martes, 20 de enero de 2009

Kullervo (6): III. Kullervo y su hermana (análisis)

El tercer tiempo de Sibelius constituye el eje central de la obra, en torno a la historia que en el Kalevala precipita el final del héroe, y que Sibelius aprecia con acierto como la principal: Kullervo seduce a una muchacha que resulta ser su propia hermana. Sin duda el autor valoró el dramatismo, casi propio de una tragedia griega, que se encontraba en el texto tradicional. Y para ello decidió utilizar la voz como vehículo de expresión, abandonando la expresión puramente musical de los movimientos anteriores.

Esta decisión pareció natural dentro de la progresiva concepción de la obra, si bien, como ya hemos expuesto, el autor tuvo sus dudas acerca de cómo vehicular el texto del Kalevala, decidiendo finalmente que dos solistas encarnasen a Kullervo y a su hermana (cuyo nombre se obvia en el Kalevala) y un coro masculino narrase el resto del texto.

Sibelius tiene los referentes históricos de la Novena Sinfonía de Beethoven, las sinfonías dramáticas de Berlioz y las sinfonías-poemas sinfónicos con parte coral de Liszt. Pero la forma final parece en nuestro autor determinada por la expresión del texto, sin deudas claras con el pasado musical.

Es difícil, más que en otros movimientos de la sinfonía, la forma de este Kullervo, ya que el discurso musical no se adecua a ninguna forma, ni siquiera con ningún género, ya que "Kullervo y su hermana" se mueve entre el poema sinfónico, la cantata, el oratorio e incluso la ópera. Repitámoslo: lo que impera en este caso es el texto, y es el texto el que determina el género y la forma del movimiento.

A grandes rasgos, aquí nos atrevemos a hablar de cuatro secciones diferenciadas: la primera es fundamentalmente narrativa, y está encomendada al coro, con breves diálogos de los solistas. Su discurso evoca a la canción kalevaliana, con su compás de 5/4 y sus repeticiones, un poco a la manera de futuras baladas y/o cantatas.

La segunda sección pertenece a la escena de amor entre Kullervo y su hermana cuya descripción más explícita está encomendada a la orquesta, y después a un diálogo propio de un oratorio o incluso una ópera, inmerso en el discurso sinfónico sin embargo. La tercera sección correspondería con la larga narración de la hermana, llena de acentos conmovedores, también próxima a la ópera.

La última sección, en la que Kullervo lamenta su destino podría ser casi una canción o un aria de ópera, pero su fuerte carácter ritualístico, emulando a la narración del principio, lo apartan de ese tipo de expresiones, quedando como un solo en tono muy kalevaliano, épico y trágico a la vez.

El movimiento comienza con una animada parte orquestal, en 5/4 como hemos dicho, que parece describir (con su perenne sonido del triángulo) el viaje en trineo de Kullervo, con figuras agitadas y constantemente nerviosas Podemos hablar de un "ritornello" compuesto de diferentes motivos, que vacilan entre el Fa Mayor y el re menor, el principal de los cuales es éste (compás 3, primeros violines):


Esta introducción orquestal se prolonga bastante, sin duda para dejar claro el singular compás (aunque más claro estará cuando comienza a cantar el coro), y para hacer nacer la agitación que persigue todo el movimiento.

El coro entra al unísono, tal y como permanecerá en casi toda sus intervenciones. Y entra con un tema modal de corte arcaico, que apela a la canción kalevaliana pero que no toma del folclore, ni siquiera en cuento a forma, sino de su propia y fecunda inspiración (compás 44, tenores I &II):

Esta melodía, que llamaremos "tema de Kullervo" es poderosísima, puramente dórica (con tónica en re), sin ningún cromatismo, como salido de la noche de los tiempos. Parece que aquí el coro asume el papel del cantor rúnico, narrando una historia sucedida en los tiempos antiguos, esos "tiempos del Kalevala" que se concibieron en la mentalida romántica tras la publicación de la obra de Lönnrot.

No sólo la melodía y el metro parecen tener ese carácter arcaico, sino también las sucesivas repeticiones de la secuencia que se genera a partir de aquí, dando a este comienzo de la obra un carácter casi ritual y venerable. Las primeras estrofas del movimiento retoman pues esta melodía (en correspondencia siempre a la repetición del texto, casi a la manera de un Leitmotiv, "Kullervo, Kalervon poika") aunque con cambios significativos en cada aparición. Pero inspirándose en su espíritu (la repetición y las pequeñas variaciones) más que en su forma real.

En su primera forma está acompañada por la siguiente figura rítmica (en el mismo compás, violoncelli):


Con esta figura se define el ritmo principal de la pieza, 3+2, siendo la parte ternaria la de las notas largas (al contrario que en la canción kalevaliana típica). Este ritmo ya había aparecido en otra forma en el ritornello, pero a partir de aquí se transforma en una figura obsesiva mientras la música permanezca en el 5/4. En ocasiones el obstinato llega a independizarse y cobrar el carácter de motivo melódico, un adelanto de procedimientos futuros de los que ya hablamos en su día ("el aura": http://sibeliusencastellano.blogspot.com/2008/12/el-estilo-de-sibelius-el-aura.html
).

Volviendo al comienzo de la primera intervención del coro, habría que decir que en sí la larga estrofa es una pieza en sí misma, que trascurre fluidamente aunque con cierto sentido cíclico: melodía principal, aparición de la doncella con una música más cromática, melodía principal alterada, y entonces un diálogo entre Kullervo y su hermana.

Hay cierto un descriptivismo en algunos pasajes: además del triángulo que hemos oído desde el principio, también podemos hablar de cuando el texto menciona el estruendo del trineo de Kullervo, evoca quizá el sonido del látigo. Sibelius en general evitará descriptivimos fáciles, pero incluso en esta etapa los utiliza, aunque escasamente.

Como hemos dicho, al hablar de cada aparición de la doncella (que en el Kalevala eran tres, aquí Sibelius las fusiona en una sola cantante) la música se vuelve más cromática e intranquila, con el canto en notas repetidas (compás 90). Con la entrada del barítono se produce el primer diálogo entre Kullervo y su hermana. Sibelius utiliza aquí un recitativo muy realista, casi hablado, violento y rápido, aunque también da oportunidad a profundos giros modales que lo colorean.

El retorno a la melodía principal y a una nueva estrofa se hace en mi dórico (compás 130), esta vez con un acompañamiento más denso armónicamente. La secuencia se produce, como ya hemos avanzado, de manera paralela a la anterior. La tercera estrofa sigue el mismo ritual, esta vez en do# dórico (compás 185) y un ritmo cada vez más agitado, acumulando más y más tensión.

El tercer diálogo entre Kullervo y la doncella es el más expresivo, con rotundos gestos melódicos, y firmes giros modales.

A partir de ahí la música va tomando otro rumbo (compás 230), con el coro dividido en cuatro partes, narrando el rapto de la muchacha mientras se superpone a sus propias exclamaciones, en un pasaje especialmente brillante. Los expertos en folclore han visto claramente en este recitativo de la doncella ciertas canciones femeninas de Karelia de palabras rapidísimas.

