, pero poca pasión, como sucede con el comienzo del desarrollo. La orquesta tiene gran técnica, aunque la dirección no llega a imponer el suficiente refinamiento que demanda la partitura. El clímax del desarrollo se muestra mucho más positivo, aunque hay cierto exceso de corrección y a la batuta un tanto fija. Quizá por ello - a pesar de las perfectas auras - el arranque de la reexposición no cumpla con su cometido. En general toda esta sección suena mucho más desinflada, como si los músicos hubieran perdido el entusiasmo, como el propio Väinö por la Hija del Pohjola. Por ello los últimos compases son hermosos, pero un tanto ajenos. Un registro con buenas cualidades, 100% sibeliana, pero sin mucho más que aportar más allá del idioma.

Interpretación: 6,5 • Estilo: 8 • Sonido: 7,5




Orquesta Nacional Escocesa
Alexander Gibson
CHANDOS (1977)


La versión "escocesa" de la obra resulta desigual, con buenos momentos, una gran fuerza pero a la vez de sonoridades un tanto rudas, lo que unido a la mala toma de sonido, lo que perjudica precisamente a cualquier Sibelius.
El canto inicial suena lejano, con un toque místico y ancestral. La germinación del tema está repleto de una buena sensación rítmica y singulares sonoridades, aunque se muestra ya ciertas brusquedades en los cambios. El tema resulta animado de un alma especial, pero cierto broche grueso que le impide brillar. No obstante la tensión dramática se logra, y las fanfarrias suenan espléndidas, acompañadas por una eléctrica cuerda. El tema secundario de nuevo suena algo lejano (la toma, como decimos, no ayuda nada), con su buen toque mágico, que prosigue hasta el comienzo del desarrollo, con bellos sones del arpa. El pizzicato redunda en la correcta disposición rítmica. A partir de ahí vuelve a amenazar cierta confusión, o mejor dicho, falta de unidad, aunque la tensión resultante desemboque en un clímax con carácter fantástico, casi mussorgskyano. El regreso del tema principal tiene gran fuerza, lastrado sin embargo por esa saturación sonora. Las fanfarrias vuelven a dar brillo a la música, pero el final nos volverá a decepcionar un tanto. Irregular, pero puede tener su valor.

Interpretación: 6,5 • Estilo: 6 • Sonido: 6

Orquesta Filarmónica de Londres
Adrian Boult
1956 - ed. SOMM (2009)

Boult pertenece a la serie de directores que en los años 30 grabó las primeras obras en disco para la Sociedad Sibelius británica. Desafortunadamente muchas de sus grabaciones no han tenido la necesaria difusión. Su estilo es cien por cien el de los grandes músicos sibelianos de su país, aunque sus registros tienen un espíritu mucho más dramático y del gran sinfonismo que el de sus colegas, con tintes algo wagnerianos. La orquesta es magnífica, lástima sin embargo de la toma de sonido, bastante pobre incluso en una fecha tan remota. Además justamente La Hija de Pohjola no es uno de sus mejores registros.
La entonación inicial se hace con fascinante sobriedad y espíritu trascendental, que se confirma durante la germinación de los motivos principales. La melodía principal es trazada con seguridad, pero toda la fuerza se concentra en la fanfarria y en su contraste con el tema femenino. Boult guarda sabiamente lo mejor de su versión para el desarrollo, enormemente elástico, creador de grandes contrastes dramáticos y atmósferas diversas, que desemboca en un torrente de heroísmo al volver los temas principales. El unísono de las cuerdas vuelve a dar gran emoción a la música, que se torna desolación casi tristanesca en los compases finales. Un registro especialmente interesante para los amantes del viejo sinfonismo.

Interpretación: 6,5 • Estilo: 6 • Sonido: 4 (mono) 


 
Orquesta Sinfónica de Gotemburgo 
Neeme Järvi
DEUTSCHE GRAMMOPHON (1994)

La segunda grabación del maestro estonio, para el sello amarillo, se aproxima a la tónica general de estos nuevos registros: preciosismo instrumental, excelente sonido, pero bastante menor compromiso para con el sentido musical de la obra. El tempo de la obra en general está bastante aceleado, haciendo parecer al recitado inicial bastante precipitado y transicional. Los ritmos dactílicos se precipitan animosos, pero la llegada del tema del metal vacila entre lo desinflado y la debilidad de sus timbres empastados. El tema lírico en cambio está más logrado por su buena interacción de auras y diálogos instrumentales. La tensión del desarrollo se trata con la misma urgencia que la introducción, como si no interesara tanto. El final de la obra sabe a huida, pero no transmite ningún sentimiento en particular. A pesar de ciertos momentos y que la ejecución en sí no es mala, la grabación no puede competir con otras, y se va más bien al montón de las menores. Lástima.

