domingo, 28 de febrero de 2016

"Terve kuu" ("Te saludo, Luna"), coro a capella op.18 nº2 (1901), sobre un texto del Kalevala

Hoy 28 de febrero se celebra en Finlandia el "Día del Kalevala", que conmemora la fecha de publicación de la primera versión (1835) de la obra, recopilación de cantos de la tradición mitológica por parte del médico y folclorista Elias Lönnrot, y constituida tras su versión final 1849 en su epopeya mítica nacional. La jornada es una conmemoración de sus versos, como también de su mundo épico y tradicional, de la cultura ancestral, de la poesía popular y los usos de la vieja Finlandia...

Aprovechamos la efeméride para traer una de numerosas obras que escribiera Jean Sibelius basadas de manera directa o indirecta en los versos del poema épico. En este caso presentamos un breve coro masculino escrito en 1901, y que utiliza versos del penúltimo canto de la obra (Runo 49, 403 a 422), previo al canto final. 

Estas estrofas ponen punto final a la aventura tras el robo del Sampo por parte de los héroes Lemminkäinen, Ilmarinen y el viejo Väinämöinen. La bruja Louhi, en venganza, había robado el fuego del sol y la luna, extinguiéndolos, pero Ukko, el principal de los dioses, había forjado fuego para unos nuevos astros (en un episodio que también musicará Sibelius en su "Tulen synty" opus 32). Ilmarinen forja un nuevo sol y una nueva luna, pero no consigue hacerlos brillar. Sin embargo, la magia de Väinämöinen le permite saber dónde había escondido los astros la poderosa ama del norte: bajo un monte. El herrero forja entonces armas para abrir la tierra, pero Louhi se atemoriza de que puedan hacerla daño, y libera finalmente el sol y la luna. Una paloma (la propia maga disfrazada) le comunica al forjador que las luces vuelven a brillar en el cielo, y éste se lo dice al "justo y viejo" Väinämöinen. Es entonces cuando el bardo entona su saludo al sol y la luna retornados, los versos puestos en música.

   Terve, kuu kumottamasta,
   Kaunis kasvot näyttämästä,
   Päiväkulta koittamasta,
   Aurinko ylenemästä!

   Kuukulta kivestä pääsit,
   Kalliosta päivä kaunis,
   Nousit kullaisna käkenä,
   Hopeisena kyyhkyläisnä
   Elollesi entiselle,
   Matkoillesi muinaisille.

   Nouse aina aamusilla
   Tämän päivänki perästä;
   Teepä meille terveyttä,
   Siirrä saama saatavihin,
   Pyytö päähän peukalomme,
   Onni onkemme nenähän!

   Käy nyt tiesi tervehenä,
   Matkasi imantehena,
   Päätä kaari kaunihisti,
   Pääse illalla ilohon!

         _______

   ¡Te saludo, Luna, que brillas a lo lejos,
   de este modo tus hermosas mejillas bien se muestran,
   dorado amanecer a lo lejos,
   Sol que de nuevo te alzas!

   Dorada Luna, de la piedra liberada,
   hermoso Sol de la roca surgido,
   como cuco de oro te elevas,
   como paloma de plata 
   sigues la vida que seguiste antaño,
   retomas los viajes que solías.

   Desde el día presente en adelante
   álzate todos días en el amanecer,
   tráenos siempre feliz salud,
   que la caza esté a nuestro alcance,
   la presa para siempre entre nuestros dedos,
   la fortuna en las puntas de los anzuelos.

   ¡Ve por tu camino con nuestro saludo,
   ve por tu encantado viaje,
   que tu curva sea bendita,
   descansa con alegría a la tarde!

"Los héroes de Kalevala liberan los habitantes del cielo", ilustración de Nicolai Kochergin

El poema, una glorificación de los astros y una petición por los dones que traen, es una de los numeras canciones claramente presentadas como tal en el "Kalevala", como arias dentro de una obra más extensa, que bien pudieran haber sido tomadas por Lönnrot de un contexto diferente (o sencillamente, sin un contexto preciso) e insertas en el cuerpo principal de la obra, en general adecuadamente al punto del texto, como es el caso en que nos hallamos. 

Los versos como decíamos sirven de base a "Terve kuu", publicado como el segundo número de su opus 18, (colección que reúne coros de distintas épocas, no relacionados directamente entre sí).  Algunas ediciones de dicho opus presentan numeraciones distintas (este coro en particular aparece en ocasiones como opus 18 nº8), pero la "oficial" del compositor es la presente.

La partitura fue elaborada en mayo de 1901, a la vuelta de su viaje a Italia en el que empezara a concebir su Segunda sinfonía, y surge en correspondencia a un encargo de Heikki Klemetti, director del coro YL, que había fundado un segundo coro masculino de élite, cuyos cantantes eran escogidos en principios de entre los mejores del YL. El nuevo, llamado Suomen Laulu (traducible con sencillez como "Canto finlandés"), aún existente, contaba entonces con un bajo llamado Enckell que poseía una extraordinaria voz, incluyendo un registro de bajo profundo realmente sorprendente. Por todo ello la pieza demandada a nuestro compositor (a cuatro voces como es de esperar, dos tenores y dos bajos), será una partitura de grandes exigencias técnicas, aun siendo breve.

Muy recientemente (hace algo más de un año), el estudioso Sakari Ylivuori redescubrió las partes que preparó Sibelius para el estreno, efectuado el 30 de mayo en Helsinki, lo que da cuenta de una versión original ligeramente distinta, más larga. Para la fecha del citado estreno decidió acortar la pieza. 