El coro finaliza esta primera sección con la música un tanto inquietante con que lo hacía en cada aparición de la hermana, si bien ahora dividido en dos voces, tenores y bajos.

La segunda sección del movimiento (compás 262) comienza con un bello pasaje de los oboes en Mi Mayor, acompañado por el pedal de las trompas y un singular obstinato de los clarinetes. A esta especial coloración orquestal se suma pronto el coro, con motivos de notas repetidas, describiendo la obnubilación que sufre la doncella ante las riquezas que esconde Kullervo en su trineo.

El drama se ha desencadenado, y toda la orquesta explota hacia el clímax del movimiento, sin duda uno de los momentos más extáticos jamás escritos por Sibelius. Este pasaje había sido concebido meses atrás de su plasmación final: melodía en los violines, contramelodía en las trompetas, rápidos obstinati en las maderas y el metal grave acompañando rítmicamente de manera impecable, como queriendo significar el Destino, lo inexorable de la tragedia. Es la que llamaremos "melodía del éxtasis", en do# dórico, que contiene ciertas similitudes con el tema de Kullervo (compás 278, primeros violines):


Tras una breve referencia al ritornello principal (¿una referencia quizá al hecho de que Kullervo posea a la hermana dentro del trineo?), la melodía vuelve en otro tono, perdiendo algo de fuerza para acabar en una tensa explosión. El compás pasa entonces al 9/4 (compás 327) y a un martilleante obstinato en La bemol Mayor de cuerda, fagot y timbal. Este momento crea una tensa espera hacia una resolución, tal vez la espera del Destino antes de asestar su golpe mortal sobre la pareja, mientras ambos muestran su interés el uno por el otro. El diálogo de hecho se realiza de una manera mucho más melódica, sin la sequedad de los diálogos anteriores.

Una disonancia nada sutil acompaña a la exclamación de Kullervo cuando dice su nombre y su ascendencia, con una fórmula sacada de su tema. La hermana le responde con un texto y unas melodías semejantes (compás 357), si bien el carácter de la orquesta resuelve finalmente el advenimiento de la tragedia: la dura disonancia de nuevo llega cuando ella revela que es hija también de Kalervo.

Llegamos entonces a la tercera sección del movimiento, con un nuevo cambio de compás a 6/4 y el tono de mi menor (compás 371). La hermana de Kullervo narra su historia con delicadeza y mágicas y lastimosas evocaciones al tema de Kullervo, empleado aquí como un tema de su familia. El obstinato que seguía su mancillamiento aparece de nuevo junto con nuevos sonidos, acrecentando el sentimiento de tragedia que va saturando gradualmente el carácter de la música.

Un nuevo cambio se produce en el interior de esta sección, y describe el diálogo de la hermana con la naturaleza (como en el movimiento anterior), una escena de ciertas resonancias wagnerianas, aunque caracterizada de nuevo por los obstinati típicamente sibelianos y la modalidad:


Volvemos al 9/4 (compás 442) y de nuevo a la martilleante música que anteriormente teníamos bajo ese compás, pero el final está ya está próximo con la evocación a la misma muerte. La soprano canta cada vez con notas más largas y graves, casi solemnes. Un nuevo cambio de compás (4/4, compás 460) nos lleva al final de esta parte protagonizada por la hija de Kalervo, con un canto absolutamente dramático de blancas, elemental pero tremendamente afectado abandonando la expresión a los feroces obstinati que parecen devorarla.

Como ya dijimos, Sibelius no reproduce el texto del suicidio de la hermana que aparece en el Kalevala, ni tampoco encomienda su descripción a la orquesta como había hecho con su deshonra. Además de evitar quizá la dureza, si vemos en conjunto el discurso del movimiento hay que pensar que tal vez esto hubiera creado un falso final del movimiento y afectado a la estructura de toda la pieza, teniendo la maldición de Kullervo como auténtica culminación.

Tras un largo acorde y un aún más extenso silencio de cuatro compases (que no todos los directores respetan), llegamos a la cuarta y última sección del movimiento (compás 508), el llamado "lamento de Kullervo", tal y como denominó el propio Sibelius a los arreglos que separaban esta momento en una pieza independiente (la parte de la cuerda reducida a dos pentagramas):


Este canto realmente magnífico, la auto-maldición que se atribuye el héroe, sigue, como decíamos, cierto espíritu arcaico, marcado por su melodía claramente modal (fa dórico) y su regularidad. La línea vocal se acompaña de secos acordes del tutti, en el que destaca un plato especialmente contundente. La melodía está llena de rasgos, sacados de la prosodia finesa, que Sibelius utilizará reiteradamente en sus grandes melodías, como es el tresillo y la quinta descendentes, que dan un contundente carácter a esta parte.

Con esta crudeza y contundencia acaba el movimiento, dejando abierto el futuro del héroe.
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El video de este movimiento está dividido en tres partes, dada su longitud. Recuerdo los intérpretes, ya que están al completo:

Marianne Rørholm, mezzosoprano
Peter Mattei, barítono
YL (Coro masculino de la Universidad de Helsinki)
Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca
Esa-Pekka Salonen


Salonen desde luego sabe que este movimiento es el eje de la obra, y pone una energía extra en el, lo que sin duda lo hace espectacular. Quizá sólo la mezzo no alcanza el alto nivel artístico de los demás al abordar con cierta frialdad su papel. En cualquier caso una buena versión, lástima que no esté en CD.

Los videos están subtitulados en italiano, lo que puede facilitarles a ustedes una buena compresión. Les aconsejo que se lean un par de veces la traducción que les hemos ofrecido más abajo, sin duda es una obra pata tener muy en cuenta el texto.

Mañana abordaremos el cuarto movimiento, y probablemente también el quinto, para tener la sinfonía completamente analizada para los que acudamos el jueves al concierto en nuestra ciudad.






Capítulo 1: historia completa en el Kalevala
Capítulo 2: Sibelius compone su sinfonía "Kullervo" (1891-92)
Capítulo 3: I. Introducción
Capítulo 4: II. La juventud de Kullervo
Capítulo 5: III. Kullervo y su hermana (texto)
Capítulo 7: IV. Kullervo va a la guerra
Capítulo 8: V. La muerte de Kullervo (texto)
Capítulo 9: V. La muerte de Kullervo (análisis)
Capítulo 10: la historia posterior a su estreno
Capítulo 11: valoración global de la obra
Capítulo 12: discografía

lunes, 19 de enero de 2009

Kullervo (5): III. Kullervo y su hermana (texto)

Antes de pasar al análisis del tercer movimiento de la sinfonía "Kullervo" opus 7, os presentamos el texto completo de la parte vocal de este tiempo. Sibelius toma el runo 35 del Kalevala, versos 69 a 286, pero no al pie de la letra, sino con algunos cortes y alguna palabra cambiada. Los cortes son totalmente intencionados, basados en dos razones: por una parte Sibelius fusiona las tres doncellas que menciona el poema original, y a las que Kullervo intenta seducir, en una sola, sin duda para concentrar el papel en una sola cantante, y aumentar su dramatismo.

