martes, 1 de febrero de 2011

Segunda Sinfonía en Re Mayor opus 43 (1901-02): (7) Discografía (2)


Orquesta Filarmónica de Helsinki
Leif Segerstam
ONDINE (2002)


La grabación de Segerstam para Ondine supera con mucho al ciclo antiguo para Chandos (del que hablaremos en el siguiente post). Uno de los momentos cumbre de la integral, de grandes altibajos. El director finés impone una visión llena del mejor romanticismo, pero bajo su aspecto más apolíneo, luminoso y solar. El Sibelius de Segerstam suena robusto pero a la vez delicado, con legati de gran relieve, multicolor y de gran intensidad sinfónica.

El primer movimiento, extraordinario, es inmensamente lírico y suave, resaltando los momentos más pastorales, una reivindicación de las fuerzas de la naturaleza que lo dominan, coloreadas por un dorado sol. El segundo se convierte en una narración romántica, llevada con elegancia y delicadeza, pero también con gran pasión. El scherzo, muy beethoveniano, es algo pesado, pero contiene un bellísimo trío, casi de cristal. El final comienza algo laxo, muy lento en general, con la mirada más puesta en los momentos más serenos de la partitura. Pero camino a la reexposición y en la reexposición misma se gana fuerza, hasta llegar a dinámicas titánicas e irresistibles, para cerrar con broche dorado esta magnífica interpretación.

Interpretación: 8 Estilo: 7 Sonido: 8




Orquesta Filarmónica de Viena
Leonard Bernstein
DEUTSCHE GRAMMOPHON (1990)


Entre las últimas grabaciones que el maestro norteamericano realizó en su vida está un ciclo por desgracia incompleto a su muerte de las sinfonías sibelianas. Ya comentamos en su día las extraordinarias
Quinta y Séptima, así como los excesos de su Primera . La grabación de esta Segunda cae en los mismos despropósitos que la última mencionada, lenta, ampulosa casi hasta lo titánico, de connotaciones casi mahlerianas y desolaciones infinitas, lo que a la partitura, ya de por sí ampulosa, no le viene precisamente bien. No obstante, la magia del maestro hechiza este disco, en especial en su discurso casi filosófico y lleno de espíritu, como en pocas interpretaciones de la obra.

El primer tiempo peca más que otros precisamente de esa lentitud y de libertades de ritmo y fraseo, aunque nos deja más de una vez sin respiración. El segundo movimiento plantea la más lenta de todas las grabaciones, una lectura indudablemente mahleriana y afectada de gigantismo. El scherzo está mejor compensado con su vibrante ritmo diabólico y su bucólico y paisajístico trío. El final absolutamente apoteósico y poderoso, casi apocalíptica en su majestuosidad. En fin, una versión nada sibeliana pero muy apreciable por la calidad de la dirección, que no se deben de perder los fans de Bernstein ni los que quieran ver otro punto de vista de esta obra.

Interpretación: 7,5 Estilo: 5 Sonido: 8




Orquesta Filarmónica de Nueva York
John Barbirolli
DUTTON (1940)
Grabación monoaural


Grabación histórica en manos tanto de una orquesta como de un director intensamente sibelianos. Una interpretación acelerada (rápida en ocasiones) e impetuosa, y acertadamente muy romántica, con bastante estilo y sobre todo un gran saber hacer musical, a pesar de pequeños desajustes. El sonido es muy bueno para la época.

El Allegretto es un tanto rápido, no obstante revela una gran fuerza y tensión, llena de un apasionamiento poco habitual pero muy efectivo. El Andante también tiene ese apasionamiento, dando a su dramatismo un factor casi heroico. El Vivacissimo tiene un excelente ritmo, sin precipitaciones, pero hubiera convenido más un poco más de separación entre las notas. La transición y el comienzo del Allegro final son discretos, pero como en otras muchas grabaciones el sentimiento va saliendo a flor de piel a lo largo del tempo, con un majestuosidad casi beethoveniana. Muy recomendable, de nuevo nos preguntamos por qué la más difundida es la menos destacada de las grabaciones de Barbirolli (ver más abajo).