Al contrario que otras obras análogas, como el coro "Venematka", también publicado en el opus 18 (como nº3), Sibelius no va a emplear el tono popular ni la canción kalevaliaca, sino que una referencia al folclore real estilizada en grado sumo. Sibelius ya no es un autor "nacionalista", no se va a utilizar el canto popular, aunque lo va a tener como un ideal incorporado a su propio estilo. Así, tenemos como punto de partida una melodía inicial, al unísono, un diseño típicamente sibeliano, que apela a la métrica del Kalevala (ajustándose a la perfección a sus ritmos, situando en notas largas las vocales largas, etc.). Pero no alude al compás 5/4 folclórico, sino que lo emula delicadamente con un tresillo - típicamente sibeliano - concluido por dos notas iguales más largas. Sin acompañamiento, por su ámbito estrecho y su persistencia en la, podíamos sentir una tónica de la menor (natural o eólico), casi pentatónico, pero la cadencia nos revela que estamos ante un modo lidio antes que en el Fa Mayor que podría derivarse de la armadura. El efecto de esta vaguedad modal (que no tonal) es maravilloso:



(cliquea en las imágenes de los ejemplos para ampliarlas)

No obstante y aunque este motivo va a ser la base de la composición, la referencia a lo popular acaba a grandes rasgos en eso. Jean Sibelius se encuentra en otro periodo artístico, con una aspiración mucho más abstracta y universal. Una vez expuesto ese tema, el músico va a querer trabajar en grado sumo las texturas contrapuntísticas, creando una partitura densa, con una polifonía de voces bastante independientes y una armonía concentrada y hasta ardua (aun cuando no haya grandes modulaciones en toda la pieza). Quizá haya incluso un punto de experimentación en esta partitura, difícil y hay que reconocer que no del todo lograda, aun cuando se trate de un trabajo impactante, y de singular belleza y poder de evocación.

Tras ese comienzo de pureza modal, la armonía se tensa con un acorde de sexta aumentada "italiana" sin preparación, que se resuelve en el la tónica sobre el quinto, no en la dominante. La tensión crece con más dominantes secundarias, en este caso al segundo grado, y en un nuevo planteamiento melódico, con característicos tresillos y una "S" típicamente sibeliana:



El texto se entremezcla polifónicamente, mientras que el motivo es repetido en secuencias por grados, hasta que la armonía vuelve a situarse con tranquilidad en la tónica. A continuación se vuelve a la estrofa inicial y al motivo inicial, ahora armonizado con una sexta en una voz superior, derivando finalmente sin mucho desarrollo al motivo de los tresillos.

Esta vez ese segundo grado se constituye brevemente como nueva tónica, y el saludo a los amaneceres venideros y llenos de dones se realiza con un pasaje bajo un tempo algo más lento, y unas notas pedales que crean un clima de gran estatismo y solemnidad:



A través de un pasaje más vertical, casi recitado, se vuelve al tono inicial y finalmente al motivo principal, casi a la manera de un rondó, aunque de nuevo Sibelius evita, como es de esperar, la repetición literal. Y lo hace con el tema en el segundo bajo, cantando una nueva estrofa del texto, mientras las otras voces lo adornan con acordes.

Los últimos dos versos del fragmento de Kalevala crean un pasaje análogo, pero a la inversa: las voces superiores recrean el motivo principal, mientras el segundo bajo elonga sus notas en el registro más bajo, valga la redundancia, suministrando pedales, hasta un imposible si bemol que se escaparía en teoría a un bajo coral no especializado. 

El final, con un simple acorde de tónica, señalado con un cuádruple piano, es pacífico y estático al máximo, redondeando así la celebración del universo restablecido del Kalevala.


El trabajo es bastante popular entre los coros masculinos finlandeses, por lo que forma parte del repertorio de los grandes coros masculinos locales. No obstante, en la discografía a la que hemos podido acceder coinciden siempre los protagonistas, el Coro de la Universidad de Helsinki el YL (Ylioppilaskunnan Laulajat), dirigidos por Matti Hyökki, conductor del mismo durante dos décadas. No obstante, se trata de tres registros diferentes, para distintos sellos, grabadas en momentos distintos, y dado que el coro no es un conjunto fijo, sino toda una - centenaria - institución, los tres discos presentan ciertamente variedad. El más antiguo (Finlandia Records, grabado entre 1984 y 1987) presenta una lectura lírica y serena, con un tono elegíaco. La segunda (para el mismo sello, pero efectuada entre 2001 y 2002) es más acelerada y dramática, llena de matices y brillo, sin duda la mejor. La tercera (para BIS, de 2006, aparecido individualmente y en el volumen XI de la Sibelius Edition) es la más lírica y delicada, sosegada. La tres son excelentes en cualquier caso.

Para ilustrar sonoramente el comentario a este obre recurriremos a un conjunto diferente, pero también de buena musicalidad, el Coro de la Politécnica, dirigido por Juha Kuivanen, un disco autopublicado en 2008



jueves, 18 de febrero de 2016

Festival Sibelius Lahti 2016

Como habitualmente, este septiembre se celebrará en Lahti, Finlandia, el Festival Sibelius que tiene como protagonista su magnífica orquesta, en esta ocasión dirigida por el nuevo director invitado, Dima Slobodeniouk, además de recitales de piano y cámara, y otras actividades en torno al genio nórdico.


Un amigo del blog nos ha escrito desde Sevilla, hablándonos de su intención de acudir al Festival. Si algún otro de nuestros lectores (y lectoras) tiene pensado acudir, o se anima a hacerlo en un futuro inmediato, ponemos a su servicio el correo del blog, y les pondremos en contacto para compartir la experiencia, sin duda formidable (quien les escribe lo hizo en 2007, y deseando repetirla cuando sea posible).

El correo del blog es: sibeliusencastellano@gmail.com

El festival de este año tendrá lugar entre el jueves 8 y el domingo 11 de septiembre en la Sala Sibelius de Lahti. La localidad está a poco más de cien kilómetros de Helsinki, hora y media de distancia en coche, aunque es aconsejable el uso del tren (hora y cuarto) si no tienen intención de viajar más libremente.

Más información sobre el festival, disponen de la propia página de la orquesta y del evento, donde también se pueden adquirir las entradas (por experiencia propia les aconsejamos hacerlo cuando antes para encontrar buenas oportunidades de calidad y precio en las mismas):

martes, 16 de febrero de 2016

"Svanevit" ("Cisneblanco"), música incidental para la obra de Strindberg JS.189 y Suite opus 54 (1908): y 3. Discografía

__________

Finalizamos nuestra breve serie sobre "Svanevit" con una discografía de la obra en sus dos vertientes. El listado, casi completo, presenta las dos únicas grabaciones completas de la música incidental, además de todas las de la suite o números de la suite excepto dos discos - que sepamos -, el dirigido por Yondani Butt, que ofrecimos como enlace de youtube, pero que al no poseer el disco físico no haremos la crítica, y un número de la suite ("Las doncellas con flores") que grabó Stokowski en 1947, por idéntica razón. En las grabaciones de la suite indicamos si se trata de una selección o de si la grabación está completa. 