Por otra parte otros cortes parecen corresponder a cierto grado de censura ante el carácter del texto. Esta censura se refiere tanto a la sexualmente explícita parte donde Kullervo lleva a la última doncella bajo las pieles de su trineo, que Sibelius traduce maravillosamente con un pasaje orquestal, como al suicidio de su hermana, que directamente no se narra. Si recordamos el probable temor que le transmitió su antiguo maestro Wegelius hacia las eventuales damas del coro, no es sorprendente que el joven compositor tuviera ciertos reparos en musicar partes tan violentas a su naturaleza tímida y reservada. Sibelius fue atrevido en muchos aspectos musicales pero jamás un provocador, y probablemente pensó que estos fragmentos de la joya de las letras finesas no contribuían nada a su música.

Sin más, aquí tienen ustedes los textos completos. Mañana hablaremos de este movimiento, el eje central de la sinfonía coral.


3. Kullervo ja hänen sisarensa

Kuoro:Kullervo, Kalervon poika,
sinisukka äijön lapsi,
hivus keltainen korea,
kengän kauto kaunokainen
läksi viemähän vetoja,
maajyviä maksamahan.

Vietyä vetoperänsä,
maajyväset maksettua
rekehensä reutoaikse
kohennaikse korjahansa;
alkoi kulkea kotihin,
matkata omille maille.

Ajoa järyttelevi
matkoansa mittelevi
noilla Väinön kankahilla,
ammoin raatuilla ahoilla.

Neiti vastahan tulevi,
hivus kulta hiihtelevi
noilla Väinön kankahilla,
ammoin raatuilla ahoilla.

Kullervo, Kalervon poika,
jo tuossa piättelevi,
alkoi neittä haastatella,
haastatella, houkutella:

Kullervo:
Nouse, neito, korjahani,
taaksi maata taljoilleni! [...]

Sisar:
Surma sulle korjahasi,
tauti taaksi taljoillesi!

Kuoro:
Kullervo, Kalervon poika,
sinisukka äijön lapsi,
iski virkkua vitsalla,
helähytti helmivyöllä.
Virkku juoksi, matka joutui,
tie vieri, reki rasasi. [...]

Neiti vastahan tulevi,
kautokenkä kaaloavi
selvällä meren selällä,
ulapalla aukealla.

Kullervo, Kalervon poika,
hevoista piättelevi,
suutansa sovittelevi,
sanojansa säätelevi:

Kullervo:
Tule korjahan, korea,
maan valo, matkoihini! [...]

Sisar:
Tuoni sulle korjahasi,
Manalainen matkoihisi!

Kuoro:
Kullervo, Kalervon poika,
sinisukka äijön lapsi,
iski virkkua vitsalla,
helähytti helmivyöllä.
virkku juoksi, matka joutui,
reki vieri, tie lyheni. [...]

Neiti vastahan tulevi,
tinarinta riioavi
noilla pohjan kankahilla,
Lapin laajoilla rajoilla.

Kullervo, Kalervon poika,
hevoista hillitsevi,
suutansa sovittelevi,
sanojansa säätelevi:

Kullervo:
Käy, neito rekoseheni,
armas, alle vilttieni,
syömähän omeniani,
puremahan päähkeniä! [...]

Sisar:
Sylen, kehno, kelkkahasi,
retkale, rekosehesi!
vilu on olla viltin alla,
kolkko korjassa eleä.

Kuoro:
Kullervo, Kalervon poika,
sinisukka äijön lapsi,
koppoi neion korjahansa,
reualti rekosehensa,
asetteli taljoillensa,
alle viltin vierietteli. [...]

Sisar:
Päästä pois minua tästä,
laske lasta vallallensa
kunnotointa kuulemasta
pahalaista palvomasta,
tahi potkin pohjan puhki,
levittelen liistehesi,
korjasi pilastehiksi,
rämäksi re'en retukan!

Kuoro:
Kullervo, Kalervon poika,
sinisukka äijön lapsi,
aukaisi rahaisen arkun,
kimahutti kirjakannen,
näytteli hope'itansa,
verkaliuskoja levitteli,
kultasuita sukkasia,
vöitänsä hopeapäitä.

Verat veivät neien mielen,
raha muutti morsiamen,
hopea hukuttelevi,
kulta kuihauttelevi. [...]

Sisar:
Mist'olet sinä sukuisin,
kusta, rohkea, rotuisin?
lienet suurtaki sukua,
isoa isän aloa. [...]

Kullervo:En ole sukua suurta,
enkä suurta enkä pientä,
olen kerran keskimmäistä:
Kalervon katala poika,
tuhma poika tuiretuinen,
lapsi kehjo keiretyinen;
vaan sano oma sukusi,
oma rohkea rotusi,
jos olet sukua suurta,
isoa isän aloa! [...]

Sisar:
En ole sukua suurta,
enkä suurta enkä pientä,
olen kerran keskimmäistä:
Kalervon katala tyttö,
tyhjä tyttö tuiretuinen,
lapsi kehjo keiretyinen.

Ennen lasna ollessani
emon ehtoisen eloilla,
läksin marjahan metsälle,
alle vaaran vaapukkahan.
Poimin maalta mansikoita,
alta vaaran vaapukjoita
poimin päivän, yön lepäsin.
Poimin päivän, poimen toisen:
päivälläpä kolmannella
en tiennyt kotihin tietä:
tiehyt metsähän veteli,
ura saateli salolle.

Siinä istuin, jotta itkin,
itkin päivän, jotta toisen;
päivänäpä kolmantena
nousin suurelle mäelle,
korkealle kukkulalle.
Tuossa huusin, hoilaelin.
Salot vastahan saneli,
kankahat kajahtelivat:
"elä huua, hullu tyttö,
elä mieletöin, melua!
ei se kuulu kumminkana,
ei kuulukotihin huuto!"

Päivän päästä kolmen, neljän,
viien, kuuen viimeistäki
kohenihin kuolemahan,
heitihin katoamahan,
enkä kuollut kuittenkana,
en mä kalkinen kaonnut!

Oisin kuollut, kuja raukka,
oisin katkennut, katala,
äsken tuossa toisna vuonna,
kohta kolmanna kesänä
oisin heinänä helynnyt,
kukoistellut kukkapäänä,
maassa marjana hyvänä,
punaisena puolukkana,
nämä kummat kuulematta,
haukeat havaisematta. [...]

Kullervo:
Voi, poloinen, päiviäni,
voipa, kurja, kummiani,
voi kun pi'in sisarueni,
turmelin emoni tuoman!
Voi isoni, voi emoni,
voi on valta vanhempani!
Minnekä minut loitte
kunne kannoitte katalan?
Parempiolisi ollut
syntymättä, kasvamatta,
ilmahan sikeämättä,
maalle tälle tätymättä.
Eikä surma suonin tehnyt,
tauti oike'in osannut,
kun ei tappanu minua,
kaottanut kaksiöisnä.
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"Kullervo ja hänen sisarensa reessä" ("Kullervo y su hermana en el trineo"), panel (1891) del pintor Louis Sparre (1863–1964) 

3. Kullervo y su hermana

Coro:
Kullervo, el hijo de Kalervo,
el muchacho de las calzas azules,
de cabellera rubia de lo más hermoso,
con calzado del más fino cuero,
se puso en camino para pagar su tributo,
para pagar las tasas de su tierra.

