jueves, 8 de diciembre de 2016

"Souda, souda, sinisorsa" ("Nada, nada, ánade"), canción JS.180 (1899)

En la fecha de hoy conmemoramos el nacimiento del compositor que motiva el presente blog, pues un 8 de diciembre de 1865 es el día en el que nació Jean Sibelius. Aprovechamos la celebración para dar cuenta de una de sus composiciones más populares y emblemáticas en la propia Finlandia, una modesta canción para voz y piano de sencillísima factura pero de indudable encanto y desde luego inolvidable desde la primera audición.

Gran parte de la popularidad de la canción se debe a ser una del puñado que el autor escribiera con versos en finés. La inmensa mayoría de partituras de este género responden a textos en sueco (más unas pocas en alemán), ya que los textos más intimistas y personalistas de la Finlandia de la época adecuados para el formato eran propios de la literatura en sueco, mientras que las poesías de tinte más popular y patriótico y finés serían musicalizadas casi siempre como coros. 

Siendo sin embargo el texto de August Valdemar Forsman (1856-1929) de clara aspiración folclórica y de una sencillez extrema, el músico recurrió en cambio al formato más cercano de la canción. El poeta Forsman (que años más tarde cambiaría su apellido a la forma finesa de "Koskimies" - "hombre de los rápidos" en ambos idiomas -) había colaborado con el músico para su cantata académica de 1897, y contando con su amistad dos años después visitó a Sibelius en las vacaciones de verano de este último en la localidad de Kerava, con este texto bajo el brazo. Al compositor le complacieron sus palabras, y en pocas semanas le envió la partitura, en una época en la que estaba escribiendo otras de sus mejores canciones (como varias del opus 36), aunque el estilo romántico de estas dista mucho del elementalismo de aquella.


August Valdemar Koskimies (Forsman)

"Souda, souda, sinisorsa", como otras composiciones en el idioma fino-úgrico del genio nórdico, adopta un ropaje decididamente folclórico, reproduciendo los esquemas rítmicos y tonales de la canción popular, pero siempre elegantemente estilizados e idealizados. Y en este caso ese tono popular es más intenso, pues su melodía se reduce a los ritmos de notas iguales que concluyen en notas largas y repetidas tan propias del folclore finlandés, y su simplísima melodía se amolda a esos ritmos siguiendo estrictamente los del texto también, con un giro inicial hacia el modo lidio como rasgo característico:


(cliquea en el ejemplo para verlo al tamaño adecuado)

El acompañamiento es también muy elemental pero, aunque sigue la hipnótica monotonía de la melodía, ofrece cierto animado contraste con sus síncopas - tan propias del autor -, y una colorística armonización que en su vacilación La Mayor / fa♯ menor otorga mucho de la fascinación de la pieza. La forma estrófica es estricta - caso raro en Sibelius -, con sólo 9 compases de partitura, y sólo un sorprendente acorde final de fa♯ menor (frente al Fa♯ Mayor en el que concluyen el resto de las estrofas) otorga ese toque triste tan característicamente finlandés a la pieza. La partitura obvia indicaciones dinámicas y de tempo, que se dejan en mano del intérprete, evocando la libertad de la canción folclórica.

El texto evoca la idea de que el hogar, como culminación del amor, está muy unido a la naturaleza y a sus manifestaciones cotidianas, algo que expresa a la perfección buena parte del espíritu finlandés. A ojos ajenos puede sonar unos versos de carácter un tanto infantil, casi como una fábula de un mundo en el que se puede hablar con animales, pero esa comunicación forma parte también del pensamiento popular del país, herencia de la creencia pagana en la que los haltijas, deidades menores de los lugares, podían encarnarse como animales, al igual que espíritus de familiares muertos, y en especial las aves se prestaban a este intercambio con los seres de esas dimensiones. Sin que estos versos de Koskimies lleguen tan hondo, recogen muy bien esa visión de la naturaleza viva y de la que el hombre y sus sentimientos forman parte indisolublemente.

   Souda, souda, sinisorsa,
   souda tähän rantaan;
   pesäs tänne rakenna sen
   ritvakoivun kantaan!

   Laske, laske, pursi pieni,
   laske valkamaani;
   purrestasi neito nuori,
   astu asuntaani!

   Tääll’ on sija suoritettu
   sammalista sulle;
   tule, tule, kultaseni
   kumppaniksi mulle!

   Tääll’ on aallot armahat ja
   suuret hongat huojuu;
   solkikoivut soreasti
   aallon helmaan nuojuu.
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   Nada, nada, ánade,
   nada hacia esta orilla;
   ¡construye aquí tu nido
   bajo el abedul!

   Arría las velas,  barquito,
   aquí está tu embarcadero;
   ¡pues para la joven doncella que buscaste
   mi cabaña está limpia!

   Un lugar limpio se le ha preparado
   desde el suave musgo del bosque;
   ¡ven, ven, amada mía,
   acompáñame!