Interpretación: 6 • Estilo: 6 • Sonido: 8



Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Bounemouth
Sakari Oramo   
WARNER CLASSICS  (2001)


El joven director finlandés nos propone una de las más rápidas de la discografía, bastante correcta aunque quizá le falta le maestría necesaria para hacer algo importante de ella.
El recitado ya tiene cierta urgencia en despegar en lo que se anuncia como un trepidante vuelo por mundos de fantasía. El intercambio inicial parece algo pálido, pero en seguida la energía y el ánimo nervioso se apoderan de la pieza, con buenos diálogos instrumentales, aunque cierta confusa sensación. Las fanfarrias tienen toques de grandeza, matizados por el tema secundario, con un toque muy popular y ligero. El comienzo del desarrollo trascurre en tensa espera, al tiempo que los toques delicados del viento y el arpa añaden una sensación muy melancólica. La aceleración vuelve a sobresalir en el clímax, logrando un buen efecto para la reexposición, aunque resulte un tanto masiva. La coda es más refinada, y hasta cierto punto optimista, como en general toda la interpretación. No impresiona, pero tampoco tiene muchos puntos en contra. Si tienen la integral les agradará, pero más allá no es una grabación de referencia.

Interpretación: 6 • Estilo: 7 • Sonido: 7






 
Orquesta Sinfónica de Londres
Colin Davis
RCA RED SEAL (2000)

 Segunda grabación del maestro británico, dentro de su serie de directos con la Sinfónica de Londres para el sello rojo. Mucho más débil que la anterior, se ve lastrada por un tempo muy lento y una sonoridad masiva.
Una muy lenta introducción se inicia con un recitado que ya anuncia el carácter solemne y sosegado de esta versión, con unas pedales especialmente subrayadas. Así, el intercambio entre corno inglés y clarinete inicial suena místico, pero cuando el tempo se acelera se produce una mayor emocionalidad. Los timbres están por desgracia bastante solapados, dando la impresión de interpretación añeja (¡mucho más que su propia grabación un cuarto de siglo antes!). La fanfarria pesa en demasía. El tema femenino resulta más refinado y elegante, aunque no llega a enamorar. El desarrollo es algo flojo al principio, perjudicado por la falta tensión previa, pero luego tiene momentos más logrados, sobre todo en los solos centrales de las maderas, lamentosas y llena de una languideciente melancolía. El clímax no se beneficia nada de la mezcla de timbres que adolece esta versión de Davis. El comienzo de la reexposición, donde trabaja muy correctamente las auras, resulta de lo más notable del registro, aunque quizá el metal se muestra no lo necesariamente hábil. Las fanfarrias resultan otra vez pesadas, pero algo más brillantes que en la exposición. La elongación de la cuerda ya tiene poco que aportar: Väinö es muy mayor para andar de conquistas nupciales. Y con parsimonia se despide. Quizá el propio Davis también. A pesar de todo, el director es un gran sibeliano, y la grabación "tiene su aquel". No obstante, hay mucho más donde elegir.

Interpretación: 6 • Estilo: 6 • Sonido: 7




Orquesta Filarmónica de Moscú
 Vassily Sinaisky
(1991) pub. BRILLIANT (2010)


Poco a destacar en esta grabación. Sólo por el precio podemos hacerla más caso.
El recitativo inicial de los celli se convierte en un canto muy melódico y rapsódico, quizá excesivo, dando paso a la creciente y tensa formación de los temas, amenizados con unas trompas en sordina que causan extrañeza antes que otra cosa. El tema llega precipitado y un poco impreciso, y deriva en una fanfarria algo exagerada. El tema secundario se muestra mucho más elegante y preciso, y sabe mantener el dinamismo de la música, así como su dramatismo, que aún palpita en el comienzo del desarrollo. Esta sección es otra vez muy melancólica, lo que ofrece un excelente contraste con el enloquecido comienzo de la reexposición, de vibrantes y hasta dionisiacos ritmos, con una gran explosión en las fanfarrias. La coda, con su aire nostálgico y de sumisión voluntaria, resulta más notable. Sin ser una grabación especialmente destacada, tiene su "aquel".

Interpretación: 6 • Estilo: 6,5 • Sonido: 6




Orquesta Hallé
John Barbirolli
EMI (1966)


Una grabación fría al tiempo que pretenciosa, lenta y sin emociones, de la que nos confirma que Barbirolli es un director muy inflado en la valoración como intérprete sibeliano. O al menos esa es nuestra opinión, progresivamente más decida al respecto.
El comienzo es muy sobrio y solemne, con un violoncello casi ritualístico. La música prosigue con gran densidad y creciente ánimo hacia el tema, que no obstante prosigue con la misma sobriedad y cierta contención, hasta llegar a la proclamación de los metales, sonora pero algo fría. El tema secundario opta por la elegancia y cierto lirismo, pero todo permanece en la misma parsimonia anterior. El desarrollo resulta algo mejor, pero quizá demasiado ordenado y cerebral, aunque las prestaciones individuales de la orquesta permiten apreciar buenos momentos. La reexposición resulta algo mejor, pero la frialdad y un lastre excesivo siguen siendo la tónica general. Tan sólo el tema de las cuerdas puede cumplir algo su cometido. La coda resulta artificiosa, casi como un ensayo más que como una grabación. Algo decepcionante, aunque la decepción no será muy duradera. Hay muchísimo más donde consolarnos.

Interpretación: 5,5 • Estilo: 6 • Sonido: 6,5

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Con esta lista de grabaciones de La hija de Pohjola opus 49 damos por conluida la serie dedica a esta obra maestra.