Música incidental

Sakari Tepponen,  violín
Pauli Pietiläinen, órgano
Orquesta Sinfónica de Lahti
Osmo Vänskä
- BIS (1996) - [tb. Sibelius Edition vol. V]

La primera grabación de la música incidental (aunque la partitura se seguía utilizando ocasionalmente en los teatros) llegó con un disco convirtido en un auténtico best seller musical, un acontecimiento que dio un gran impulso a la música sibeliana y, por supuesto, a sus protagonistas: Vänskä y al "sonido Sibelius" de la Lahti. 
Tras la dos notas del primer número, el segundo muestra la finura de la textura de la cuerda, con un tempo muy ajustado a la indicación, y la delicadeza de la pieza queda bien desnudada. Tras el acorde del cisne, el cuarto número desvela de nuevo las sonoridades exquisitas que nos ofrece el director con un pizzicato antológicamente sibeliano, y el rubato y el equilibrio de nuevo muy ajustado a lo demandado por la partitura (y la escena), sobre los que se alzan, misteriosos, los solos de la madera. Tras la reiteración del acorde del cisne, el sexto número ofrece una bellísima introducción de la cuerda, con un vibrante cambio de dinámicas, seguido por el hermoso canto de los pájaros, que parecen saludar llenos de entusiasmo a la llegada de la felicidad. El séptimo número, presentado en su versión original como número separado y sólo para cuerda, demuestra poseer una belleza extraña y desconcertante, en la que Vänskä se recrea a base de los "suspiros" acentuados, pero sin abandonarse al romanticismo. El número que describe la soledad del príncipe se desvela también con un lirismo poco común, que pasa a ser tristeza infinita cuando llega el tema a la cuerda, pero lejos de la tragedia de la versión de la suite, hecho que se pone muy de relieve con la lectura melancólica sin estridencias (aunque el tempo sea algo más lento del indicado). El vals prolonga esa misma sensación, con la misma sensibilidad del séptimo número, demostrando la caracterización perfecta que se hace en esta grabación. El centro emocional de la música de Sibelius es también el punto álgido en la interpretación de Vänskä, el dúo amoroso del nº10, en el que sobresale la magia del violín solístico, y un clima onírico y hasta feérico. El nº11 se antoja muy evocador y sobrenatural, mientras que el nº12, único en la versión teatral, cumple con su papel sin nada más que destacar aparte del logro de sus amplias sonoridades. El nº13 recrea una escena muy emotiva, casi lacrimosa y llena de piedad y grandiosidad contenida. El número final con su órgano es majestuoso y pleno, redondeado una grabación a la que poner peros es casi una imposición de la objetividad más que un convencimiento profundo. Sensacional grabación pues, y un "absolutamente obligatorio" en la fonoteca de cualquier sibeliano que se precie.

Interpretación: 9,5   • Estilo: 9,5  • Sonido: 8


Orquesta Filarmónica de Turku
Leif Segestam
- NAXOS (2014, ed. 2015)

Grabadas entre 2014 y 2015 y publicadas a largo del año Sibelius, Segerstam ha hecho un acopio de magníficas grabaciones de la música incidental (casi) completa, añadiendo otras raras obras del catálogo, planteando así una segunda alternativa a obras que sólo había grabado hasta ahora Vänskä, o que apenas contaban con un par de grabaciones más. Una manera más económica de disfrutar de estas raras pero maravillosas obras si no podemos acceder a las del sello BIS. Su "Cisneblanco" es más lento, romántico y algo menos íntimo, con una orquesta mayor, y hasta mayores pretensiones, pero también se deja atrapar por la altura de su música.
Tras el motivo de la trompa, el segundo número llega con tempo muy relajado, pero evita la monotonía cuidando que la repetición del mi se oiga siempre. Tras el acorde wagneriano, el pizzicato de la orquesta cuida sus contrastes, que la grabación recoge muy bien con el espaciado estereofónico. Sorprende incluso cierto grado de estética expresionista en el movimiento, como queriendo encajar con la grabación de la música de "Ödlan" ("El lagarto") opus 8 del mismo disco. El sexto número resulta más romántico que con Vänskä, muy legato, y con toques de cierta tragedia. El pizzicato tiende a ser tremendamente lento, casi gesticulante, pero de gran fuerza. El séptimo número apuesta por una gran profundidad, quizá más allá del espíritu original de la pequeña pieza. En el octavo lleva un tempo más propio que el de la grabación de Lahti, pero también su concepto es más amplio y sinfónico, y podría encajar perfectamente en una obra "mayor". El vals tiene el aspecto justo del Valse triste, y con eso basta para definirlo. Segerstam convierte el nº10 en una maravillosa pieza concertística, mientras que el nº11 se guía más como un cuadro muy evocador. El nº12 ofrece un cuadro poderoso también, mientras que los dos números finales ofrecen una imagen cósmica y trascendente, con unos sforzandi muy marcados en el final (donde la cuerda sepulta bastante al órgano), terminando la pieza mayestáticamente. Buena lectura, pero en concepto e interpretación no queda superada por la del sello BIS.