   Las olas amainan aquí y
   el alto abeto se mece;
   las coronas del hermoso abedul blanco
   se balancean en la entrada.


La pieza permaneció inédita un cuarto de siglo, hasta que en 1925 la revista "Aulos", publicación navideña del Suomen musiikkilehti ("Periódico musical de Finlandia") publicara un facsímil de la partitura de Forsman en un número conmemorativo de los 60 años del compositor. Desde entonces, la canción comenzaba a adquirir una fama inusitada (que sus autores nunca previeron), y se convirtió pronto en una de las más composiciones más interpretadas de Sibelius, no sólo en su forma original, sino también en todo tipo de arreglos. Y, al igual que en cierta forma la conocida "Canción de cuna" de Brahms (el "Wiegenlied" opus 49 nº4), ha llegado a convertirse en una melodía que muchos en el país nórdico creen realmente folclórica.


Primera publicación impresa de la canción (Fazer, 1939)

Uno de los arreglos más interpretados es la orquestación que hizo Jussi Jalas para la soprano Aulikki Rautawaara, muy funcional y centrada en la cuerda, con un bajo en pizzicato y los oboes entonando un plañidero color adicional. En cualquier caso, nunca falta en el repertorio de cualquier cantante de concierto finlandés que se precie, ya sea como "propina" o como número principal de sus recitales, pues lo que es indiscutible es que, bien cantada, esta canción puede llegar a ser bellísima.
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Discografía

La canción como decimos ha sido interpretada por todo cantante finlandés (y sibeliano) que se precie, indistintamente de sexo y tesitura (aunque quizá el poema podría hacernos pensar en un tenor, una voz masculina y "joven"). Por lo directa y en parte libre que es la pieza la personalidad vocal de cada cantante se pone muy de manifiesto en ella, por lo que es una "golosina" muy difícil de obviar.

Otter y Forsberg ofrecen una lectura rápida, animada y muy emocional, una de las más expresivas desde luego, remarcada con un acorde final muy sentido. Mattila adquiere un tono más concertístico, operístico incluso, poniendo un cuidado muy grande en la pronunciación y en el ritmo del poema, con lo que le da más autenticidad quizá pero musicalmente logra en cambio menos espontaneidad.

Borg, en su mítico disco que coincidió con el año de deceso del compositor,  ofrece una versión melancólica y muy afectada, con un tono muy intimista y abundantes rubati. La versión de Krause con Irwin Cage es sencilla y animada, con un tono muy popular de verdad, y muy similar a la de su recital posterior en Finlandia Records, aunque esta última respira un espíritu más libre y lírico, por lo que podemos darla aún más valor.

Dentro de las versiones con la orquestación de Jalas encontramos la de Isokoski y Segerstam como la más destacable, con su tono sencillo y de emoción directa, de tono decididamente popular. Hynninen, también con Segerstam a la batuta, tiene una entonación algo más emotiva, y también muy sencilla y confidente, aunque de carácter menos popular. A los artistas originales de la instrumentación les podemos escuchar en una añeja grabación de 1952, y una visión muy sentimental y nostálgica, que utiliza el rubato con notable libertad. 


- Anne Sofie von Otter & Forsberg • BIS (1994/95) - Sibelius Edition VII
Interpretación: 8,5 · Estilo: 7,5 · Sonido: 8

- Karita Mattila & Ilmo Ranta • ONDINE (1995) 
Interpretación: 7,5 · Estilo: 8 · Sonido: 7,5


- Kim Borg & Erik Werba • DEUTSCHE GRAMMOPHON (1957) / WARNER MUSIC 
Interpretación: 7 · Estilo: 7,5 · Sonido: 6



- Tom Krause & Gustav Djupsjöbacka • FINLANDIA RECORDS (1993)

Interpretación: 7 · Estilo: 7 · Sonido: 7,5

- Tom Krause & Irwin Cage • DECCA (1984)
Interpretación: 6,5 · Estilo: 6,5 · Sonido: 6


Orquestación de Jussi Jalas



- Soile Isokoski & Orquesta Filarmónica de Helsinki, Leif Segerstam • ONDINE (2006) 
Interpretación: 8,5 · Estilo: 8 · Sonido: 8,5

- Jorma Hynninen & Orquesta Filarmónica de Tampere, Leif Segerstam • ONDINE (2007)  
Interpretación: 7,5 · Estilo: 6,5 · Sonido: 8


Aulikki Rautawaara & Orquesta (?),  Jussi Jalas • FINLANDIA RECORDS (1952)
Interpretación: 6,5 · Estilo: 6 · Sonido: 4 (mono)

El gran Matti Salminen o más recientemente Gabriel Suovanen también han grabado la pieza para sendos recitales de canciones en finés para el sello Ondine, pero por el momento no hemos podido escuchar sus interpretaciones, dejándolas para una ocasión posterior.

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Como ilustración sonora, el siguiente video ofrece la grabación de Kim Borg, que nos sirva como recuerdo en el aniversario del maestro: