domingo, 16 de diciembre de 2012

La Primera Sinfonía de Sibelius en Valladolid


No son muchas las oportunidades de escuchar las grandes obras de Sibelius en la ciudad de quien estas líneas escribe, por lo cual no dudamos mucho a la hora de acudir este viernes 14 al Auditorio Miguel Delibes para presenciar el concierto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, con Vasily Petrenko, director asistente, y un programa dedicado a obras de Grieg y Prokofiev, con la Primera Sinfonía en mi menor opus 39 de Jean Sibelius como pieza principal. 

En términos generales puede afirmarse que fue un muy buen concierto, con un excelente director, una deslumbrante solista de violín en la composición de Prokofiev, y una buena ocasión para disfrutar de la música del genio finlandés en directo.

Hemos de confesar que apenas conocíamos el nombre del joven director ruso (36 años) más que de oídas, al igual que sucedía con Arabella Steinbacher, la violinista de 31 años que deslumbró a la audiencia vallisoletana con su cuidado virtuosismo. Dos figuras que a partir de ahora sin duda tendremos muy en cuenta, y que animaron esa noche (imaginamos que también la siguiente, en la que se repitió el programa) a la orquesta local a superarse a sí misma y ofrecernos un espectáculo de gran altura.

La velada comenzaba con la Suite Holberg opus 40 de Edvard Grieg, la mágica obra para cuerda que el maestro noruego escribiera como evocación del estilo de siglos pasados, y de sonoridades barrocas, con Bach y Händel en el punto de mira y unos pocos toques de su amado Mozart. Buena elección sin duda - el programa hay que reconocer que estuvo bien equilibrado - como apertura. La dirección de Petrenko se mostró parsimoniosa, serena, sentimental y siempre delicada, recalcando con gran fineza los pasajes más líricos y expresivos de la sección de los arcos. Aunque hubo algunos problemillas de afinación no obstante la orquesta sonó bien equilibrada. Hemos de destacar al solista de cello, que nos brindó algún momento apasionante. 

En esta primera obra Petrenko se nos había mostrado como un director elegante y muy tranquilo, pero en la siguiente pieza del programa sacó todo la fuerza del mundo para ofrecernos la pieza de su compatriota Sergey Prokofiev, el Segundo Concierto para violín y orquesta en sol menor opus 63, protagonizado por la solista germano-japonesa Arabella Steinbacher. El director se mostró mucho más impulsivo, con una orquesta entregada y hasta entusiasmada con la obra. La solista ofreció un recital excepcional, muy cuidado en los detalles técnicos, sin nada fuera de lugar y una elegancia sin lugar para la duda. Destacó de nuevo el lirismo singular del movimiento central, con grandes momentos para el apasionamiento. 
 
La hazaña fue recibida con grandes aplausos, a los que Steinbacher correspondió con un bis, una pieza que confesamos desconocíamos (un amable lector nos comunica que era el primer movimiento de la Sonata para violín solo opus 115, también de Prokofiev), con la que acabó por conquistar al público. Quizá sólo lamentar, como nota muy personal, que no fuese el Concierto de Sibelius para redondear la velada. Pero por supuesto lo que hubo no estuvo para nada mal...

Tras el intermedio llegó el momento esperado con la Sinfonía de Sibelius, que en principio había que tomar con cautela. Petrenko tiene como eje central de sus interpretaciones a músicos rusos nacionalistas y del siglo XX, lo cual en la historia de la discografía sibeliana encuentra antecedentes no del todo buenos, con grabaciones que tienden a "rusificar" o hacer chaikovskyana una música que no lo es, aunque en esta Primera Sinfonía exista una indudable influencia de aquello. Pero también es cierto que el director ha trabajado con la Filarmónica de Oslo, orquestas inglesas como la Real Filarmónica de Liverpool, y orquestas norteamericanas, por lo que no podía ser del todo ajeno al pedigrí sibeliano. Y efectivamente, el resultado final fue una excelente interpretación en lo musical, asumiendo con profundidad el estilo más adecuado para la partitura del músico nórdico, y aportando como nota personal una pasión desbordada y un dramatismo electrizante.

La sinfonía comenzó con un expresivo solo de clarinete, aunque los timbales debieron sonar más apianados en ese momento y el resto de la obra. El comienzo fue un poco confuso, pero se fue imponiendo la fuerza del director, dando con gran poder cada pasaje en fortissimo, haciendo temblar todo el auditorio.


Muy lírico y contrastado el segundo movimiento, con momentos de poderosos sentimientos y una cantabilidad exultante, como en la primera parte del programa. El arpa, que da a esta sinfonía y en especial a este movimiento un color muy especial estuvo más que correcta en sus intervenciones, así como la sección de cuerda. No tanto las trompas, que tuvieron varios errores a lo largo de toda la sinfonía.

El scherzo tampoco defraudó, de nuevo con un buen manejo de los contrastes orquestales y grandilocuentes fortísimos que mostraban sin lugar a dudas el carácter trágico de la obra.



El Finale fue fantástico, sin duda lo mejor de todo el concierto, desde el mismísimo arrebatador pasaje inicial que nos dejó sin aliento, haciendo sollozar a la cuerda. También encontramos un hiperromántico tema cantabile, chaykovskyano pero muy efectivo, con rumores que lo acompañaban de manera discreta (y plenamente sibeliana), y muchos momentos dionisiacos como efectivo contraste. Apoteosis total.


El aplauso final fue muy sonoro, y Petrenko tuvo que salir varias veces a agradecerlos, aunque no hubo ningún bis para redondear la velada. Tal vez no estuviera pensado. 

En cualquier caso un concierto del que se disfrutó mucho. Lástimas de notas al programa (que calificaban a Sibelius como "epígono de Chaikovsky" [sic!] ). Nos acordaremos de los nombres de Steinbacher y sobre todo de Petrenko, sin duda, esperando en el caso del ruso que acuda al estudio de grabación para dejar huella de su buena experiencia sibeliana, confiando además en que se amplíe en el futuro.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

1.La solista nació en 1981; tiene 31 años y no 29..:D
2.La propina ha sido 1 mov. de la Sonata para Violín Solo, op.115 (en ningún caso Ysaye)..:)

Anónimo dijo...

Prokofiev (la propina)

David Revilla Velasco dijo...

Corregido y añadido el dato.

¡Muchas gracias por estar atento!

Un saludo.