Interpretación: 7,5   • Estilo: 7  • Sonido: 8


Suite 

[completa]
Orquesta de la Radio Noruega
Ari Rasilainen
- FINLANDIA RECORDS (2002)

Aunque a priori Rasilainen pudiera parecer un maestro menor dentro del panorama de directores finlandeses, firmó esta excelente grabación (como todo el disco, por cierto) de la suite, una lección de estilo a la par que de emoción y sensibilidad, un refinado y transparente y sonido sibeliano, acentuado gracias a la verdadera devoción que trasluce por las piezas en particular, que se desvelan aquí lejos de ser "menores".
El primer movimiento apuesta por la animación y la alegría rotunda y radiante, con miles de matices que desplazan, como hubiera querido el autor, toda monotonía. El segundo tiempo también comienza vivo pero misterioso, muy evocador... hasta culminar brillantemente en el gran tema de arpa y flautas, que con Rasilainen adquiere un tono de insondable melancolía, acompañado por los arpegios etéreos del instrumento punteado. El vals del tercer tiempo se muestra muy colorístico, nostálgico sin sensiblería, y lleno de una emoción poco común en otras grabaciones, que suelen entonar con mayor ligereza o excesiva seriedad. El cuarto movimiento se desborda en alegría y agitación, con matices de nuevo muy cuidados, un rubato bien empleado y excelentes prestaciones solísticas. A pesar de que el trío se acomete también con rapidez, manifiesta una belleza inusitada. La quinta pieza adquiere de igual forma el punto justo entre la seriedad y el drama contenido, sin excesos hacia ningún extremo. La segunda parte resulta muy bien integrada (algo que no siempre pasa en el resto de la discografía), sin perder el pulso en el cambio. El sexto número es el centro espiritual de la suite, y el director finlandés hace el mejor trabajo posible, con una lectura arrebatada y llena de delicadeza al tiempo, recreándose en los suspirantes anhelos de la doncella Cisneblanco. Rasilainen además sabe identificar a los "personajes" dentro de la música, perfilando siempre su música particular. El séptimo movimiento supone una verdadera exaltación y elevación, que camina (con las campanillas) hacia la apoteosis, con la cuerda celestial y el arpa cuajado de estrellas. Muy buen registro. 

Interpretación: 9  • Estilo: 8,5   • Sonido: 7


[nos. 2 -4, 6]
Orquesta Sinfónica de Bournemouth
Paavo Berglund
- EMI (1971), varias reeds.

En su selección el maestro finlandés opta por los números de mayor sustancia sinfónica. Aunque Berglund impone aquí su seriedad y hieratismo, por lo que a priori podría resultar poco afín a la obra, lo cierto es que consigue resaltar toda su musicalidad, dando como resultado uno de los mejores registros, del que sólo cabe lamentar no estar completo. 
El sobrio arpa encarnada en el pizzicato da a paso a una rica textura del tema de las flautas, con un tono triste, apagado incluso, con un excelente rubato. El vals que sigue lo hace con una gran melancolía, casi desolación, pero gran delicadeza, aproximándola más que otras interpretaciones al conocido Valse triste. El cuarto número contiene gran agitación y un dinamismo casi de poema sinfónico. El sexto puede resultar hasta demasiado serio, convirtiendo las emociones de la joven Cisneblanco casi en un drama strindbergiano y no en su cuento de hadas, pero aun así la lectura es muy bella. Altamente recomendable.

Interpretación: 8,5  • Estilo: 8  • Sonido: 7


[nos. 2, 3, 5-7]
Monika Abendroth, arpa
Orquesta Sinfónica de Islandia
Petri Sakari
- CHANDOS (1992)

El director, también finlandés (vemos que esta obra es muy querida en casa), deja fuera de su selección el primer número, como suele ser habitual, pero extrañamente también el cuarto. El enfoque es sinfónico y sobrio como el de Berglund, pero mucho más atento a los colores y a los momentos más imaginativos. 
El pizzicato del segundo número se hace misterioso y recogido, muy insinuante, y prosigue con un toque entre nostálgico y seductor bajo las flautas y un arpa muy destacada (en el disco se recoge el nombre de todos los solistas, merecido valor profesional), que se entremezcla perfectamente en la rica instrumentación. El vals es muy delicado, también recogido y nostálgico, con un toque sentimental y un impacto más intenso en el carrillón. El quinto número se aborda con gran tragedia y profundidad, con espíritu sinfónico más que descriptivo, como arrancado de algún pasaje de la Primera o la Cuarta sinfonías, alcanzando una gran gravedad precisamente en el fragmento propio de la suite. Sakari logra aquí en los dos últimos números una progresión propia de una obra "mayor", ofreciendo la resolución al conflicto con una intenso dúo amoroso entre los protagonistas de la obra, y un aspecto de serenata bajo los tilos. Los sonidos de la orquesta crean siempre una atmósfera vibrante y de gran belleza, que culminan en la redención final, de gran majestuosidad incluso (incorporando las campanillas), con unos acordes especialmente subrayados a la manera de un recitado gregoriano. Muy buena grabación, de nuevo lamentar el par de números ausentes.

Interpretación: 8   • Estilo: 7  • Sonido: 7



[completa]
Orquesta Sinfónica del Estado Húngaro
Jussi Jalas
- LONDON [DECCA] (1975-77, p. 1997) [tb. DEUTSCHE GRAMMOPHON, p.2015]

El yerno del compositor y un poco su "hijo" musical, realizó una serie de grabaciones (recientemente reeditas al completo) con la orquesta húngara y unas cuantas obras escénicas del autor, con buen resultado en general, aunque quizá la formación instrumental, tan nítidamente centroeuropea, permanezca algo ajena al estilo de Sibelius, que por otra parte Jalas expresa con absoluta fidelidad. Así, no sin algunas deficiencias técnicas por ambas partes, tenemos una lectura tremendamente significativa, llena además de un compromiso por la profundidad. 
El primer número se completa con pequeños detalles de dinámica y contrastes que la conviertan en una pieza muy animada. La segunda pieza se tiñe de una nostalgia muy nórdica, con sonidos mágicos y evocadores, incluyendo la bien matizada arpa. El tercer tiempo transcurre muy acelerado, y sustituye la melancolía por la ansiedad y el temor al destino, nunca resuelto. El cuarto tiempo tiene un ánimo plenamente sibeliano, lleno de compases agitados y notas que viven plenamente, con un trío especialmente vivo (de tempo nuevamente ansioso, el retrato que hace Jalas del personaje de Cisneblanco). El movimiento brilla especialmente por los solos de viento, que contrastan con una cuerda quizá más apelmazada. El quinto movimiento tiene un sentimiento atenuado, nunca demasiado trágico. El sexto adolece del mismo defecto antes señalado sobre la cuerda, que impide la necesaria delicadeza, pero de nuevo nos ofrece un viva imagen de la amorosa doncella, repleta de vida y afecto. El final tiene un valor festivo y solemne, sin profundidad sacra pero sí una sensación de plenitud (incluye las campanillas). Recomendable.

Interpretación: 7  • Estilo: 8,5  • Sonido: 6,5



[no. 3]
Orquesta Sinfónica de Boston
Serge Koussevitzky
(1936) - varias reed., incl - NAXOS (2004)

La más antigua grabación de una pieza  cualquiera de "Cisneblanco" pertenece al periodo "dorado" de los años 30 y es debida a uno de los más ardientes defensores de la música del maestro, Serge Koussevitzky, que nos deja aquí el vals como "propina", con un toque romántico y tremendamente evocador, aunque sin mayores pretensiones. En sonido no es nada malo aun para la época.

Interpretación: 7   • Estilo: 6,5   • Sonido: 4  (mono)


[completa]
Tapiola Sinfonietta
Pekka Kuusisto
ONDINE (2006)

Como complemento a un disco dedicado a piezas breves para violín y orquesta, el joven violinista y aquí también director Pekka Kuusisto, al que destacamos con una extraordinaria versión del Concierto, encomienda aquí la suite a una orquesta de cámara de sonoridades tenues y transparentes que hacen un buen servicio a la música, aunque quizá la poca experiencia del director no permiten ir mucho más allá de una lectura nítidamente nacional y artesanal. 
El primer movimiento se hace con un bonito colorido musical, aunque se impone cierta monotonía en el ritmo, no sabiendo del todo despegar de sus insistentes pedales. Para el segundo en cambio maneja bien el misterio inicial de pizzicato y el clima de expectación, con un accelerando progresivo hacia la magia del arpa y el tema de las flautas, resuelto con elegancia. El vals resulta sensible, aunque un tanto ligero; el pizzicato de la cuerda entre lo más sobresaliente. El cuarto número comienza con un excelente intercambio de solistas y secciones de la pequeña orquesta, bien manejado desde el podio. De nuevo el pizzicato (con un arpa siempre ante el micrófono) sobresale de entre las prestaciones individuales. El trío se entona muy acelerado, lo que crea una tensión inédita respecto a otras grabaciones, que se mantiene en el final de la pieza. Para el quinto número las sonoridades masivas se imponen, y también el acelerador bien pisado, lo que da ligereza y poca distinción al movimiento más flojo de la grabación de Kuusisto. El sexto movimiento en cambio es el más brillante, un pas à deux lleno de agitadas pasiones, quizá un poco desequilibrado en los distintos planos instrumentales. El final comienza con un estilo muy cercano al órgano, que se convierte (campanillas mediante) en una rotunda afirmación (de nuevo el arpa y el pizzicato crean la magia), terminando la suite con una buena sensación. Ajustada pero valerosa interpretación.

Interpretación: 6,5  • Estilo: 7,5  • Sonido: 8,5 (SACD)


[nos. 1 -4, 6, 7]
Real Orquesta Filarmónica
Thomas Beecham
- BBC (2000)

Una histórica grabación en directo procedente de la celebración que hizo la emisora británica para celebrar el 90 aniversario del compositor, el 8 de diciembre de 1955. El mítico director británico llevaba años dirigiendo esta música, si bien no existen (hasta donde sabe quien les escribe) otras grabaciones, por lo que esta sería la más antigua de la discografía de la suite (casi) completa, con un Beecham tan otoñal y nostálgico, casi tan anciano como el propio compositor.  El sonido radiofónico no es especialmente bueno, y el público sufre de las afecciones prenavideñas, pero es un documento ciertamente valioso (todo el concierto, que ha quedado registrado, himnos nacionales de Reino Unido y de Finlandia incluidos).
El primer movimiento transcurre lento, hasta con cierta solemnidad, pero sin perder detalles de las figuras más fantasiosas. El pizzicato del segundo tiempo tiende a la misma lentitud, y se convierte en casi un minueto cortesano con la llegada del tema principal. El tercer número está dotado de mayor magia, aquí el tiempo es curiosamente más correcto (a pesar de la tentación de convertirlo en un valse triste), y Beecham se deja fascinar por el contraste entre las cuerdas asordinadas, los staccati de las flautas y la gravedad del carrillón central. Para el cuarto número el músico británico compone una viva escénica dramática, con un toque operístico incluso, de gran colorido y un sentido muy sinfónico. Beecham prescinde del quinto número (quizá por no ahondar en la tragedia que en aquel concierto se expondría a continuación con una Cuarta sinfonía), continuando la progresión del número anterior con el sexto, de nuevo de toque un tanto teatral y de sinfonismo amplio, con un lirismo aún más romántico. El final camina hacia lo grandioso, una verdadera apoteosis, que ciertamente traza sus semejanzas con la Séptima sinfonía (aunque apenas se oyen, Beecham utiliza las campanillas). El timbal retumba para terminar la obra con grandeza. Una versión un tanto ajena a sentido de la obra, pero como decíamos de valor histórico.

Interpretación: 6,5  • Estilo: 6  • Sonido: 4 (mono, directo)

[completa]
Orquesta Sinfónica de Gotemburgo
Neeme Järvi
- BIS (1985, p.1987) [tb. Sibelius Edition vol. V]

La grabación del maestro estonio presenta un trazo algo grueso, y un espíritu ligero, casi de ballet, sin gran compromiso por la pieza. Sólo el buen hacer del director consigue aportar la suficiente musicalidad, aunque en general resulte decepcionante frente a la mayoría de sus registros sibelianos. La mala toma de sonido no ayuda tampoco.
El primer número apuesta por un tempo agitado y arriesgado. El segundo intenta ganar con los contrastes dinámicos y tímbricos, dando gran protagonismo a los sonidos ligeros del arpa, al igual que el tercero, curiosamente no con la lejana cuerda, sino con los staccati de las flautas. El cuarto número en cambio representa mayores valores interpretativos, con una expresividad más nítida y de gran romanticismo. La soledad del príncipe en el quinto número puede resultar algo excesiva en cambio. El sexto movimiento vuelve al tono romántico, aunque la falta de delicadeza le aparte del resultado óptimo. El final tiene sonoridades muy sinfónicas, y resulta eficiente pero no muy bien relacionado con las intenciones del autor (faltan las campanillas además). Una versión más o menos correcta, pero fallida en conjunto.