Interpretación: 7,5 Estilo: 6,5 Sonido: 4




Orquesta Sinfónica de Bournemouth
Paavo Berglund
EMI (1978)


La segunda grabación que situaremos del director finés aquí es sin embargo la más antigua. El sonido sobrio habitual en él se trasmuta aquí en un refinado lirismo y serenidad clásica, con el bello son de la orquesta inglesa (especialista histórica en el compositor) como protagonista absoluta. El primer tiempo es algo lento, enormemente pacífico y tranquilo, acentuando su aspecto pastoral. El segundo es igualmente tranquilo, melancólico más que trágico, pesimista, sumiso ante la tragedia. El scherzo es potente y nervioso, mientras que el trío tiene un lirismo profundo, casi reflexivo. El finale es tan lírico como romántico y, solemne, con una oca esplendorosa, el mejor movimiento de la grabación sin duda. Recomendable tanto por su calidad como el bajo precio que puede encontrarse por toda la integral.

Interpretación: 7,5 Estilo: 8 Sonido: 7





Orquesta Filarmónica de Helsinki
Paavo Berglund
EMI (1986)

La tercera grabación que comentaremos del director finés es una de las versiones más clásicas y reconocidas del mundo, sin duda merecida, aunque creemos que hay otras muchas que la superan (incluso del propio director, como señalábamos antes). La interpretación tiene el acostumbrado tono sobrio del Berglund. Y un colorido oscuro y lejano: algo más de nitidez en los timbres no le habría venido mal para esta sinfonía en particular ya de por sí densa en orquestación.

El Allegretto trascurre ágil, con el tempo perfecto gran agitación interna y seriedad. En el Andante también se acierta en el tempo y el tono del movimiento, más melancólico que dramático, si bien en ciertos momentos el director parece un poco distante. El Vivacissimo también impecable, aunque también algo desangelado, con algunos intercambios tímbricos no bien aprovechados. El Allegro moderato es poderoso y efectivo, pero también lleno de esa melancolía y oscuridad que inunda toda esta interpretación. Recomendable, aunque siempre sabiendo que hay más posibilidades.

Interpretación: 7 Estilo: 8 Sonido: 7





Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo
Sixten Ehrling
MELRONOME (1953) - FINLANDIA (1999)
Grabación monoaural


Las versiones de Ehrling han sido, junto con las de Kajanus o Hannikainen, parte de la mítica nórdica de la era pre-estéreo, un conjunto de muy estimables interpretaciones que se acercaban más que en cualquier caso a lo escrito en la partitura y al estilo auténtico del autor, bien conocido en tierras suecas. Sólo el mal sonido puede echarnos para atrás (pobre en especial en la cuerda), pero el buen sibeliano y el amante de las discografías antiguas no debería perderse estas interpretaciones. Ehrling es un buen maestro, no un genio, pero sabe dotar a esta partitura de un carácter poderoso y paradigmático, aportando una visión muy melancólica, nórdica por excelencia.

En el primer tiempo, a pesar de algunos problemas con las trompas, todo está bastante bien situado, con estilo más que correcto y un ánimo auténticamente sibeliano, de ritmos nerviosos y sonoridades en claroscuro. De igual manera transcurre el movimiento lento, con un mirada misteriosa, languideciente y trágica sin excesos, con cierto misticismo muy nórdico. El scherzo es también excelente, como la transición, mientras que el final tiene gran fuerza aunque quizá es un poco lento e incide más en su aspecto más tenebroso.

Interpretación: 7 Estilo: 9 Sonido: 3,5





Orquesta Sinfónica de Boston
Serge Koussevitzky
Grabación monoaural (1950)
NAXOS HISTORICAL (2008)


En este segundo registro (el primero lo comentábamos en el
post anterior) , más tardío, el director se ha impuesto al compositor con el transcurso del tiempo, adoleciendo los mismos amaneramientos postbélicos que apuntábamos al comenzar esta discografía. Su visión es ahora más monumental, de una sensibilidad intensamente romántica, con orquestación apelmazada y excesivos legati, pero cuidando los contrastes. Posee al tiempo un gran sentido del sinfonismo de la obra. Una versión agridulce en suma, de formidables momentos pero con exceso de personalismo por parte del director. Histórica en cualquier caso.

Rn el primer movimiento el maestro de origen ruso incide en la herencia de la pieza, con ecos beethovenianos, brucknerianos o incluso brahmsianos. En el segundo se toma muchas libertades, como el tempo en el pizzicato inicial, pero lo anima con sensacionales ritmos inquietos y palpitantes, con muy poderosos clímax, aunque pueda parecer en ocasiones algo exagerado. El tercer tiempo es algo pesado, pero poderoso. El final pone de relieve especialmente los obstinati y los sonidos de fondo de la orquesta sibeliana, refuerza los aspectos rítmicos, pero sigue padeciendo de ciertas exageraciones.