Cuando pagó su tributo,
las tasas de su tierra,
se ató rápidamente al trineo
sobre el trineo se montó,
comenzó su viaje de vuelta,
viajó por su país.

Conducía con enorme estruendo
seguía su feliz camino,
atravesando la llanura de Väino
antes de lo que pensaba.

Una muchacha apareció,
con su cabellera rubia,
atravesando la llanura de Väino
antes de lo que pensaba.

Kullervo, el hijo de Kalervo,
frenó su trineo,
comenzó a conversar,
a hablar, a engatusar:

Kullervo:
¡Ven, muchacha, a mi trineo,
descansa entre sus pieles! [...]

Hermana:¡Que entre la Muerte en tu trineo,
que la enfermedad se pose entre sus pieles!

Coro:
Kullervo, el hijo de Kalervo,
el muchacho de las calzas azules,
golpeó con el látigo a su corcel,
con su látigo de nudos lo atizó.
Brincó el caballo durante el viaje,
se tambaleó el trineo, el camino fue hecho. [...]

Una muchacha apareció,
caminaba con zapatos de cuero
sobre toda la extensión del lago,
sobre el agua congelada.

Kullervo, el hijo de Kalervo,
ahí detuvo el trineo,
abrió en seguida su boca,
hablo de esta manera:

Kullervo:
¡Monta en mi trineo, hermosa,
orgullo de la tierra, y viaja conmigo! [...]

Hermana:
¡Que Tuoni monte en tu trineo,
que Manalainen viaje contigo!

Coro:
Kullervo, el hijo de Kalervo,
el muchacho de las calzas azules,
golpeó con su látigo a su corcel,
con su látigo de nudos lo atizó.
Brincó el caballo durante el viaje,
se tambaleó el trineo, el camino acortó. [...]

Una muchacha apareció,
con un broche metálico, y cantaba;
venía de la llanuras de Pohja,
de los anchos límites de Laponia.

Kullervo, el hijo de Kalervo,
frenó su caballo,
abrió en seguida su boca,
habló de esta manera:

Kullervo:
¡Vamos, muchacha, a mi trineo,
querida, levanta mi manta,
comerás mis manzanas,
romperás mis nueces cómodamente! [...]

Hermana:
¡Escupo, mediocre, a tu trineo
sí, a tu trineo, sinvergüenza,
bajo tu manta sólo hay frío,
dentro de tu trineo sólo oscuridad!

Coro:
Kullervo, el hijo de Kalervo,
el muchacho de las calzas azules,
a la muchacha arrastró al trineo,
dentro del trineo la tiró,
sobre las pieles la tumbó,
bajo la manta la empujó. [...]

Hermana:
¡Suéltame del trineo,
deja a la chica enteramente libre,
que no oiga yo nada malo,
nada de tu lenguaje soez,
o sobre el suelo me arrojaré,
reduciré el trineo a piezas,
quebraré tu trineo en virutas,
romperé tu maldito trineo en pedazos.

Coro:
Kullervo, el hijo de Kalervo,
el muchacho de las calzas azules,
abrió su cofre oculto,
crujió su decorada tapa,
le mostró toda su plata,
esparció las más escogidas telas,
calzado también, bordado de oro,
cinturones adornados con plata.

Pronto las telas la marearon,
la riqueza en novia la transformó,
la plata la destruyó,
el brillante oro la engañó. [...]

Hermana:
Díme ahora tu ascendencia,
¿de qué raza valiente desciendes?
De raza poderosa según creo,
de gran padre vienes. [...]

Kullervo:
No, mi raza no es poderosa,
ni grande ni pequeña,
estoy entre ambas,
el infeliz hijo de Kalervo,
muchacho estúpido y muy alocado,
chico sin valor, bueno para nada;
¡háblame ahora de los tuyos,
de qué raza valiente desciendes,
de raza poderosa quizá,
de gran padre vienes! [...]

Hermana:
No, mi raza no es poderosa,
ni grande ni pequeña,
estoy entre ambas,
la infeliz hija de Kalervo,
muchacha estúpida y muy alocada,
chica sin valor, buena para nada.

Cuando era una pequeña niña,
viviendo con mi cariñosa madre,
al bosque fui por bayas,
bajo la montaña busqué frambuesas,
en la llanura recogí fresas,
debajo de la montaña busqué frambuesas,
recogí por el día, de noche descansé.
Recogí un día, recogí otro día,
y el tercer día lo mismo,
pero el camino de vuelta no encontré:
en el bosque los caminos me llevaron,
y los senderos, al bosque.

Allí me quedé, rompí a llorar,
lloré un día, lloré otro día,
y aún un tercer día
cuando escalé una alta montaña,
al pico de la más alta.
Allí llamé y grité,
los bosques me respondieron,
y las llanuras devolvieron el eco:
"¡No llames, oh, niña sin sentido,
no grites, cabeza hueca!
¡No hay nadie que te escuche,
nadie en casa para escuchar tus gritos!"

Entonces pasó el tercer día, el cuarto,
el quinto, el sexto finalmente,
quise atentar contra mi vida,
arrojarme a la destrucción,
pero lo que había intentado no lo conseguí,
no podía, maldita, perecer.

Sí yo hubiera perecido, pobre maldita,
si yo hubiera muerto, infeliz,
el segundo año al que siguió aquel,
o el tercero en medio del verano,
hubiera brillado como una brizna de hierba,
como una adorable flor existiría,
o sobre el suelo como una baya maravillosa,
o incluso como un arándano escarlata,
entonces no hubiera tenido que escuchar estos horrores,
no habría conocido esta tristeza. [...]

Kullervo:
¡Ay, infeliz este día,
ay de mí, de toda mi familia,
ay también de mi hermana,
la niña de mi madre a la que he ultrajado!
¡Ay de mi padre, ay de mi madre,
ay de vosotros, mis ancianos padres!
¿Con qué propósito me criásteis,
criado para ser tan maldito?
Bien feliz fuera
si no hubiera nacido ni crecido,
si nunca en el aire me hubiera fortalecido,
si nunca en el mundo hubiera entrado.
Erróneamente la muerte me ha salvado,
la enfermedad no actuó sabiamente,
porque ellas no cayeron sobre mí
cuando con dos noches no me destruyeron.

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[Notas: la tierra de Väino (Väinämöinen), o Vaïnöla es equivalente a la tierra de Kalevala. Tuoni es el dios de muerte, Manalainen es otro nombre para el mismo dios.]

El Kalevala (y 5) - Kullervo (1): historia completa en el Kalevala

Capítulo anterior (4): Sibelius y el Kalevala 

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Un águila robó tres cisnes, y un halcón los dispersó, uno a Karelia, otro a Rusia y otro se quedó en Kalevala. El que dejó en Rusia será el mercader Kalervo, y su hermano, el que se quedó, será Untamo. Ambos hermanos sufren continuas disputas fronterizas, hasta que Untamo arma a los suyos y lucha contra la gente de Kalervo, a la que extermina por completo. Tan sólo sobrevivirá una mujer embarazada, que cautiva dará a luz a Kullervo.

Teniendo apenas tres días el niño comienza a destrozar todo lo que se le ponía por delante. Aunque la gente de Untamo confía en que pronto será un buen esclavo, el propio Untamo oye al pequeño Kullervo expresar sus deseos de venganza. Entonces intentan matar al niño metiéndole a un tonel y echándole al agua, pero él aparece pescando. Cuando lo intentan quemar, aparece jugando entre las brasas, y cuando lo intentan colgar aparece grabando guerreros en un árbol.

Kullervo kaivertaa kuvia puunrunkoon ("Kullervo arañando el roble"),  de Akseli Gallén-Kallela (1887), cubierta para la publicación "Nuori Suomi"

Entonces Untamo decide educarlo como a su hijo. Cuando creció y pudo trabajar, le encargan cuidar a un niño, pero Kullervo lo mató. Cuando fue leñador, arrasaba el bosque. Cuando le encargaron levantar una empalizada ésta llegaba hasta el cielo y era infranqueable y cuando trillaba grano, lo pulverizaba. Untamo, harto del joven decide venderlo a Ilmarinen, que vive en Karelia. La mujer del herrero le encargó del ganado, pero albergaba un gran odio hacia Kullervo, que manifestó poniéndole una piedra dentro del pan y prohibiéndole comerlo hasta estar en el bosque. Al mandar su ganado con Kullervo, la mujer de Ilmarinen recita una extensa canción mágica de exorcismo para prevenir a las vacas de todos los peligros, en especial del oso, invocando al Creador, a las Hijas de la Naturaleza, a Suvetar (la dama del viento del sur) y a Tapio y toda su familia. Al llevar a las vacas a pastar, Kullervo se lamenta, pero canta al sol para que no brille sobre su ama, y que a él le conduzca hacia la seguridad del hogar. El hijo de Kalervo intenta cortar el pan con su cuchillo, pero éste se quiebra, lo que supone una gran pérdida para él ya que era su único recuerdo familiar. Kullervo se pregunta cómo vengarse de su ama, y un cuervo se lo sugiere: llevar a las bestias del bosque a la casa para que la desgarren vive.

"Kullervo ja kostotar" ("Kullervo y la venganza" (1894), de Akseli Gallén-Kallela

Así Kullervo lleva a las vacas para lobos y osos, y los lobos y los osos de los conduce al establo, mientras sopla por el cuerno que acaba de hacerse con hueso y pezuña. Eel hijo de Kalervo arroja a su ama las bestias, que entre sollozos le suplica piedad. La mujer de Ilmarinen pide a Ukko que mate al joven, pero éste suplica también a Ukko, y le pide venganza hacia su ama. Así murió la hija de Louhi. Kullervo huye feliz de aquel lugar mientras Ilmarinen llora la pérdida. El hijo de Kalervo añora un hogar donde vivir, pero el deseo de vengarse de Untamo le vence. En ese momento la diosa del bosque, mujer de Tapio le informa que su familia está realmente viva, y le indica el camino. Kullervo llega a la casa donde viven sus padres, su madre le acoge con sorpresa y amor, y le informa que tiene un hermano y dos hermanas. Pero los mayores no están: su hermano fue a la guerra y una de sus hermanas se perdió en el bosque al ir a coger bayas, y al preguntar llena de pena por ella los montes le dijeron que jamás volvería a la casa. Kalervo, como antes su hermano, intenta buscarle un oficio al joven. Como remero su fuerza rompe la barca y como pescador de red destroza los peces y la red. El padre manda al maleducado hijo a pagar los tributos. Kullervo monta en su trineo y cruza el país. En su viaje por Väinänola el muchacho de calzas azules se encuentra con una doncella a la que invita a montar en su trineo, pero ésta se niega profiriendo maldiciones. Más adelante lo intenta con otra doncella, pero sucede lo mismo. Pero al llegar a una tercera Kullervo es más insistente, y la sube a la fuerza en su trineo. Ella se resiste, entonces el hijo de Kalervo le muestra los tesoros que lleva bajo las pieles del trineo, y ella sucumbe al brillo del oro y la plata. Al día siguiente ella le pregunta sobre su origen, y él le responde que es el hijo de Kalervo. Entonces ella descubre la terrible verdad: ella también es hija de Kalervo, la hija que se perdió al ir al bosque. Vagó durante muchos días sin rumbo, y los montes la dijeron que nadie oiría sus gritos. Buscó la muerte, y no lo consiguió, la muerte le habría librado de la vergüenza de haberse mancillado con su hermano. Tras esa triste revelación, ella se arroja al río, y en Tuonela encuentra el consuelo a su vergüenza. Pero no así Kullervo, que se maldice a sí mismo, deseando no haber nacido. El héroe dejó su trineo, monta en el caballo y corre hacia su casa, contando a la madre lo ocurrido. Ante ella expresa su deseo de encontrar la muerte, pero la madre le pid que se oculte hasta que haya sosegado su dolor. El joven no quiere ocultarse, prefiere encontrar muerte en la batalla, y de nuevo se renueva en él el ansia de venganza hacia Untamo. Kullervo se prepara para la guerra, hacia una muerte hermosa, a pesar de las súplicas de su madre. Pregunta a su padre si lamentará su pérdida y Kalervo dice que no, y así también se expresan su hermano y su otra hermana. Pero al hacer la misma pregunta a su madre ella le dice que sí le llorará. Marchó así Kullervo a la guerra, cantando y haciendo sonar su cuerno. Durante el viaje se entera de la muerte de su padre, que no lamenta; la de su hermano, que no lamenta; y la de su hermana, que no lamenta. Y sin embargo al enterarse de la muerte de su madre se siente realmente infeliz, y ordena un buen entierro, aunquefinalmente prosigue alegre hacia el combate con Untamo. Para ello pide a Ukko una espada, con la que aniquila a Untamo y a toda su gente.

"Kullervo kostajana" ("Kullervo  el vengador"), Akseli Gallén-Kallela (1893)

Al regresar a su casa la encuentra vacía, y se da realmente cuenta de la definitiva muerte de su familia y llora amargamente durante días. Pregunta a su madre aunque no pueda escucharla qué le ha dejado, y ésta, desde el fondo de la tierra habla, diciendo que su perro será su compañero, y que debe ir al bosque a ocultarse. Kullervo con su perro se dirige al bosque, pero se encuentra con el lugar donde mancilló a su hermana. Desenvaina su espada y le pregunta si no siente el deseo de beber sangre criminal.

"Katuva Kullervo" ("Kullervo arrepentido"), de Akseli Gallén-Kallela (1918) 

Y la espada le contesta que si ya había bebido sangre de inocentes, bien puede hacerlo con sangre de un criminal. Kullervo, el héroe, el hijo de Kalervo, hunde la espada en el suelo y se da muerte con ella. La historia termina con una moraleja de Väinämöinen: jamás confiéis la educación de un niño a una madrastra maliciosa.

Sibelius se inspiró globalmente en la historia, sin concretar en general los hechos específicos, excepto en las partes donde reproduce el texto (donde hay cortes, sin embargo). No obstante es útil conocer la historia en su totalidad, tal y como la conocían quienes se enfrentaron por primera vez a la gigantesca obra del compositor. Con estos seis runos podemos caer en la cuenta de algunos de los elementos que comentábamos al introducir el Kalevala como es la suma de varias variantes textuales, y el "cosido" al que sometió Lönnrot a sus materiales. No hay duda que existen incoherencias notables como es la muerte inicial de Kalervo y de casi toda su estirpe en el enfrentamiento con Untamo, y el posterior encuentro con la familia, sin que se nos explique cómo se salvaron y cómo se liberó la madre del cautiverio. Tiene toda la apariencia de ser o bien historias diferentes que no formaban un todo, o bien variantes enlazadas por el recopilador. También se puede sospechar con facilidad que la historia no estaba relacionada con la trama principal del Kalevala - aunque encaje perfectamente en su universo -, lo que se ha podido conseguir haciendo de la mujer de Ilmarinen la cruel madrastra de Kullervo. Si observamos el origen mítico de Kalervo y Untamo, vemos que no se nos habla del tercer hermano, el que cayó en Karelia... pero justamente Ilmarinen habita en Karelia. Podemos entonces intuir que en la historia original había un personaje, este tercer hermano (máxime cuando el número tres abunda tanto como organizador de repeticiones), que nada tenía que ver con el mágico herrero. También podemos descubrir otros elementos insertados en la historia, como el hechizo del ama: una de esas fórmulas mágicas populares que han sobrevivido desde el paganismo en la Finlandia del siglo XIX, incluso en la Karelia de principios del XX. Indudablemente la longitud del fragmento y su mezcla conceptual de dioses e invocaciones nos desvela la presencia de varias fuentes distintas (más de 400 versos en la traducción de Fernández y Ojanen). Este es el Kalevala mostrado directamente, sin idealizaciones, un texto complejo y sobre el que hay mucho que decir. En ocasiones posteriores, cuando volvamos a hablar de algún fragmento del Kalevala en el que Sibelius se base para crear música, volveremos a indagar en este inmensa obra inmortal. Durante el día de hoy narraremos las especiales circunstancias en las que nace la composición de nuestro autor, una obra de trascendental importancia en su propia historia y en la cultura de su país.

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Capítulo 2: Sibelius compone su sinfonía "Kullervo" (1891-92)

Capítulo 3: I. Introducción Capítulo 4: II. La juventud de Kullervo 

Capítulo 5: III. Kullervo y su hermana (texto) 

Capítulo 6: III. Kullervo y su hermana (análisis) 

Capítulo 7: IV. Kullervo va a la guerra 

Capítulo 8: V. La muerte de Kullervo (texto) 

Capítulo 9: V. La muerte de Kullervo (análisis) 

Capítulo 10: la historia posterior a su estreno 

Capítulo 11: valoración global de la obra 

Capítulo 12: discografía

domingo, 18 de enero de 2009

Kullervo (4): II. La juventud de Kullervo

"Como en el principio, no quiero entrar en detalles allí, pero tengo una o a lo mucho dos imágenes (esto es, Kullervo como niño y como pastor con Ilmarinen). Lee esto cuidadosamente y dime qué piensas. ¿Es suficiente? Después del primer Allegro debería haber casi como un carácter pastoral que debería ser más musical donde, inmediatamente después de que el Allegro vaya a menor, hubiera una canción de cuna, que contuviera siempre algo triste. ¡Con esto estoy pensando de una manera práctica en la reacción de la audiencia! - Pero seguramente es comenzar por el comienzo, que sea un maravilloso motivo en verdad."

Tal y como señala el propio autor en esta carta a Aino de diciembre de 1891, el segundo movimiento no es nítidamente programático, si bien se inspira en los cantos 31 a 34 del Kalevala para describir el carácter "triste" y violento del héroe. Pronto descubriremos que estos planes, estas imágenes que le evocan a Sibelius estos runos del poema, se ven en efecto plasmadas en la música. ¿Por qué una canción de cuna? Parece que el autor contempla al niño Kullervo, con apenas tres días, dando rienda suelta su odio y su ansia de violencia contra Untamo, destrozando todo cuando tenía alrededor. La imagen tierna de un niño contravenida por la tragedia de su carácter imposible, sus instintos crueles y primitivos... Y mientras va creciendo, su destino maldito y su brutalidad crecen con él... En cambio la otra imagen buscará describir la actividad del héroe como pastor a las órdenes de Ilmarinen (canto 33), quizá prestando sobre todo atención a su invocación al sol para que le sacie de bienes, y su diálogo con las voces de la naturaleza, uno de los momentos más líricos dentro de este ciclo del Kalevala.

"Ya tengo la canción de cuna. Es un tema que se intensifica con variaciones" escribiría Sibelius poco después. Lo cierto es que para muchos estudiosos este movimiento no será sino un rondó, no unas variaciones. Pero también es posible analizar el movimiento como unas variaciones, con episodios ajenos al tema que se insertan entre las distintas variantes del motivo inicial. En cualquier caso, al contrario que en el primer movimiento, aquí la forma no está nada clara. Esta será una característica muy típica del compositor: el uso personalizado de las formas clásicas, que nunca sigue literalmente sino que adapta al desarrollo y la expansión del material que haya creado.

En realidad lo que podríamos llamar tema, y al que corresponde la definición de "canción de cuna", tiene tres motivos diferenciados - llamésmoslos "a", "b" y "c" -, aunque complementarios como se demostrará durante el resto del movimiento cuando se superpongan en varias ocasiones. El motivo inicial es el siguiente (compás 1, reducción de la sección de cuerda, en sordina):

Estamos ante un poderosísimo tema en si dórico, de sonoridades rúnicas y netamente finesas (la repetición de cinco notas dentro de un sextillo), aunque armonizado con grandes disonancias (como la séptima mayor o segunda menor con la que siempre empezará). También es de una gran ambigüedad modal (que no tonal), entre el modo menor, el mayor y el dórico. Una auténtica maravilla de motivo que por sí sólo es capaz de soportar todo el carácter del movimiento, escrito en tempo sumamente lento y en un compás muy usado por el autor, 3/2.

La orquestación del motivo, como de todo el comienzo del tiempo, es también singular: cuerdas en divisi (una nueva característica del estilo de Sibelius, maestro de la cuerda y de los colores orquestales, que encontraremos constantemente), respondidas en algunos puntos por trompas.

El segundo motivo, "b", es de carácter lírico y apasionado (compás 9, primeros violines sin divisi):
Este elemento simplifica la polifonía anterior, y será casi siempre expresado en las cuerdas apasionadamente, aunque con la tristeza que proporciona su descenso por grados.

Tras una repetición del primer motivo, nos encontramos con el tercero, "c", que es unívocamente rúnico en la opinión de los analistas:
Este brevísimo motivo de notas repetidas y ámbito mínimo será un importante motor dentro del movimiento, con un ritmo inexorablemente monótono y pesimista, y portador de un genuino sabor arcaizante.

Después, tras un pequeño desarrollo del motivo rúnico comienzan a alternarse las distintas variantes (¿debemos llamarlas variaciones?) de estos tres motivos, en primer lugar (compás 26) mezclándose el segundo y el tercer elemento, y después con delicadas apariciones del motivo "a".

La música va ganando de intensidad a cada nueva exposición variada del tema, sumándose cada vez más las trompas, que acompañan a las solitarias cuerdas (compás 53). Un pequeña derivación del tema inicial se produce cuando las cuerdas vuelven a quedarse solas y en pianissimo (compás 71), aunque no se trata sino una prolongación del motivo "a", con figuras que ya lo habían acompañado anteriormente, y que nos dan una sensación de suma desolación.

Un repentino cambio en el color de la música se produce cuando aparecen las maderas (compás 86), en un Si bemol Mixolidio, acompañados por un pedal de las cuerdas (un acorde de novena), dando origen al pasaje que cumple perfectamente con la descripción de "pastoral" de la que hablaba el autor. Este nuevo tema da al movimiento el carácter de rondó del que hablaban muchos expertos:
Es de nuevo una melodía que encaja perfectamente con un tipo de temas que en este blog llamaremos "dionisiacos": temas con cierto carácter de danza, siempre abstracta - sin apelar a contenidos folclóricos -, repetitiva y expansiva, normalmente dialogante entre instrumentos, obsesiva en lo rítmico y alternando fijación armónica con fluidez de un constante modular. Este tipo de motivos constituye toda una dimensión dentro de la música de Sibelius, además de una verdadera marca de estilo.

El tema sin embargo no acaba por ser alegre (como muchos de los temas dionisiacos, acaba siendo enormemente tenso), diversas sombras lo cruzan mientras se va expandiendo.

Pasando a un nuevo episodio, retorna con mayor fuerza el tema principal y además en el tono principal (compás 121), ahora ya sí con una orquestación mayor y más contrastada. La música va creciendo a cada nueva aparición del motivo "a", en especial cuando aparece de forma heroica en los metales. Un nuevo desarrollo de las diferentes partes del tema principal da paso de nuevo al tema pastoral, ahora con un carácter aún más inquieto si cabe (compás 186), y en el nuevo tono de Si Mixolidio.

Tras una conmovedora aparición del motivo "b" en las maderas, una insistente pedal de fa# (ya en si menor o dórico) en la cuerda y el timbal (compás 223), y el motivo rúnico en las trompas, hacen crecer cada vez más la tensión. Llega el punto del clímax del movimiento, un tutti de nuevo con el motivo rúnico, un momento de especial fuerza e inusitada violencia. El motivo inicial suena en toda la orquesta (compás 252), alternándose con un acorde enarmónico de las maderas en pianissimo.

Posiblemente Sibelius haya querido indicar de esta forma el crecimiento de Kullervo y su camino hacia su propia brutalidad y el destino trágico que lo espera, desencadenando el asesinato y la desgracia para cuantos le rodean.

Tras ese clímax vuelve para cerrar el tiempo el motivo inicial, en orquestación y forma muy parecidas a como había aparecido al principio. (compás 256), aunque con algo de agitación contenida. Termina el movimiento con el motivo derivado del que hablábamos antes (el del compás 71), y con su misma desolación incontenible.

Es evidente el carácter aún más modal de esta música respecto a la introducción, gracias a los cantos de Larin Paraske que había escuchado cuando componía estas notas. Esto supone un gran salto hacia delante, aunque también que la organización del movimiento sea más endeble ante el caudal de inspiración al que está sometido Sibelius entre diciembre de 1891 y el enero siguiente.

Aquí tienen los vídeos de esta parte dirigida por Salonen, aunque como la anterior está divida. Espero que los disfruten:






sábado, 17 de enero de 2009

Kullervo (3): I. Introducción

La sinfonía "Kullervo" opus 7 ("sinfonía" es el término con el que la definió siempre el propio Sibelius) está escrita para una plantilla de soprano (aunque una mezzo puede cantar también esta parte), barítono, coro masculino y orquesta sinfónica. El conjunto completo sólo se usa en el tercer movimiento, mientras que en el último se utiliza el coro junta la orquesta, ambos tiempos con textos sacados del Kalevala. Los otros tres movimientos emplean sólo la orquesta, y son programáticos, es decir, intentan describir con elementos puramente musicales una historia, en este caso la del héroe trágico Kullervo. Sin embargo no tienen un programa muy determinado, no proponen una narración, sino que, partir de otras formas musicales como la forma sonata o las variaciones, evocan el carácter de la historia (de ahí que verdaderamente sea más "sinfonía" que "poema sinfónico").

El carácter del primer movimiento es incluso más abstracto, no se corresponde con ningún episodio de la historia de Kullervo, sino simplemente servir de preludio al resto de la sinfonía, una introducción al mundo arcaico y mágico del Kalevala, una invocación al espíritu mitológico de Finlandia. Y lo hace con una música que utiliza elementos que netamente fineses, como esquemas rítmicos sacados de la entonación finesas, escalas modales...

La obra comienza con un movimiento en mi menor y en forma sonata (exposición-desarrollo-reexposición, con dos temas en la exposición), tal como exigen las normas clásicas de la sinfonía. Y lo hace en compás de 2/2 (los compases medidos con blancas son predilectos de Sibelius, en especial el 3/2). Tras un característico obstinato en las cuerdas, el "aura sibeliana", el primer tema nace en las maderas (compás cuatro, en notas reales):

Como señalábamos el tema se ha originado de una protoforma en Fa Mayor que presenta ya mucho del perfil de la forma final, prototema que a su vez se originaba en un tema foclórico, aunque el recuerdo de esa melodía aquí permanece algo lejama. El propio tema contiene su final de notas repetidas, una característica propia del folclore (muy usual en la canción kalevaliana), pero que a su vez procede de la propia pronunciación del fines, donde la primera sílaba es la acentuada y donde abundan palabras esdrújulas y sobresdrújulas, que nos dan ritmos + -- y + ---. De este trasvase entre la prosodia y entonación y la música de Sibelius ya se empezó a hablar en una fecha tan remota como los años 30 del pasado siglo, y hay numerosísimos ejemplos en las melodías más típicas sibelianas, de las que esta es uno de los primeros.

Al pasar a las cuerdas el tema se expande, como si no quisiera jamás terminar, característica ésta también muy típica del compositor. Tras un pequeño desarrollo con nuevos elementos (el derroche de imaginación de Sibelius en las obras de esta época es francamente alucinante) llegamos a la exposición del segundo tema, tocado por las trompas con un suave manto de celli y contrabajos (compás 70, en notas reales):

Este tema es inmensamente doliente y, sugiere armónicamente una escala de tonos enteros sin que llegue a producirse realmente. Sibelius sigue en general bastante fielmente las reglas clásicas, y el tema contrasta claramente con el principal, del que está bien separado, aunque al igual que en Bruckner los esquemas armónicos son muy avanzados. Pero al contrario que el músico austriaco, con un verdadero horror vacui, nuestro autor siempre enlazará las secciones con trémolos, pedales, y cualquier otra forma que evite las separaciones en exceso nítidas.

A esta presentación del segundo tema le sigue un pequeño desarrollo con sextillos donde elementos del tema se mezclan con nuevos motivos, en ocasiones en el modo dórico, además con evocaciones del primer tema a la manera de fanfarrias, señalando el carácter heroico del mundo del Kalevala. Nuestro autor empleará muy abiertamente la modalidad, modalidad con consecuencias en la armonía. Pero con su modalidad no pretende dar un color "exótico" o folclórico, ni debilitar la tonalidad como los impresionistas, sino crear una nueva tonalidad basada en nuevas formas de utilizar los viejos acordes, esto es utilizar nuevas "dominantes" (como el séptimo grado eólico, re-fa#-la en una escala de mi menor, por ejemplo, en esta sinfonía) u otros grados (la subdominante dórica del segundo movimiento, mi-sol#-si en una escala de si menor). Sibelius, quiere refuncionalizar, no desfuncionalizar la tonalidad, no quiere crear un nuevo sistema que sustituya al antiguo, "debe ser encontrado vivo en la herencia de la música popular" (según afirmó en una lectura de 1896 para una plaza en la Universidad de Helsinki que no logró).

Regresando al movimiento, esta parte acaba con nuevas formas del tema secundario en los vientos, derivando poco a poco en el desarrollo. El desarrollo entonces comienza de una manera bastante bruckneriana (compás 168), con suaves evocaciones del tema principal y del secundario, pero llevados a Mi bemol Mayor y pronto a do menor.

Los oboes tocan un famoso sextillo, famoso porque aún la imaginación de Sibelius parece exceder a lo practico en una incesante figura que no se puede tocar sin que alguno de los dos músicos pare un momento para respirar... Realmente Sibelius había escrito mucha música para cuerdas, unas cuantas obras para metales pero aún no había profundizado en las técnicas de la madera, y en su mente la evocación del mundo fantástico del Kalevala hacía necesario la utilización de los recursos más extremos. Lo cierto que la orquestación de Kullervo, aunque con ciertas desproporciones y momentos confusos, es extraordinariamente buena y original si tenemos en cuenta que antes de esta obra, Sibelius sólo había escrito dos movimientos orquestales. El compositor ya había dado muchas pistas de lo que serán sus colores orquestales en aquellas piezas, y el salto que ha dado con este Kullervo es sorprende. En apenas un par de años dominará completamente la materia de la orquestación, y en una década compondrá sin apoyarse prácticamente nada en el piano (ya muchos esbozos de Kullervo son directamente orquestales).

En este desarrollo el compositor experimenta con multitud de texturas mientras los dos temas parecen querer enlazarse continuamente. El clímax llega con una serie de violentos acordes con el tutti y pizzicati en las cuerdas casi a la manera de Mussorgsky o Rimsky-Korsakov. Tras este clímax, nos encontramos con una falsa reexposición en Mi Mayor en las maderas (compás 310), adelantando la verdadera reexposición, con el tema principal en la cuerda (compás 335).

Llegamos a un pequeño desarrollo donde aparece el tema secundario, que da la sensación de anunciar su propia reexposición. Pero esto no llega a suceder, sino que en su lugar nos encontramos con un cambio de compás a 6/4 y un nuevo tema (compás 409):


Este amplísimo tema, de carácter rúnico y ancestral, vacila entre el modo eólico y el dórico (como en buena parte de la sinfonía, por otra parte), y de nuevo un tema muy propio del estilo del autor, con sus notas largas, sus pedales, y el obstinato en la parte grave de la orquesta, amén de su expansión constante (un tema similar aparece en el final de El Cisne de Tuonela opus 22 nº2, de 1896, por ejemplo).

Entonces se produce un retorno al punto anterior a la aparición de este tercer gran tema, con una vuelta al compás alla breve y al tema secundario (compás 459), y la presencia de un pedal en si en contrabajos y timbales que parecer inmovilizar la música, mientras esta se arruga.

Con un el tema principal en fortísimo en cuerdas y metales empieza la coda (compás 483), de una manera bastante bruckneriana, dándole un carácter trágico y heroico a la melodía, que parece retorcerse de dolor en su expansión.

El movimiento termina entre prolongados silencios que se alternan con tresillos duros acordes de blancas, anticipando de alguna manera el tema principal del siguiente movimiento, y una última evocación del tema principal en los clarinetes con los aparecía por primera vez.

Una música realmente espléndida, aunque hay que admitir que la inspiración suele ganar la partida al acabado técnico (como en toda la sinfonía), aunque indudablemente Sibelius deja en esta música una parte de su alma. Y su poder de evocación es único, como comprendieron los asistentes al estreno desde este primer tiempo.

Como ya hemos dicho, el movimiento, como su propio nombre indica es una introducción al personaje de Kullervo, su carácter heroico y violento y su fatal destino. A partir del segundo tiempo sí tendremos algo más directamente programático que relacionen la música y la historia del Kalevala.

Tenemos la suerte de contar en la red una muy buena interpretación de la obra, aunque por desgracia el sonido de calidad inferior, como suele suceder en youtube. Aún así puede ser una buena manera de aproximarse a la obra para aquellos de ustedes que no hayan escuchado jamás esta obra. Salonen es un gran director, a pesar de su juventud (en la grabación tiene años), quizá algo frío pero refinado, moderno y muy atento a no conglomerar el sonido y separar los timbres, algo que pide siempre la música de Jean Sibelius. Es un video que en ocasiones intercala imágenes para que el espectador las relacione con la historia, quizá no del todo oportuno pero en cualquier caso nunca molesto.

La ficha completa de la versión es esta (aunque en este tiempo sólo escuchamos la orquesta):

Marianne Rørholm, mezzosoprano
Peter Mattei, barítono
YL (Coro masculino de la Universidad de Helsinki)
Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca
Esa-Pekka Salonen
(1995)


Por desgracia, las demandas del servidor de videos hace que haya sido necesario el corte del movimiento, por lo que la música se divide en dos fragmentos:




Este lunes regresaremos con el segundo movimiento, "La juventud de Kullervo".

Capítulo 1: historia completa en el Kalevala
Capítulo 2: Sibelius compone su sinfonía "Kullervo" (1891-92)
Capítulo 4: II. La juventud de Kullervo
Capítulo 5: III. Kullervo y su hermana (texto)
Capítulo 6: III. Kullervo y su hermana (análisis)
Capítulo 7: IV. Kullervo va a la guerra
Capítulo 8: V. La muerte de Kullervo (texto)
Capítulo 9: V. La muerte de Kullervo (análisis)
Capítulo 10: la historia posterior a su estreno
Capítulo 11: valoración global de la obra
Capítulo 12: discografía