Interpretación: 5,5  • Estilo: 6  • Sonido: 6


martes, 2 de febrero de 2016

Exposición "Sibelius 150", en Toledo hasta el 12 de febrero

La exposición "Sibelius 150", de cuya inauguración dimos cuenta en el blog, abandona la capital y amplía su recorrido por diversas ciudades españolas. Estará presente hasta el próximo 12 de febrero en Toledo. Remito la siguiente información del Instituto Iberoamericano de Finlandia, recomendado desde aquí a los toledanos y quienes puedan acudir la asistencia:

Sibelius 150 empieza su gira por España en Toledo

La exposición Sibelius 150, organizada por la Orquesta Sinfónica de Lahti en colaboración con el Instituto Iberoamericano de Finlandia y la Embajada de Finlandia, comienza en Toledo su gira por diferentes conservatorios, centros y escuelas de España.  Será en el Conservatorio Profesional de Música "Jacinto Guerrero", donde se inaugura el 1 de febrero y estará abierta al público gratuitamente hasta el 12 de febrero.

La exposición está formada por paneles bilingües que tratan de manera sencilla el camino en la vida de Jean Sibelius (1865–1957), por lo que resultan muy apropiados para escuelas o grupos de jóvenes. Han sido ideados por la Orquesta Sinfónica de Lahti, la primera orquesta en el mundo en grabar algunas obras de Sibelius, para introducir al público general en la vida y obra del gran compositor finlandés.

Sibelius 150 – exposición de la Orquesta Sinfónica de Lahti
1–12.2.2016
Horario: lunes-viernes
Conservatorio Profesional de Música "Jacinto Guerrero"
c/San Juan de la Penitencia, 2
45001 Toledo

Toivo Kuula (1883-1918), compositor finlandés

Ocasionalmente acercamos al blog la figura de otros músicos que tienen alguna conexión más o menos directa con Jean Sibelius. La presente entrada nos servirá para recordar a uno de los compositores más sobresalientes de la generación posterior a la del propio Sibelius, dándose además la circunstancia de llegar a contar con el raro privilegio de ser alumno suyo.

Toivo Kuula en 1903

Biografía y producción musical

Timoteo Toivo Kuula nació el 7 de julio de 1883 en Vaasa, una localidad en la costa oeste de Finlandia, en la región de Ostrobothnia, la zona continental del país con mayor número de hablantes de sueco. Su padre fue militar y policía y, aunque inicialmente quiso encauzar a su hijo a la carrera eclesiástica, su talento musical era ya tan destacado en su adolescencia (componía desde la infancia), que hacia ese terreno se decantó profesionalmente. En 1900 acudió a Helsinki, al conservatorio dirigido por Martin Wegelius (a la sazón también maestro de Sibelius). Allí estudió violín y teoría musical con el propio Wegelius. Pero tras tres años en la Academia, tuvo que abandonarla porque no se podía costear los estudios en la capital y volvió a Vaasa, donde se casaría con Rauha Nelimarkan, en 1905. Tuvieron una hija poco después (ella estaba embarazada antes de la boda), Aune, que apenas sobreviviría unos meses. La pareja no funcionó, y se separaría en 1907.

El año anterior Kuula había vuelto al Conservatorio, animado primero por Selim Palmgren y después por Armas Järnefelt, conscientes por su gran potencial. Según recordaría su compañero y amigo Madetoja: "todo parecía proclamar: ¡he aquí un hombre que sabe lo que quiere y confía en sus poderes!" Antes de su vuelta ya había empezado a componer activamente, y dar muestras de un gran talento en este terreno, dando como resultado algunas de sus primeras canciones y coros de cierta entidad, mostrando su predilección por el terreno vocal. 

No obstante su primer gran éxito llega en forma de Sonata para violín (su instrumento) y piano (en mi menor opus 7). Junto a esta también se daría a conocer la canción "Tuijotin tulehen kauan" ("Largo tiempo miré al fuego"), de resonancias rúnicas, demostrando ya su maestría en el género y aún hoy una de las predilectas del repertorio. En verano de aquel 1907 una asociación cultural de Ostrobothnia le concede una beca para el estudio del folclore local. En su región natal recoge un gran número de canciones populares y de música de baile. Esta labor afianzó su interés por la música tradicional, que ya había servido de frecuente inspiración al incipiente compositor, y por el idioma finés, del que se convertirá en un ferviente defensor en el mundo musical. 

Jean Sibelius escuchó algunas piezas suyas en ese tiempo, y se sintió complacido por su fuerza y por su oscuridad. Le aconsejó que no obstante no se cuidase mucho de los elementos folclóricos en su música y de no empezar a "componer en traje de noche", señalando dos extremos que debía evitar, reflejo de su propio sentido "aristocrático" de la música.

Al año siguiente el propio Sibelius lo acogerá como alumno, a instancias de Järnefelt. Como ya hemos comentado en algunas ocasiones, estas clases (que también recibieron Leevi Madetoja y Bengt von Törne) fueron bastante informales, y en realidad consistían en una serie de consejos y revisiones sobre las obras en las que ya estaba trabajando, señalando los defectos formales y estéticos. Pero sin duda este contacto le fue enormemente útil a Kuula, no sólo musicalmente, sino también por el hecho de estar apadrinado por quien se consideraba el compositor más destacado del país. No obstante, el joven tenía un carácter áspero y no siempre dispuesto a dejarse conducir.

El alumno acudió al maestro con los preliminares de lo que sería su Trío con piano en La Mayor opus 7, que en su forma final muestra ciertamente toques sibelianos, aunque predomine la inspiración popular. La obra fue estrenada en un concierto el 7 de octubre, junto con la Sonata y algunas canciones. Y se convertirá en un gran éxito de público y crítica, que reciben con entusiasmo a un nuevo compositor nacional. Es especialmente alabado por el sector más fennoman, que destaca el uso de la lengua mayoritaria del país y la inspiración del alma popular en su música. 


En el curso 1909-1910 Kuula estudiará en diversos centros del extranjero: Bolonia, Leipzig (en su mítico conservatorio) y París. En la capital francesa encuentra otra de sus mayores influencias en la nueva música de Debussy o de Dukas, además de la escuela frackiana representada por Chausson y Magnard. En París compone el ambicioso coro "Meren virsi" opus 11 nº2 o la canción "Merenkylpijäneidot" ("Ninfas bañándose en el mar") opus 12, ambos con textos de Eino Leino, dando cuenta del estilo pleno de Kuula: un post-romanticismo nacionalista, con un destacado uso de los modos, melodías y ritmos folclóricos fineses, pero con  toques impresionistas. Pero también hay una preferencia por la melodía, aunque trabaje al mismo tiempo el tejido polifónico en profundidad. Se aleja así de la influencia germánica que había pesado en los anteriores primeros compositores finlandeses, pero aún se siente algo de esa ligazón (en especial del mundo de Liszt y de Wagner), justamente porque si hay una influencia culta principal en su obra es la del propio Jean Sibelius. No obstante, el estilo de Kuula es una síntesis personal y muy propia, de una intensamente característica melancolía finlandesa.

En los siguientes años seguirá escribiendo excelentes canciones y coros a capella, en finés casi siempre, aunque también escribirá para la orquesta: entre 1910 y 1911 dirigirá la Orquesta de la Sociedad de Conciertos de Oulu, y entre 1912 y 1914 se convertirá, junto con Madetoja, en asistente de Robert Kajanus en la Orquesta de Helsinki. Para la orquesta, aparte de algunas piezas menores, música incidental y la orquestación de varias de su canciones, sobresalen sus dos Suites Sur-Ostrobrothnias, la primera opus 9 escrita entre 1906 y 1909, y la segunda opus 20 escrita entre 1912 y 1913, donde expone en primer plano su inspiración popular, pero con gran sentido de la evocación, a veces más cercano al poema sinfónico que a la suite de danzas. En esta última, como en algunas de sus canciones orquestales, se deja sentir con gran fuerza un rico colorido impresionista, más delicado que exuberante, en la instrumentación.


Toivo y Alma Kuula en 1916

En 1916 (tres años después del divorcio), se casa con la cantante Alma Silventoinen. Ella había sido la destinataria e inspiración de muchas de sus canciones desde hacía años. El matrimonio decide emanciparse de cualquier puesto que los atara, dando conciertos por toda Finlandia. Al año siguiente nacería su hija Sinikka, que seguiría también una carrera musical destacada como pianista.

Kuula dirigiría en aquel tiempo la Orquesta de Viipuri, y se encontró en 1917 entre los miembros fundadores de la Unión Musical Finlandesa. 

Fue en Viipuri (la actual Vyborg rusa) donde Kuula se encontró con el trágico incidente que acabó de su vida. El matrimonio había conseguido escapar de la ocupación de la ciudad por parte de la facción roja, y en los últimos días de la Guerra Civil fue reclamado por la Sociedad de Amigos de la Música para celebrar la victoria blanca. El 1 de mayo de 1918, tras un concierto, Kuula se hallaba celebrando en el Seurahuone la ocasión cuando comenzó una discusión con uno de los Jäger alemanes. El conflicto se extendió a otros compañeros, arreciando posturas sobre valores nacionales: Kuula defendió la aportación sueco-finesa a la cultura y a la identidad finlandesa. A pesar de ser siempre un fennoman convencido, nunca fue excluyente en este sentido, todo lo contrario que muchos elementos que rodearon a los Jäger y a movimientos semejantes. La discusión se tornó más violenta, quizá más por el ambiente general y/o por el alcohol, y Kuula fue golpeado por el policía Edmund Mauritz Nylund. El impetuoso músico reaccionó asestando una cuchillada a Nylund, y alguien disparó en la cabeza a Kuula. El capitán jäger Pekka Heikkaa fue acusado de haber perpetrado el disparo, pero murió en un accidente antes del juicio, y hoy en día subsisten dudas sobre el autor real del crimen.

Sorpresivamente Kuula sobrevivió en principio al disparo, pero tras dos semanas de convalecencia murió finalmente en el hospital, el 18 de mayo. 

En la época de su muerte, el compositor estaba trabajando en una Sinfonía, de la que llegó a completar una introducción, y en un Stabat mater, su obra más ambiciosa, que finalizó su colega y amigo Leevi Madetoja.

Anotamos una curiosidad sobre sobre su nombre: "Toivo" significa "esperanza" en finés, aunque como nombre de pila en el país se aplica sólo en masculino. Y no se trata de un nombre tradicional, sino uno de las nuevas denominaciones nacidas en el siglo XIX con el auge del nacionalismo finés.


Algunos apuntes más sobre su obra

Tras su muerte y hasta la actualidad su música ha gozado de justa fama en su país natal, aunque fuera de él apenas ha sido conocida, a pesar de ser de notable interés independientemente de su procedencia. Ya hemos señalado antes los principales géneros que abordó, así como algunos de sus títulos más destacados. En su producción musical, de apenas cerca de década y media, nos dejó un buen puñado de obras, aunque en su mayor parte de pequeño formato, por su interés en la canción y en la música coral. No obstante, en sus últimos años escribió y planeó obras de mayor envergadura, y es de imaginar que de no haber sufrido aquella infortunada muerte, habría dejado más títulos importantes al catálogo de la música finlandesa. Toda su música ha sido publicada, en gran parte gracias al esfuerzo de la Sociedad Kuula constituida tras su muerte, y que ha incluido siempre a familiares del músico.

Kuula tiene además numerosas piezas para piano, miniaturas y escritas en general al comienzo de su producción. Una de ellas es la Marcha nupcial (Häämarssi en finés) opus 3b nº2, un auténtico "clásico popular" en Finlandia y "bis" habitual, tocado por los grandes pianistas y por aficionados y estudiantes, conociendo multitud de interpretaciones y arreglos. Una pieza sencilla, aún con cierto toque a Grieg, que expone una elegante melodía de tono evidentemente popular, armonizado ambigua y bellamente entre los modos mayor y menor. Aquí podemos escuchar la pieza, interpretada por el pianista Jouni Somero:



También se encuentran en su catálogo varias piezas de cámara, alternándose disposiciones clásicas con piezas breves. 

Además de las dos Suites Sur-Ostrobrothnias, el resto de su producción orquestal también consta de piezas breves. Quizá la conjunción de voz y orquesta sea, juntos con estas partituras, sea lo más sobresaliente de su producción, e incluye, además de las arribas citadas, joyas como dos notables baladas sobre versos de Leino, "Orjan poika" ("El hijo del esclavo") opus 14a e "Impi ja pajarin poika" ("La doncella y el hijo de un boyado") opus 18

Un listado de las obras del autor se puede encontrar en la página en la wikipedia en español sobre el compositor, no creyendo que pueda ser del interés de nuestros lectores una relación más extensa.

Ofrecemos algunos ejemplos sonoros más. En primer lugar un coro de 1906, "Tuuti lasta Tuonelatan" ("Acuna a mi hijo hacia Tuonela"), opus 11 nº4, sobre un texto del Kanteletar, que mezcla una melodía tradicional con un tono fúnebre y oscuro. La interpreta el coro de cámara de la Universidad de California en Santa Bárbara dirigido por Michel Marc Gervais: 



"Tule armaani" ("Ven, amor mío"), una poderosa canción con texto de Koskiemmi, nacida bajo la inspiración de su matrimonio en 1916, y difundida por la pareja en sus recitales. El mítico Martti Talvela, acompañado nada menos que por Vladimir Ashekenazy, la interpretan:


Finalmente una obra de gran significado en su biografía y de indudable calidad (aunque quizá demasiado ambiciosa, casi sinfónica), el Trío con piano opus 7. Lo interpretan Kreeta-Julia Heikkilä al violín, Tuomas Lehto al violoncello y Roope Gröndahl al piano (una grabación del sello Finlandia Records):




Discografía

La mayor parte de la obra del autor también está grabada, en parte debido a los esfuerzos de la Sociedad Kuula, aunque la mayoría de los títulos no necesiten de mayor publicidad. Sin embargo, la mayor parte de esas grabaciones son difíciles de encontrar fuera de su país natal o incluso no se han comercializado. A continuación comentaremos algunas grabaciones que sí se encuentran presentes en la cedeteca de quien escribe estas líneas, y que por tanto puede hablar de primera mano sobre ellas. 



Marcha festiva opus 13
Suite Sur-Ostrobrothnia nº1 opus 9
Suite Sur-Ostrobrothnia nº2 opus 20 
Preludio y fuga opus 10

Orquesta Filarmónica de Turku
Leif Segerstam

- ONDINE (2015)

Empezamos justamente por el más reciente de los discos, que incluye las dos Suites Sur-Ostrobothnias, junto a dos piezas breves. La lectura es sensacional, dando todo el colorido posible a esta música y elevando su interés al máximo con el toque melancólico y melifluo del gran director finlandés. Aunque el centro está en las evocadoras suites, las otras dos partituras sirven de buen condimento, una marcha ceremonial y una obra contrapuntística que demuestra el conocimiento técnico de Kuula.




"Merenkylpijäneidot" opus 12
Suite Sur-Ostrobrothnia nº2 opus 20 
"Orjan poika, suite orquestal opus 14b
Canciones con orquesta: opus 2 nº2, opus 31a nº2, opus 31 nº1, "Kesäilta"
"Impi ja pajarin poika" opus 18
Preludio y fuga opus 10

Susan Gritton, soprano
Orquesta de Conciertos de la BBC
Martyn Brabbins
- DUTTON EPOCH (2011)

Que Kuula es compositor de interés fuera de su país natal lo demuestra esta grabación, que incluyó primicias mundiales para la fonografía. La calidad interpretativa no es la mejor posible, pero es un disco que se agradece por el repertorio, que incide en el lado más "impresionista" del músico, aunque en las obras duplicadas en el disco de Segerstam, lógicamente son preferibles este último.



"Tule, armaani" ("ven, amor mío") [Canciones]

Tommi Hakala, barítono
Kristian Attila, piano
- ONDINE (2006)

Como excelente compositor de canciones en finés no podía faltar un recital íntegro dedicado a estas obras en nuestra discografía, y este es uno de los que más difusión ha tenido, no sólo por la buena elección de los títulos, sino por el tono apasionado y confidente de Hakala, una excelente voz, que sabe recrear las diferentes escenas del repertorio.




Obra coral completa para coro mixto y coro femenino a capella

Coro de Cámara Tapiola & Amigos de Kuula
Hannu Norjanen

- FINLANDIA RECORDS (1994)

Dentro del amplio catálogo de música coral de Kuula encontramos obras de todo tipo, desde amplias escenas como "Meren virsi" opus 11 nº2 (aquí en su versión a capella), canciones de toque más romántico y números de la vida popular. Y muy buena interpretación, además. El coro YL ha grabado la integral para coro masculino, aunque por el momento no podemos hablar de ese disco.




Sobre obras de Kuula encontradas en antologías de varios compositores podemos traer aquí dos piezas para piano grabadas por Izumi Tateno (Finlandia Records, 1991), incluyendo la marcha nupcial; unas pocas canciones con Soile Isokoski acompañada por Marita Viitasalo (Finlandia, Records 1989, alguna coincide con el disco de Hakala); o también la Häämarssi  en arreglo orquestal de E. Kosonen, interpretada por Leif Segerstam al frente de la Filarmónica de Helsinki (Ondine, 2007).



Por último, tenemos aquí un cuaderno de siete canciones populares de Ostrobothnia, recogidas y arregladas por Kuula, e interpretadas en una antigua grabación por la sublime y lírica voz del bajo Martti Talvela, acompañado por Hertha Klust (1963, p.1999, Ondine).
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Nota: la información para este post está sacada en su mayor parte del "New Grove Dictionary of Music and Musicians", la wikipedia finlandesa, y las notas que acompañan algunos de los discos señalados, además de algunas referencias en la habitual bibliografía sibeliana.