Interpretación: 7 Estilo: 6,5 Sonido: 4



Orquesta Sinfónica de Londres
Anthony Collins
DECCA (1952)
Grabación monoaural


El ciclo del directo inglés Anthony Collins fue el gran ciclo completo de sinfonías del maestro antes de la llegada del sonido estereofónico. Collins fue un gran conocedor de la obra y el estilo sibeliano, que trata muy estilísticamente, con la tensión nerviosa adecuada, pero quizá con demasiadas irregularidades en la orquesta, hecho más imputable a los profesores que al director. Pero la cercanía al compositor, un ídolo de aquellas décadas en Reino Unido, y la gran tradición británica pesan positivamente en su interpretación. Si esta grabación tuviera una toma más moderna, seguramente sería una de las grandes, pero como hemos dicho más de una vez, la sonoridad sibeliana se ve perjudicada por técnicas más imperfectas. Aun así, tal como hemos dicho al comienzo de esta discografía, el viejo estilo de dirigir Sibelius es más adecuado que el que empezamos a encontrar justo en esta época.

En el primer todo está en su sitio: el tempo, la dinámica, la emoción y el lirismo, quizá con la excepción de algunos pasajes confusos. En el segundo tiempo los contrabajos entran algo perdidos, pero pronto todo se nivela. Entonces llega un bien conducido incremento de tensión hacia el primer clímax verdaderamente magistral, y de nuevo hacia el segundo con un gran trabajo de las cuerdas. El ímpetu de los metales y otros aspectos hace emparentar esta interpretación con las partituras de las sinfonías más avanzadas, una decisión anacrónica estéticamente, pero que deja buenos resultados sonoros. El scherzo contiene todo lo necesario, y de nuevo Collins explora con maestría los cambios, en este caso una formidable transición. El último tiempo entra con unas cuantas pifias de las trompetas incomprensibles, lo que nos deja un comienzo de tempo en exceso dubitativo y tímido, que por suerte va ganando fuerza en el desarrollo, especialmente sereno y bondadoso.

Interpretación: 7 Estilo: 6 Sonido: 4




Boston Symphony Orchestra
Colin Davis
PHILIPS (1976)


En su primera grabación comercial de la obra, el maestro Davis nos propone una lectura sosegada y tranquila de la sinfonía, con un especial énfasis en lo lírico y en lo heroico antes que en lo dramático, limpia y a ratos maravillosa. Una versión muy recomendada para quien no apruebe las lecturas finlandesas o las grabaciones antiguas, y a muy buen precio.

El Allegretto es tranquilo y plácido, muy pastoral en los momentos correspondientes. El Andante intenso y lírico, nunca demasiado dramático o inquietante. El scherzo es refrescante e intenso, inocente respecto a otras versiones, mientras que en el trío volvemos a sentir esa bondad y ese clima sosegado y pastoral que oíamos en el comienzo de la sinfonía. Una maravillosa transición nos lleva a un final muy apasionado (mucho más que el resto de la interpretación) y muy lírico de nuevo.

Interpretación: 7 Estilo: 6 Sonido: 7,5




Orquesta Nacional de la Radio Francesa
Jascha Horenstein
Music & Arts (1956)
Grabación monoaural y en directo


Una muestra más del antiguo arte respecto a esta sinfonía. El maestro nacionalizado americano le da un sabor directo, moderno, nada nostálgico del pasado a esta sinfonía. Todo bajo su justa estética, dando rienda suelta a sus aspectos más originales y novedosos. Destaca su agilidad no reñida con la fuerza, y una especial fuerza dramática.

El primer tiempo suena muy en su sitio, aunque en algunos momentos se hecha de menos algo más de fuerza. El segundo empieza con inquietante misterio, magistralmente llevado. Esa sensación misteriosa y tenue permanece todo el movimiento, pero es perjudicado por cierta laxitud rítmica. El scherzo es ágil, casi aéreo, lo que se agradece frente a la pesadez habitual de otros muchos registros. Una gran transición nos conduce hacia un aguerrido finale, de gran carácter e ímpetu casi revolucionario.

