miércoles, 3 de diciembre de 2008

Sonata para violín y piano en Fa Mayor, JS. 178 (1889)


Estrenada el 16 de julio de 1889 en Loviisa por Jean Sibelius y pianista desconocido (Linda Sibelius?).

I. [Allegro]
II. Andante
III. Vivace

Editada por Fazer

Duración aproximada (Kuusito & Gräsbeck): 25'22''

En 1889 Sibelius concluye sus estudios en el Conservatorio de Música de Helsinki, fundado por Martin Wegelius unos pocos años antes (1882), y que es conocido en la actualidad como Sibelius Akatemia. Ese año es inducido por su director y mentor para encontrar su propia voz. Y lo hace: estudia el folclore finés, del que extrae algunas características de su propio estilo (pero que muy pocas veces cita literalmente), y busca su propia originalidad y modernidad. De esta época nacen precisamente las obras más conocidas e interpretadas en la actualidad de su época previa al Kullervo, la suite programática para piano "Florestán" JS.82, y el Cuarteto de cuerda en la menor JS.183, obra de consagración en el Conservatorio y que permitió ver al director y compositor Kajanus a un genio en ciernes.
Como todos los últimos veranos se traslada Loviisa, localidad costera al este de Helsinki donde residía la abuela de "Janne" (el nombre familiar de nuestro compositor), y donde se reunía parte de la familia. En esos años al descanso y al disfrute de la naturaleza se le unían siempre sesiones de música: Janne en una barca tocando el violín para la misma naturaleza, y auténticas soirées preparadas entre los tres hermanos: Janne al violín, Christian al cello y Linda al piano. Para estos felices momentos Sibelius compuso mucha de su mejor música de juventud.

Sin duda la mejor obra de ese verano es la sonata que nos ocupa. Aunque comenzada en el Conservatorio, Janne la terminó en Loviisa, donde también la estreno con él mismo tocando el violín. Esta sonata tiene una gran importancia dentro de Sibelius porque precisamente abre una transición entre lo que habían sido sus composiciones de juventud, académicas, de aprendizaje y lúdicas, y la del compositor profesional que se descubrirá a la historia con el Kullervo. Este hecho ya era comprendido por el propio compositor, mencionando la composición en multitud de ocasiones a Erik Furukjelm, su primer biógrafo.

En cuanto a la Sonata en sí se ha dicho muchas veces que está muy influenciada por la Sonata para violín y piano nº1 en Fa Mayor del noruego Edvard Grieg (1865). Sin duda hay parte de razón: Grieg estimuló tanto su romanticismo como su nacionalismo, y la arquitectura y el carácter de la pieza son paralelas a las de Grieg. Pero las semejanzas son más superficiales de lo que parece. En el caso de Grieg abunda el melodismo, y no hay trazas de influencia folclórica, mientras que Sibelius buscó la experimentación y el virtuosismo, y nos permite ver, en su segundo movimiento, un clarísimo ejemplo de nacionalismo, utilizando una melodía en modo dórico como tema principal. Además la obra tiene cierto carácter prográmatico, sobre todo en el movimiento señalado, mientras que la de Grieg pertenece plenamente a una música pura, sentimental, pero pura.

Sibelius escribe en una carta a su tío Pehr (6 de julio de 1889) una descripción de su sonata, en la que introduce elementos programáticos: "He compuesto una sonata para violín en tres movimientos: el primer movimiento, 2/4 en Fa Mayor, es fresco y atrevido como también pesimista con algunos pasajes brillantes". La descripción del autor es perfecta. Este movimiento adelanta muchas de las características del futuro Sibelius, desde los "motivos atmosféricos" o "aura" de los que hablábamos en el post anterior (con numerosos "colapsos") hasta los ritmos característicos de marcha de muchas de las piezas de los años 90, como el primer número de la Suite Karelia. También encontramos el gusto por generar motivos de la célula o tema principal, derivando progresivamente a motivos atmosféricos.

"El segundo movimiento es, la menor, es finlandés y melancólico; es una auténtica chica finlandesa que canta en la cuerda de la, entonces algunos muchachos campesinos interpretan una danza finlandesa e intentan hacerla sonreír, pero no funciona; ella sólo canta con mayor tristeza y melancolía que antes". La descripción de Sibelius de nuevo se ajusta bien a la forma de la pieza, dos temas y dos ambientes contrastantes: por un lado tenemos un maravilloso tema modal, uno de los primeros en Sibelius, en modo dórico. Por otro lado un tema de danza, similar a una "escocesa" (una popular danza del siglo XIX). La melodía de la muchacha está acompañada en su aparición inicial por arpegios que parecen evocar – como tantas veces en Sibelius – al kantele, la cítara popular de Finlandia (aunque se encuentra en todo el Báltico). Ese acompañamiento inicial discurre inmóvil, con sus quintas abiertas en el bajo: ambos elementos recogidos del folclore y que se emplearan constantemente en la obra del maestro finés. Los dos temas van atravesando varias transformaciones, que no variaciones, siendo especialmente interesantes las del tema dórico, ya que el violín se deja rodear por nuevos diseños atmosféricos que anuncian muy claramente los que encontraremos en su música orquestal. Como señala Folke Gräsbeck en su comentario al disco de BIS (ver más abajo), el tema recuerda en su diseño y en otros aspectos al inicial de su poema sinfónico En saga opus 9, escrito apenas tres años después.
"El tercer movimiento, Fa Mayor, es fresco y movido como también romántico. Hay gente en un prado cantando y tocando en la Noche de San Juan. Mientras tanto, un meteoro cae entre ellos. Están asombrados, pero continúan tocando, pero no de tan buena gana como antes porque todos están más serios. Al final su humor se hace espléndido pero melancólico (¡el meteoro!) y tocan también juguetona y felizmente!". Este fragmento recurre, tal y como era de esperar, a la danza, en este caso ritmos de mazurka, muy popular en Finlandia y adaptada casi como propia. Parece que la extraña referencia del meteoro puede estar basada en un hecho real, aunque desde luego muy fantaseado: la aparición de un cometa en los cielos nórdicos en 1886, el cometa "Fabry". A pesar de la referencia programática – que vendría a justificar los cambios del discurso musical – el movimiento es en general bastante próximo a la música de salón que solía componer en los años anteriores.

(He tomado el texto y lo he tarducido del libro de Andrew Barnett “Sibelius” - Yale University Press, 2007 -, que será una de mis principales fuentes bibliográficas).

La obra fue estrenada el 16 de julio de 1889 con ocasión de una soirée de beneficencia en la propia población de Loviisa, en la que Jean Sibelius tocó el violín. El pianista no es desconocido, pero muy posiblemente fuera su hermana Linda. Después, y a pesar de ser una obra conocida de biógrafos y demás estudiosos, tardó más de un siglo en volver a tocarse, en el Festival de Música de Cámara de Kuhmo en julio de 1994, mismo año de la primera grabación.

Esa grabación está protagonizada por Ernst Kovacic al violín y Juhani Lagespetz al piano ("Early chamber music vol. 1", ONDINE ODE 826-2, 1994)

Muchísimo más interesante es la de Jaako Kuusisto al violín y Folke Gräsbeck al piano (BIS, grabado en 1999-2000, que podemos encontrar en diferentes discos: "Complete youth production for violin and piano, volumen 2", BIS-CD-1023, "The Essential Sibelius", BIS-CD-1697, "The Sibelius edition vol. 6: violin and piano", BIS-CD-1915/17). Una ejecución brillante por parte de ambos músicos, virtuosa al tiempo que refinada, que se acercan a ella con sentimiento y auténtica devoción.

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