Interpretación: 7 Estilo: 7 Sonido: 3,5



Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca
Sergiu Celibidache
DEUSCHE GRAMMOPHON (1965, 2000)
Grabación monoaural y en directo


El mítico Celibidache nos ofrece una lectura con su habitual discurso mítico, opulento y casi bruckeriano en este caso, más lleno de tradición que de lectura de la partitura. El primer tiempo es bastante correcto, aunque los timbres están demasiado empastados y dominados por la cuerda. El tiempo lento está lleno de misterio y de un sentimiento casi religioso (algo que realmente puede estar en la intención del compositor), de nuevo con un clima cuasi bruckeriano), es sin duda el mejor de esta interpretación. El Vivacissimo suena un tanto precipitado, sin nada que destacar en el trío. El final no tiene la suficiente contundencia: el director rumano opta por ofrecer un discurso meditabundo con toques exuberantes, aunque en los compases últimos el metal la pifia en demasía. En esta grabación se llega a hacer magia (la orquesta en más de una ocasión llega a hablar), con un increíble paradigma narrativo que nos implica de manera directa en la obra, pero de nuevo ocurre lo habitual: la obra es ajena a esa realidad. Recomendado para fans del director, no tanto para el sibeliano concienciado.

Interpretación: 7 Estilo: 4,5 Sonido: 4,5




Orquesta Filarmónica de Berlín
Herbert von Karajan
EMI (1980)


Nunca hemos sabido muy bien las razones, pero a Herbert von Karajan no le complacían mucho las dos primeras sinfonías de Jean Sibelius (a pesar de que en principio podríamos pensar en todo lo contrario, al ser las más "románticas" y asentadas en el repertorio, incluso en el alemán). Por ello esta lectura tiene el oficio extraordinario del director de Salzburgo, pero un ánimo cuando menos extraño. Karajan efectúa una desconcertante mezcla de timbres, distribuidos en bloques compactos y separados, un ritmo ágil pero no nervioso, una gran pasión pero a veces fuera de lugar... como si quisiera llevar el estilo de las últimas sinfonías a ésta... un experimento no del todo acertado, como decíamos en el caso de la versión de Collins. No obstante es una lectura bastante interesante, que pone de relieve unos cuantos aspectos de la sinfonía, y todo bajo el "bello son" de Karajan.

El Allegretto transcurre precipitado, pero no se trata del "nerviosismo" típico de Sibelius, sino más bien una extraña urgencia. El Andante es más equilibrado, innegablemente, con la pasión correcta y no ajeno a la tragedia. En el scherzo observamos cierta falta de contraste en un movimiento que necesita del claroscuro. Tras una transición especialmente enfática y potente, llega un Allegro moderato que suena agarrotado y masivo, con más pompa que poderío, plano y en exceso lento. Como hemos dicho, una lectura interesante, con momentos brillantes, pero no acudan a ella si pueden disponer antes de otras mejores.

Interpretación: 6,5 Estilo: 6 Sonido: 6,5




Orquesta Hallé
John Barbirolli
EMI (1967)



Una famosa grabación esta la del maestro inglés, a la que ya nos hemos referido indirectamente en otras grabaciones de Barbirolli. Una lectura elgariana o incluso beethoveniana, quizá demasiado romántica, llena de una extraña luz aunque con emborronamiento orquestal, muy lenta y falta de dramatismo en general, nada que ver con la grabación de 1940 con la Filarmónica de Nueva York.

El primer movimiento es parsimonioso, llena de una profunda calma y placidez y al mismo una inusitada alegría por vivir, aunque nunca efusiva. En el movimiento lento esa calma se vuelve incorrecta laxitud, dando a los silencios un valor no muy sibeliano, en conjunto un tempo un tanto anodino, sin emoción, excepto en el segundo clímax, donde se impone un discurso más apasionado. Al scherzo le falta vivacidad y separar más las notas, mientras que el trío en cambio es más loable, idílico y soñador. La transición es inesperadamente nerviosa y brava, dando lugar a un final notable (igualmente inesperado), de gran fuerza y solemnidad, aunque de vez en cuando vuelve a perderse en la parsimonia. En los últimos acordes nos sorprende alargando la parte de la cuerda (a la manera del final de la Quinta Sinfonía), algo que no está ni por asomo en la partitura. A pesar de algunos aciertos, cuesta explicar a día de hoy este ciclo con la Orquesta Hallé Barbirolli sigue siendo tan bien considerado, que sufre mucho de los males que apuntamos al comienzo de esta discografía.

Interpretación: 6,5 Estilo: 6 Sonido: 6,5


______________________

Próximo capítulo (y 8): discografía (y 3)


No hay comentarios: